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viernes, 21 de septiembre de 2012

Pablo Neruda: MOLLUSCA GONGORINA (*)



De California traje un múrex espinoso, 
la sílice en sus púas, ataviada con humo 
su erizada apostura de rosa congelada, 
y su interior rosado de paladar ardía 
con una suave sombra de corola carnosa.

Mas tuve una cyprea cuyas manchas cayeron 
sobre su capa, ornando su terciopelo puro 
con círculos quemados de pólvora o pantera, 
y otra llevó en su lomo liso como una copa 
una rama de ríos tatuados en la luna.

Mas la línea espiral, no sostenida 
sino por aire y mar, oh 
escalera, scalaria delicada, 
oh monumento frágil de la aurora 
que un anillo con ópalo amasado 
enrolla deslizando la dulzura.

Saqué del mar, abriendo las arenas, 
la ostra erizada de coral sangriento, 
spondylus, cerrando en sus mitades 
la luz de su tesoro sumergido, 
cofre envuelto en agujas escarlatas, 
o nieve con espinas agresoras.

La oliva grácil recogí en la arena, 
húmeda caminante, pie de púrpura, 
alhaja humedecida en cuya forma 
la fruta endureció su llamarada, 
pulió el cristal su condición marina 
y ovaló la paloma su desnudo.

La caracola del tritón retuvo 
la distancia en la gruta del sonido 
y en la estructura de su cal trenzada 
sostiene el mar con pétalos, su cúpula.

Oh rostellaria, flor impenetrable 
como un signo elevado en una aguja, 
mínima catedral, lanza rosada, 
espada de la luz, pistilo de agua.

Pero en la altura de la aurora asoma 
el hijo de la luz, hecho de luna, 
el argonauta que un temblor dirige, 
que un trémulo contacto de la espuma 
amasó, navegando en una ola 
con su nave espiral de jazminero.

Y entonces escondida en la marea, 
boca ondulante de la mar morada, 
sus labios de titánica violeta, 
la tridacna cerrò como un castillo, 
y allí su rosa colosal devora 
las azules estirpes que la besan:
monasterio de sal, herencia inmóvil 
que encarceló una ola endurecida.

Pero debo nombrar, tocando apenas
oh Nautilus, tu alada dinastía,
la redonda ecuación en que navegas
deslizando tu nave nacarada,
tu espiral geometría en que se funden,
reloj del mar, el nácar y la línea,
y debo hacia las islas, en el viento,
irme contigo, dios de la estructura. 
__________
(*) Del poemario 'Canto general', capítulo 'El gran océano'

miércoles, 23 de febrero de 2011

Palabras al libro de Marcos Ana



Libro: Decidme cómo es un árbol
Autor: Marcos Ana
Editorial: Umbriel Editores - TABLA RASA
Copyright: 2007 Fernado Macarro 'Marcos Ana'
Depósito legal: B. 15628-2010

Marcos Ana, pseudónimo de Fernando Macarro en homenaje y recuerdo a sus padres Marcos y Ana, es un celebérrimo y mítico poeta comunista que se pasó media vida en la cárcel. Nació en 1920 e ingresó en prisión a primeros de octubre de 1939 y ya no la abandonaría hasta 23 años después. Allí se hizo poeta y sus poesías salían de entre las rejas volando por medio mundo. Fue un símbolo de la España aherrojada por el franquismo. Nosotros, ya un poco maduros, oímos alguna vez hablar de él en nuestra juventud más joven. Si bien no conocíamos su manera de escribir, su estilo. Solo algún que otro poema. Hasta ahora que, unos amigos, nos han dejado este 'Decidme como es un árbol' en el que se intercalan cerca de una treintena de sus poemas.

El título ya nos abre la puerta del libro y el subtítulo 'Memorias de la prisión y la vida' invita a traspasar el umbral. José Saramago, en el prólgo, lo resume atinadamente: 'díganle como es un árbbol porque la cárcel, como un insaciable vampiro, va sorviendo poco a poco los recuerdos del mundo exterior'.

A la entrada, en el frontispicio de la obra, podemos leer estos 6 versos del poema 'Vida' escrito en la prisión de Burgos en 1960:

Decidme como es un árbol.
Decidme el canto del río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar, habladme
del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.

