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miércoles, 29 de abril de 2009

Manuel Bernades (*): Los reyes, grandes ladrones



Camilo Castelo Branco nos deja como un regalo, en su obra 'María de la Fuente, parte IV' este delicioso texto:

"Hace casi dos siglos que un venerable sacerdote y místico orador, Manuel Bernades, aquilataba así a uno de los reyes absolutos de su tiempo; tanto pudiera ser el incestuoso Pedro II, o Juan V, el Sadanápalo de Occidente.

'¿Qué son los reyes, sino grandes ladrones? Al juego del ajedrez le llaman los latinos latrunculorum ludus: juego de los ladronzuelos. Este mundo es el tablero donde juegan los reyes; y como el tablero es grande, y los reyes no son ni de palo ni de marfil, sino de hueso, carne y sangre (1), algunos de ellos no son sólo ladronzuelos, sino ladronazos; ladrones, si no omnipotentes, como una vez decía un gran predicador, al menos muy poderosos; ladrones o aves de rapiña tan grandes, que no arrebatan a un hombre por los aires..., sino que arrebatan ciudades y reinos y en las uñas les quedan; ladrones, finalmente, que en sus uñas tienen pintadas en figuras, no los pasos y tormentos de la Pasión de Cristo..., sino los tormentos y vejaciones de los pueblos, pintadas con sus mismas sangres que en las uñas les quedaron embebidas o escurriendo... Estos, pues, bien pueden llegar a ladrones..., huyendo, sin embargo, de ser monarcas imperando'. (Floresta) (sic)
*

Bueno, pues a lo que nos transmitió Castelo Branco solo nos queda admirarnos y exclamar: ¡bien por el padre y orador Manuel Bernades!
__________
(*) Esto se dice de él en INFOPEDIA (http://www.infopedia.pt/$padre-manuel-bernardes) en lengua portuguesa:
Padre Manuel Bernardes

Nome: Manuel Bernardes
Nascimento: 1644, Lisboa
Morte: 1710
Escritor, orador e religioso português nascido em 1644, em Lisboa, e falecido em 1710, na mesma cidade.Escritor, orador e religioso português nascido em 1644, em Lisboa, e falecido em 1710, na mesma cidade.
Após ter aprendido as primeiras letras no Colégio de Santo Antão, em Lisboa, Manuel Bernardes estudou Filosofia e Direito Canónico em Coimbra. Ordenou-se sacerdote, chegando a ser confessor do bispo de Viseu, D. João de Melo, e professou aos trinta anos na Congregação do Oratório de S. Filipe de Néri. Nesta instituição, onde viveu trinta e seis anos de clausura, dedicou-se ao aperfeiçoamento moral dos alunos, à composição das suas obras, na área da teologia ascético-mística.
Assim como o Padre António Vieira, este clérigo foi modelo da oratória sagrada. Considerava que o orador devia empregar todos os seus esforços na sua função, aconselhando-o à revisão em três exames dos sermões e ao uso de algumas virtudes na construção textual: a castidade, a humildade e a verdade. Repreendia os pregadores do seu tempo que eram de palavras e de pensamentos e não de palavras e de obras. Desejava ver no pregador verdade e simplicidade:
Que importa que o pregador escolha por matéria tratar da paixão de Cristo, se a trata com estilo tão brilhante e frase tão ostentosa e erudições tão das letras humanas, que sai um Cristo todo doirado e uma cruz de filigrana? Mostráreis vós um cruxifixo com sangue e chagas, nódoas e vergões e veríeis que diferente emoção havia no auditório!...
Bernardes tinha como objectivo pescar almas para Deus, compondo, para o efeito, textos claros, simples, breves, sérios no tratamento das escrituras e nunca fastidiosos, por cautela com as motivações do público.
Cultivou o estilo religioso e espiritual, místico e narrativo. A linguagem das suas composições é emotiva, carregada de adjectivos e substantivos abstractos, lírica e afectiva, musical e harmoniosa. Usa de frase elegante, de variedade de construção e de naturalidade de diálogos.
Possuidor de um ânimo pacífico e inocente, este padre foi um contemplativo que, durante longo tempo atrás das grades de um convento, rezou e burilou frases simples, claras e cheias de uma credulidade simplista a contrastar, por vezes, com um sorriso de malícia ingénua. Opõe-se, pela sua simplicidade, ao estilo de Frei António das Chagas que prima pelo brilho da retórica e dos floreados. Estava absorto no Criador e este amor verdadeiro que por ele nutria levou a geniais composições em que a poesia o procurava espontaneamente, sem grandes fulgores de arte retórica e galanterias à maneira barroca. Foi, por conseguinte, não só admirado, mas também amado.
Das suas obras, destaca-se Exercícios Espirituais e Meditações da Via Purgativa (1686), Luz e Calor: Obra Espiritual para os que Tratam do Exercício de Virtudes e Caminhos da Perfeição (1696), Armas de Castidade (1699), Nova Floresta ou Silva de Vários Apotegmas (cinco volumes publicados entre 1706 e 1728), Estímulo Prático para Seguir o Bem e Fugir do Mal (1730).

