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viernes, 9 de abril de 2010

Luis Vélez de Guevara: Sin comerlo ni beberlo (*)

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Ponemos hoy, aquí, una muestra de la literatura picaresca: su burla, su ironía... :


"Daban en Madrid, por fines de julio, las once de la noche en punto, hora menguada para las calles (1) y, por faltar la luna, juridición y término redondo de todo requiebro lechuzo y patarata de la muerte. El Prado boqueaba coches en la última jornada de su paseo, y en las calles de Manzanares los Adanes y las Evas de la Corte, fregados más de la arena que limpios de agua, decían el 'Ite, río es' (2), cuando don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, hidalgo a cuatro vientos, caballero huracán y encrucijada de apellidos, galán de noviciado y estudiante de profesión, con un broquel y una espada, aprendía a gato por el caballete de un tejado, huyendo de la justicia, que le venía a los alcances por un estupro que no lo había comido ni bebido, que en el pleito de acreedores de una doncella al uso estaba graduado en el lugar ventidoseno, pretendiendo que el pobre licenciado escotase solo lo que tantos habían merendado"

(Tomado de 'El diablo cojuelo' de Luis Vélez de Guevara)

(*) El título es nuestro
(1) Se lanzaban a la calle las aguas sucias
(2) Se acabó el río
 
Sobre Luis Vélez de Guevara consultar: http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_V%C3%A9lez_de_Guevara

jueves, 7 de junio de 2007

Fernando de Rojas: Acerca del Vino(*)

Picasso: 'La Celestina'
Celestina:
'Asentaos vosotros, mis hijos, que harto lugar hay para todos, a Dios gracias; tanto nos diesen del paraíso, cuando allá vamos. Poneos en orden, cada uno cabe la suya; yo, que estoy sola, porne cabe mi este jarro y taza, que no es más mi vida de cuanto con ello hablo. Después que me fui haciendo vieja, no sé mejor oficio a la mesa que escanciar. Porque quien la miel trata, siempre se le pega a ella. Pues de noche en invierno no hay tal escalentador de cama. Que con dos jarrillos de estos que beba, cuando me quiero acostar, no siento frío en toda la noche. De esto aforro todos mis vestidos, cuando viene la navidad; esto me calienta la sangre; esto me sostiene continuo en un ser, esto me hace andar siempre alegre; esto me para fresca; de esto veo yo sobrado en casa, que nunca temeré el mal año. Que un cortezón de pan ratonado me basta para tres días. Esto quita la tristeza del corazón, más que el oro y el coral; esto da esfuerzo al mozo y al viejo fuerza, pone color al descolorido, coraje al cobarde, al flojo diligencia, conforta los celebros, saca el frío del estómago, quita el hedor del anélito, hace impotentes los fríos, hace sufrir los afanes de las labranzas, a los cansados segadores hace sudar toda agua mala, sana el romadizo y las muelas, sostiene sin heder en la mar, lo cual no hace el agua. Más propiedades te diría de ello, que todos tenéis cabellos. Así que no sé quien no se goce en mentarlo. No tiene sino una tacha, que lo bueno vale caro y lo malo hace daño. Así que con lo que sana el hígado enferma la bolsa...'
La Celestina
(noveno auto)
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(*) EL titulo se lo hemos puesto nosotros