Los hemos copiado para que se vea la claridad, sencillez y transparencia con que transmite la honda emoción de sus sentimientos. Y con esas cualidades literarias está compuesta toda la obra. Un relato de su vida carcelaria de prisión en prisión y de su transitar por la libertad siempre con la prisión metida en lo hondo: la angustia, por ejemplo, de los que esperan la lista en la que aparezca su nombre para ser asesinado; y su propia incertidumbre de si al día siguiente verá la luz del día o la negra boca de los fusiles preparados para matarlo. Estuvo varias veces condenado a muerte. Se salvó... de milagro.

Y un milagro es que, siendo tan joven e hijo de jornaleros, haya florecido, entre rejas, un joven sin apenas estudios. Un milagro de la naturaleza. Los hay. Sin olvidar, claro está, la organización del Partido Comunista de España que fue educando con mimo estos tiernos brotes. Regándolos frecuentemente. Sin esa organización, sin ese abono, sin ese humus, la planta se hubiera secado. O se hubiera cerrado el horizonte sin aliento de perspectiva. De una perspectiva abierta a la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Este libro es una joya. Un brillante redondo, liso, que la ideología -y aquí está el pero que nosotros le encontramos- ha dejado sin horizontes. Una joya que acaba en ella misma. Sus rayos, sus destellos, sus irisaciones luminosas no irradian para afuera, sino para adentro. Una alhaja, si. Hermoso poema todo el libro. Pero al que se le han limado las aristas. Y es como un ser que anda sin que en su avance acaricie o hiera, o rasguñe... a nadie. Marcos Ana, sobre una ideología de combate, de lucha de clases, de brega, le ha puesto una capa protectora tan gruesa de tolerancia del enemigo, de respeto con todos, de comprensión hacia los contrincantes, de mansedumbre, de transigencia, de resignación, de docilidad, de suavidad, de 'reconciliación nacional'... que ha dado como resultado esta obra magnífica, sencilla, bella... pero tanto ha limado las aristas, las asperezas, los filos, que no sirve, no nos sirve, de arma contra los muros que se alzan al avance hacia una sociedad, como él dice, más justa y no digamos hacia el socialismo o el comunismo borrados ya de su lenguaje; por ejemplo: el muro de esta monarquía heredada del franquismo; franquismo que le metió en el tubo, en las mazmorras, 23 años; que no nos sirve para combatir a esta derecha ultra, a esta iglesia cavernícola, a este capital explotador, ni a este imperialismo que invade pueblos y los masacra.

Esta obra es una alhaja, un dije, una sortija, una maravilla literaria que quedará ahí, singular en su rareza, con sus caras y facetas vueltas hacia si, sin mostrarle el pecho al porvenir porque no existe; la reciedumbre, los vientos y tormentas de la lucha se quedaron allá, en esa dictadura que los aires del tiempo barrió.

Una alhaja que brilla solitaria como testimonio de un tiempo de lucha, de un morir peleando. Lo que viene después no tiene apenas importancia para él; así, cuando el dictador, antes de morir, asesina a 5 antifascistas: 2 de ETA y 3 del FRAP y toda Europa se moviliza y manifiesta tratando de evitar el crimen, Marcos Ana, que no trata para nada en su libro de este acontecimiento, ni menciona que su CISE hiciera nada por salvarlos del pelotón de fusilamiento, guarda silencio escribiendo de pasada estas palabras: 'los últimos ejecutados fueron cinco miembros de ETA y del FRAP en septiembre del 75'. 

Crónica, memoria del tiempo de un partido comunista heroico, glorioso. 

Que ya no lo es.

 Marcos Ana: tu vida -como la de muchos antifascistas- casi de titán, casi de quijote luchando contra los molinos fascistas, que te maltrataron torturándote, te cubrieron de maledicencias, contradice ese -para nosotros- unguento ideológico, ese barniz político que has puesto a tu obra: de tolerancia, respeto, comprensión... cuando no conmiseración o caridad casi cristiana... como un mártir que se ha resignado a su muerte... hacia esos tipejos indeseables, criminales sin duda... Todo para justificar esa 'reconciliación nacional' que por la otra parte no se ha dado.