Bibliografia: Tratados de espiritualidade e guias morais como Exercícios Espirituais, 1686, em dois volumes; Luz e Calor, 1696, dois volumes de considerações ascéticas; Pão Partido em Pequeninos, 1696; Armas da Castidade, 1699; Últimos Fins do Homem, 1728; Nova Floresta ou Silva de Vários Apotegmas e Ditos Sentenciosos, Espirituais e Morais, em cinco volumes publicados entre 1706 e 1728; Notável Estímulo Prático, 1730; dois volumes de Sermões e Práticas, 1711-1733, e poucos mais menos importantes
Como referenciar este artigo:
Padre Manuel Bernardes. In Infopédia [Em linha]. Porto: Porto Editora, 2003-2010. [Consult. 2010-02-02].
Disponível na www: .

(1) Nos hemos acordado, al leer esto, de la famosa canción, un tiempo prohibida durante el franquismo, que nos dejara García Lorca; prohibida, creemos, porque la cantante Elisa Serna, y que nosotros sepamos, le añadió unas estrofas cuyo contenido se parecía mucho a lo que este padre orador dice:
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LOS REYES DE LA BARAJA

Si tu madre quiere un rey
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.
.
Corre, que te pillo,
corre, que te arrastro,
mira que te lleno
la cara de barro.
.

Si tu hermano quiere un rey
que se coja uno de tela,
le de cuerda para que ande
y lo pare cuando quiera.
.
Corre, que te pillo,
corre, que te arrastro,
mira que te lleno
la cara de barro.
.

Si tu padre quiere un rey,
que se compre uno de yeso,
que esos no escriben la ley
como los de carne y hueso.
.
Corre, que te pillo,
corre, que te arrastro,
mira que te lleno
la cara de barro.
.

Para aquél que quiera un rey
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.

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Elisa Serna
(LP "Quejido", basado en el poema de Federico García Lorca del mismo título.)

martes, 30 de enero de 2007

PACO FLORES: CAMINOS MUSICALES

CAMINOS MUSICALES

Por Francisco Javier Flores Nácar(*)

