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viernes, 9 de abril de 2010

Luis Vélez de Guevara: Sin comerlo ni beberlo (*)

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Ponemos hoy, aquí, una muestra de la literatura picaresca: su burla, su ironía... :


"Daban en Madrid, por fines de julio, las once de la noche en punto, hora menguada para las calles (1) y, por faltar la luna, juridición y término redondo de todo requiebro lechuzo y patarata de la muerte. El Prado boqueaba coches en la última jornada de su paseo, y en las calles de Manzanares los Adanes y las Evas de la Corte, fregados más de la arena que limpios de agua, decían el 'Ite, río es' (2), cuando don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, hidalgo a cuatro vientos, caballero huracán y encrucijada de apellidos, galán de noviciado y estudiante de profesión, con un broquel y una espada, aprendía a gato por el caballete de un tejado, huyendo de la justicia, que le venía a los alcances por un estupro que no lo había comido ni bebido, que en el pleito de acreedores de una doncella al uso estaba graduado en el lugar ventidoseno, pretendiendo que el pobre licenciado escotase solo lo que tantos habían merendado"

(Tomado de 'El diablo cojuelo' de Luis Vélez de Guevara)

(*) El título es nuestro
(1) Se lanzaban a la calle las aguas sucias
(2) Se acabó el río
 
Sobre Luis Vélez de Guevara consultar: http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_V%C3%A9lez_de_Guevara

lunes, 2 de noviembre de 2009

Goethe: El Espíritu de los Tiempos (*)

Fausto:

...lo que llamáis espíritu de los tiempos es en el fondo el propio espíritu de los grandes hombres, en que se reflejan...

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Goethe, en 'Fausto' (Acto Único, Escena Primera, Primera Parte)

martes, 29 de enero de 2008

Goethe: Desprecia la Ciencia y la Razón

Escena IV

(Mefistófeles, con las ropas talares de Fausto; luego Discípulo)


Goethe

Mefistófeles:

Desprecia solamente la razón y la ciencia, la suprema fuerza del hombre; deja tan solo que con artilugios de relumbrón y magia te corrobore el espíritu del engaño, y así serás ya mío sin condiciones...
Diole a él la suerte un espíritu que siempre indómito corre hacia adelante, y cuyo atropellado anhelo salta por sobre los goces de la Tierra. Tras de mi he de arrastrarle a través de la bárbara vida, por entre la chata insignificancia; se me agarrará, se me quedará prendida, se pegará a mi, y comida y bebida se cernerán ante los ávidos labios de su insaciabilidad; en vano implorará satisfacción, y aunque no se hubiera entregado al diablo habría de todos modos de irse a los profundos.

(entra un discípulo)

Fausto, escena IV, de Johan Wolfgang Goethe (ver cuadro); traducción de Rafael Cansinos Asséns