Marcos Ana, tienes que perdonar que pongamos estas pegas porque el libro no se puede analizar solo y exclusivamente bajo un prisma literario; el análisis político es imprescindible y esa 'reconciliación nacional' es una clara manifestación -para nosotros- de rendición, un arriar de banderas en pos de una paz que sabes que no se ha de dar porque la lucha de clases, aunque unos dirigentes abandonen las armas, no desaperece; y lo único que se consigue es prolongar el sufrimiento de los de abajo.

De modo que tu hermosa escritura no sirve de barricada a esta crisis ni a las batallas del porvenir.

Pero bienvenida sea esa joya poética literaria: sencilla, clara, transparente: un momento historíco español transformado en testimonio eterno de la lucha proletaria en un tiempo concreto.



Iswe Letu


lunes, 16 de noviembre de 2009

Oficium veneris: 'Déjate de pijadas y méteme la polla'

'Oficium veneris' es una obra, de autor anónimo, entre erótica, pornográfica y mística. Fue publicada por la editorial 'Libros del Pexe' en el 2003. Consta de dos partes y comienza en forma de diario que luego se complica y el final es casi de relato negro. Los últimas páginas son poemas en general de métrica clásica y relacional con el tema del libro.
Uno de estos poemas es el que copiamos. Para más información en la red. Que ustedes lo disfruten y más lo gozarán si leen el libro.

III
PER ANGUSTIAM VIAM
Pars prior: contemplatio

Diosa del arrabal, princesa de ojos negros,
sesteabas impasible sobre la cama tibia
que no visito apenas; me acerqué a admirarte;
un beso sobre el cuello, zalema en el cabello,
pero estabas desnuda y otro dios me llamaba,
tu rabel entreabierto en el fondo del cuadro
de nuestros rostros juntos; mucho te resistías,
'es sólo pa cagar' era tu cantinela;
tuve que arrastrarte, tuve que seducirte
con toda mi oratoria, con todos mis sofismas
y una cerrada escuadra de venenosos besos.
'Pero un poquitín solo'; descendí al santuario;
separando tus nalgas aparece el esquivo;
ningún conquistador gozó tanta ventura;
el oro de Pizarro palidece de envidia,
Tenochtitlan es solo un islote en el barro,
y la India portuguesa una aldea miserable;
feliz descubrimiento, aunque no quede nunca
impreso en los anales tediosos de la Historia,
esos no son anales auténticos siquiera;
territorio ignoto, paisaje inexplorado.
El lenguaje no llega, hay que inventar los nombres;
¿cuál será el de ese cerco grato de suave bozo
donde la tersa nalga se eriza dulcemente,
y la piel sombreada recuerda otras areolas?
Es una llama oscura que arde en la penumbra,
y su vértice asciende como espíritu puro
anhelante del cielo en una cicatriz
que divide las nalgas, ¿cómo se llamará?
Pero yo no soy puro y esta areola mi incita
a investigar su vértice, donde la piel tostada,
ya glabra, se repliega en estrías radiales
cuyo centro, orificio sagrado, me conmueve;
aquí toda tu eres un naufragio de ti,
de toda la apariencia que cada instantes finges.
No hay palabras que digan este negro secreto,
esta boca increible niega toda palabra;
estás tú sola aquí y succionas en mundo,
entrada del infierno nada tiene sentido;
mi dulce amor se torno una brutal congoja.
Huyendo de ti, infame, quisiera domeñarte,
y me invento joyeles para tu anatomía,
un aro de zafiros que un diamante corone
en la cresta del fuego, o un rubí a cada lado
de la boca nefanda, en platino engarzados;
te adivino escondida en la agria mazmorra
de bragas y vaqueros; te contemplo hechizado,
y mis dedos descienden a girar en tus círculos
del atroz remolino que aniquila mi vida;
descienden lentamente, lentamente acarician.
Y la diosa me habla:
'déjate de pijadas y méteme la polla'.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Marjiatta Gottopo en Caminar Conociendo