Caminar, conocer, puede ser tan amplio el significado o el uso de estos dos términos: conocer la vida, los pueblos, la literatura… caminar igualmente por los campos, por la vida: caminamos conociendo, conocemos al caminar el inexorable paso del tiempo que acerca su guadaña.
Y al caminar conocemos senderos empedrados de notas celestiales o amargas: son los sonoros de la música; mejor dicho de los músicos.
Decimos empedrados de notas celestiales: son los caminos del conocido, del famoso, de la estrella, ‘del grande’ que sale en la tele, graba infinidad de discos, los gana de oro y de platino, vive en lujosas mansiones con guapas novias con las que aparece hasta la saciedad por las portadas de las revistas del corazón…
De eso y de esos no vamos a hablar; ya lo hacen por nosotros los medios de comunicación a todas horas y todos los días.
E igualmente hemos aludido a otros caminos que, a veces, están empedrados de notas infernalmente amargas: camino de esos otros músicos que nunca –o pocas veces- veremos tocar en los grandes medios de formación de masas para demostrarnos sus habilidades o inquietudes.
De esos músicos quisiéramos hablar: son carpinteros, albañiles, camareros… aún conservan el verdadero, el auténtico y silvestre espíritu musical; bohemios recorriendo los caminos que el ‘grande’ nunca recorrerá, llevando hasta nuestros pueblos sus pasacalles, o sus orquestas que alegrarán con sus músicas bailables nuestras plazas; esos que se pasan el año luchando para comprar una guitarra; ensayando en locales inadecuados y caros; componiendo en casa hasta altas horas de la madrugada canciones que le salen muy de lo hondo del alma; invirtiendo los dineros que ganaron en verano –cuando tuvieron oportunidad- y sus sueldos y los ajenos; todo con el fin de gravar una maqueta: su mayor ilusión; más tarde el infernal calvario radio tras radio, discográfica tras discográfica, managers, y… al fin la negativa rotunda, la ilusión rota y la canción compuesta al baúl de los recuerdos.
Y… regreso a la carpintería, al andamio, al mostrador… y otra vez a la guitarra, a los amigos del grupo, a las veladas componiendo con ilusión, nuevamente renacida de sus cenizas con un Ave Fénix, pensando que algún día le cambiará su suerte, algún mecenas se fijará en ellos, ganarán un concurso o… ¿cuántas veces nos hemos parado a pensar en ello?- … o una mañana, que será lo más probable, el espejo les devolverá la cara arrugada -¡adiós cántara, adiós leche, adiós sueños: ya no encandilarán a ninguna jovencita, no serán portada de ninguna revista!- de un espíritu cansado que sigue haciendo lo de siempre pero ya sin componer nada nuevo, ensayando los éxitos de moda de otros, o loa tan sobados pasodobles tradicionales; y en el escenario ¡ah, el escenario!: aguantando desaforadas voces, soportando gritos de borrachos…
No obstante siguen recorriendo caminos, visitando pueblos, conociendo costumbres… nos darán la música que les pidamos, pero seguro que nunca iremos corriendo a pedirles un autógrafo, y…
Y ¿cuántas veces hemos pensado en ello?... de éste tipo de músicos tenemos por toda España: jóvenes que se pasan horas y horas trabajando duro en un local indecente pagándose su maqueta ellos mismos, para luego regalárnosla a muchos de nosotros a fin de que podamos admirar y conocer su música.
Los tenemos y muy buenos; no podemos olvidarnos de ellos; dejemos que nos muestren su trabajo; dejemos que toquen en nuestros pueblos que son, al fin y al cabo, los suyos; quien sabe si de alguna forma les podemos ayudar a que ese camino, largo y escabroso por recorrer, se encuentre menos empedrado de notas amargas; y quizás, algún día, puedan conocer y saborear las dulces mieles del éxito.
Otros, por falta de ayuda, no han conocido –ni nunca conocerán- mas que el infierno de la vejez que el espejo les devuelve de repente: es el reloj que almacenó en sus bodegas las cuchillas de sus afilados segundos, las hoces de sus aguzados minutos y supremo poder y saber de la guadaña del tiempo que, imperceptible a corto plazo, acerca su filo de improviso dejando patente que no es necesario el engranaje para percibir su degüello.
Pongamos, ya que su trabajo existe y su calidad también, un poco de música en nuestras vidas antes que a ellos, como a nosotros, les rebanen la cabeza; es indudable, es seguro, que, lo agradeceremos.

(*) Francisco Javier Flores Nácar fue finalista del programa ‘Lluvia de estrellas’.


TEXTO ENCONTRADO EN LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ EN LA PÁGINA 38 DEL Nº 5 DE JULIO DE 1996