Tomado de:

http://elarlequindehielo.obolog.com/textos-talleres-literarios-seleccion-marjiatta-gottopo-131414


Marjiatta Gottopo Osorio

http://www.infobae.com/adjuntos/imagenes/18/0171806B.jpg

Preguntarme qué pienso de la poesía es preguntarme dónde y cuándo un poema me salvó y de qué.
Eso ya ilustra que asumo la poesía como un acto desesperado; pienso que sin desconcierto, sin pasión, sin cierta dosis de rabia, sin cierto afán de venganza no existe el poema

Escritora, dibujante, pintora, fotógrafa, esta polifacética mujer nace en Caracas, en 1972. Publica sus primeras caricaturas en la revista de la Fundación Savoy en Caracas, a los diez años. Desde 1991 a 1995 trabaja como guía de museo y coordinadora de eventos en la Fundación Museo Arturo Michelena de Caracas. Entre 1992 y 1995 realiza los estudios de Letras en la Universidad Central de Venezuela y de 2001 a 2003, los de Filosofía en La Laguna.

Ha participado en encuentros poéticos colectivos en prestigiosos centros de arte y cultura de Caracas. Sus poemas han sido editados en numerosas publicaciones: Mujeres de Carne y Verso; Caminar conociendo, en (Las Navas del Marqués) Ávila; Vinalia trippers (en León); Lunula (En Gijón)... Recientemente ha sido invitada a participar en el Encuentro Voces de Extremo, que celebra en Moguer la Fundación Juan Ramón Jiménez. Acaba de concluir su novela Cada minuciosa noche de insomnio.

Esta autora venezolana emigró de Caracas a España en 1993. Su poesía ha sido un sondeo por los problemas sociales que denuncia a corazón abierto, de ahí que se haya comprometido con diversos colectivos como Víctimas del terrorismo o el Pueblo Shajarahui. Su obra denuncia todas aquellas situaciones colectivas o individuales, tanto políticas como sociales, que atentan contra los derechos constitutivos del ser humano. Se trata de una poética que estalla; teas incandescentes, lanzadas para encender la fría sensibilidad del ser humano.

Para ella la poesía es una forma de "devolverle al lenguaje su capacidad de nombrar, seducir o incluso aterrizar". La autora hace hincapié en cómo la sociedad manipula al ser humano. Es consciente de la fuerza que detentan hoy en día los Mas Media ( la televisión, internet ) son armas poderosas que alienan al individuo. Por eso la poesía no debe obviar el compromiso ni hacer oídos sordos cuando el mundo camina a la deriva, no debe ser un discurso esnobista, ajeno a la realidad contemporánea. La poesía debe desempolvar el lenguaje violento, agresivo, para desenmascarar las lacras sociales. Ahora lo que importa, lo que debemos poner en juego en el tablero lingüístico son las imágenes que nos impulsan a luchar contrarreloj por la supervivencia. La poesía -según ella- no es un oficio ni una profesión, es una forma de alzar el vuelo, después de incendiar todo lo que nos corrompe o nos vuelve inhumanos. La autora ha participado en diversas acciones a favor de los colectivos más endebles.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Relectura de 'El Cura' y 'Todo se derrumba'.

Vamos a comenzar a releer dos novelas: 'El Cura' de Eduardo López Bago y 'Todo se derrumba' de Chinua Achebe.
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'El Cura' de Eduardo López Bago comienza así: "Tenía veintidos años. Acababa de cumplirlos el domingo XI de Pentecontés, día que también era de su santo, San Román, soldado y mártir, cuya conmemoración cae en el 9 de agosto, aniversario de la muerte del arzobispo D. Rodrigo, memorable ccoronista de la batalla de las Navas."
Y termina con las siguientes palabras: "De un solo salta cayó sobre ella. Gracia despertó en brazos de su hermano. No hubo resistencia ni susto.
-¿Eres tú, Román?
-Yo soy.
Entonces en la oscuridad sonrió. Devolvió las caricias. ¿Por qué ni para qué había de extrañar aquello?
Lo esperaba."
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En cuanto a 'Todo se derrumba' de Chinua Achebe, el primer párrafo dice así: "Okonkwo era muy conocido en las nueve aldeas e incluso más allá. Su fama se basaba en unos éxitos personales considerables. Cuando era muchacho de dieciocho años había dado honra a su pueblo al vencer a Amalice El Gato. Amalice era el gran luchador invicto desde hacía siete años, desde Unuofia hasta Mbaino. Lo llamaban El Gato porque nunca daba con las espaldas en tierra. Ese era el hombre al que derribó Okonkwo en una pelea que los ancianos convenían había sido la más dura desde que el fundador de su pueblo combatió siete días y siete noches con un genio de la espesura."
-
Y acaba de este modo: "El Comisario se marchó y se llevó con él a tres o cuatro soldados. En tantos años que llevaba trabajando para llevar la civilización a diversas partes de África, había aprendido varias cosas. Una de ellas era que un Comisario de Distrito no debía asistir nunca a tareas tan poco edificantes como la de bajar a un ahorcado del árbol del que colgaba. Tal atención haría que los indígenes le tuvieran poco respeto. En el libro que estaba pensando escribir iba a insistir en este aspecto. Al volver al tribunal iba pensando en aquel libro. Cada día recogía más material. La historia de este hombre que había matado a un ujier y se había ahorcado resultaría interesante de leer. Casi se podría escribir todo un capítulo a su respecto. Bueno, quizá no todo un capítulo, pero en todo caso un párrafo bastante largo. Había muchas más cosas que incluir, y había que ser firme en cuanto a enredarse en detalles. Ya había escogido el título del libro, después de mucho pensárselo: 'La Pacificación de las Tribus del Bajo Niger'.

martes, 16 de junio de 2009

Iswe Letu: Muy oscuros relatos de José Luis Espina

Ha caído por casualidad un libro en nuestras manos. Uno de esos 20 o 30.000 que se publican al año. Y que quizás (eso no se sabe) nadie hable de él nunca. Y no lo escribimos en balde, nos basamos en el hecho, cierto, de que no ha sido publicado por una de esas editoriales que copan el mercado y además lo tienen rodeado por una multitud de cancerberos de todo tipo, no sea que alguien se cuele en su exclusivo recinto.
Lo hemos leido. Se titula: No gana uno para sustos; es su autor José Luis Espina y lo ha publicado en Orense la editorial Duen de Bux en el 2008. Se dice que recibió una beca para su escritura de la consejería de cultura del Principado de Asturias. O algo así.

Un libro de relatos casi desoladores, casi amargos, casi negros...; bueno, si no negros negros... en el mejor de los casos grises, como de nube aborrascada. Sus personajes son tipos (no todos) alucinados, atormentados, derrotados que pasean soledad a cuestas con sus elucubraciones mentales por una ciudad donde, se adivina, nadie se preocupa por nadie, porque cada uno va a lo suyo.

Los relatos -se nos pasa por las mientes- parecen comenzar con un lenguaje espeso, quizás un tanto barroco, como en 'El hombre equidistante' y poco a poco se van volviendo mas claros. No menos duros. Lo decimos porque por la mitad hay un relato negro negro, negrísimo, por lo claro; es decir: matón por encargo que da hostias, puntapiés, culatazos y asesina impune y friamente.

En el anteúltimo 'Mauricio Verbena' al cielo se le han ido las nubes (no todas) y por lo tanto está más limpio aunque aun se matienen algunos nubarrones de un color menos plomizo; es el sexo clandestino practicado entre hombres visto por un niño.

Para terminar con repiqueteo de campanas 'Campana sobre campana' que anuncia... ¿quizás otra tanda de relatos? Eso no sabemos. Ojalá. Pero de lo que si estamos seguros es que dice esto en un diálogo:

"-Es muy duro. Demasiado pesimismo para un hombre. ¿Es suyo? (Se refiere a un relato)
-Si, es mío. ¿Qué esperabas, un cuento de hadas?"

Pues eso: muy significativo.
__________
Foto: José Luis Espina (o eso creemos)

miércoles, 18 de junio de 2008

A los 25 años de la muerte de José Bergamín

Leemos en 'gure liburuak' nº 18 Zka. (EUSKAL HERRIKO IRAKUBLE KLUBA) boletín de la editorial Txalaparta bajo el título 'Bergamín en el recuerdo':



El 25 aniversario de la muerte de José Bergamín, acaecida el 29 de agosto de 1983, es la excusa para que sus amigos, entre los que se encuentran Miguel Castell, Alfonso Sastre, José Félix Azurmendi, Xabier Sánchez Erauskin, le brinden su cariño en torno a una serie de actos culturales que están preparando en su recuerdo 'queremos agradecerle el regalo de su entereza, de su humor, de su amistad, la huella profunda de su pensamiento y escritura y, desde luego, su amor por nuestro pueblo... '.

José Bergamín nació en Madrid en 1895. Escritor de la generación del 27, poeta, ensayista, autor de teatro, creador y director de la revista Cruz y Raya. Fue activo miliante de la cultura de la República, Presidente de la Alianza de Intelectuales Antifascistas y del Congreso Internacional de Escritores en Valencia. Exiliado en América y Europas... Insobornable crítico de la Transición, se autoexilió en Euskal Herria y falleció en Donostia.
El libro 'José Bergamín. Escritos en Euskal Herria' contiene una selección de los últimos artículos que el autor publicó en 'Egin' y 'Punto y Hora de Euskal Herria', cuya edición corrió a cargo de Xavier Sánchez Erauskin.

Luego el boletín de la editorial Txalaparta termina con unos versos de José Bergamín:



"Fui peregrino en mi patria desde que nací
y fue en todos los tiempos que en ella viví
y por eso sigo siéndolo ahora y aquí
peregrino de una España que ya no está en mí
Y no quisiera morirme aquí y ahora
para no darle a mis huesos
tierra española"

FOTO: TUMBA DE BERGAMÍN EN FUENTARRABIA. EL QUE LA MIRA ES, CURIOSAMENTE, MARAGALL EL QUE FUERA PRESIDENTE DE LA GENERALIDAD DE CATALUÑA.

lunes, 19 de mayo de 2008

José Mª Amigo Zamorano: 'La alegre otoñada de 'Fiat Umbra''

Alegre otoñada de 'Fiat umbra'



Ya hace unos día nos comunicó Isabel Escudero la salida de un nuevo libro de poesías suyo titulado 'Fiat Umbra' que la Editorial Pre-Textos le había editado. Estaba muy alegre. Y con razón no a todos le publica una editorial tan prestigiosa.

Conocemos, un poco, a Isabel Escudero. Su poesía. Su empeño poético. Su laborar cantando. 'Coser y cantar' se rotula uno de sus libros. Su lucha por la lectura en voz alta de la poesía. De modo que nos hemos dejado llevar por la caricia de las palabras. Por su rima. Su ritmo. Su cadencia. Por su música: 'Traca de trinos / trizan / la copa del pino'. Pasamos la vista por sus versos leves, ligeros, como lo hacemos, caminando, por las florecillas del sendero, dejándonos llevar por la belleza de su colorido. Sin detenernos a meditar en cada copla. Sin preocuparnos por los detalles. Sin pormenorizar su contenido. En una primera lectura.

Igualmente dejamos que nuestro oído capte los trinos, deleitándonos con al música sin pararnos a meditar en las diferencias de uno y otro canto. Que solo la música nos lleve. Sin importarnos saber el pico que modula esa canción que acompaña nuestro alegre caminar: 'Canta la alondra; / quien la escuche, a ella / ¡qué le importa!'. Henchidos de gozo por todo lo que existe.

Aun 'No sé si debo / hacer ver a los otros / lo que yo veo'. Duda Isabel y con razón, dándose cuenta de que cada uno tiene su 'cadaunada' que le nace, que le brota, de lo que ha vivido, de su historia personal, pequeña pero historia al fin y al cabo. Y es suya y es nuestra. Hay quien le emociona la vista del oleaje de los campos de trigos, cebadas y avenas, enrojecidos de amapolas, ondulados por el viento. Pero a otros no les dice nada, acostumbrados, como están, a las oleadas de vehículos ritmadas por el sonidos de los cláxones, cogidos de la mano de su abuelo por las tascas del barrio de su urbe. 'En el espejo / la verdad se mira: / Si me parezco mentira'. Podemos preguntarnos: ¿Verdad o mentira? Y eso qué mas da. Para unos es verdad absoluta porque es su vida y la reivindica. Y nadie, ni nada, va a distorsionar su poética leve, alegre, firme, su andar erecto por la vida. Y si algo le sale al paso con afán agresivo o feo lo neutraliza embelleciéndolo: 'Hermosura: / el sol sacando diamantes / de la basura'.

Muchos de los que lean el 'Fiat umbra' de Isabel Escudero, sentirán, como hemos sentido nosotros, una inundación de luz, claridad y alegría. Y, a pesar del título, sentirán un rejuvenecimiento. Ahora y en la hora de sus muertes. Notarán la primavera, aunque sea en el otoño o en el ocaso de sus vidas. Ahora y en la hora. Presente. La muerte. La muerte siempre presente. Pero no en danza macabra, en fúnebre cortejo, como en las 'Coplas a la muerte de su padre' de Jorge Manrique, sino con una cierta serenidad y risa, como la risa irónica de Pepe Bergamín, de quién cita unos versos de su último libro titulado, no por casualidad, 'Esperando la mano de nieve': 'Me estoy muriendo cada día / desde hace muchísimo tiempo; / no sé si desde que nací / soy un muerto de nacimiento'.

Esa reflexión irónica casi a las puertas de la muerte por parte de Bergamín ilumina la vida y la muerte de los demás. Es como un bálsamo. Tranquiliza: 'Aquel aro de mi niñez / me va llevando / tras él', dice la poetisa extremeña metiendose por las breñas del tiempo que se va. Tranquiliza la aceptación de la muerte como algo natural. Sin traumas. Para ello hay que irse preparando poco a poco: 'Cae la nieve / sobre el anciano: / cuando todo está escrito, / página en blanco'. Nombrándola. Citándola como cita el torero al toro. Mirándose al espejo de los ojos del toro. E ir contando de cuando en cuando las arrugas que el tiempo marca: 'A mis sesenta / aquí frente al mar: / olas que vienen y van'. Son como las llamadas de atención de la fugacidad del tiempo. De que él se va primero con pasos de plomo y luego con pasos de pluma. De todo ello tratan también los versos de la poetisa de Quintana de la Serena (Badajoz)

Las citas nos indican, ya, que la autora no ha variado su poesía; sigue siendo el proverbio, la copla, los haikus... estrofas de pocos versos... fogonazos, chispazos, bocaditos, pasteles pequeños... Cita a Machado (D. Antonio), muy admirado por la poetisa, a Bergamín (D. José), a Chicho Sánchez Ferlosio, o los poetas japoneses cultivadores del haiku como Yosa Buson y Hobayashi Issa. En las 190 páginas del libro, efectivamente, los deslumbramientos de esos chispazos o fogonazos son continuos desde el primero: 'Guadaña de luna / tiembla en el agua: / ¿de qué duda?' hasta el último: 'Mas por más atrás que miro, / no me acuerdo / de haber nacido'. Si bien está dividido en seis partes ante poniéndole un soneto de D. Antonio Machado y una larga cita de D. Agustín García Calvo 'compañero de mis días' y terminando, 'a modo de epílogo', con el 'Elogio del Ciprés' de Horacio en versión rítmica del ya mentado D. Agustín García Calvo.

En su reseña del diario ABC el profesor de literatura de la Universidad de Salamanca, García Jambrina, termina diciendo: 'Un oasis, en fin, de fresca tinta en medio de la aburrida pedantería literaria. Una canción que cuando suena, es de todos, porque, en verdad, no es de nadie. Ya lo dice la copla:

Para que no sea del todo
mía, con tinta robada escribo
la poesía.'


Qué vamos a decir nosotros si ya lo dice el profesor...

jueves, 6 de diciembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano: El Alijar navero en Urbano Blanco Cea

Acabábamos de hacernos cargo, mi esposa y yo, de la biblioteca de Las Navas del Marqués cuando recibimos un libro de Urbano Blanco Cea. Entonces yo escribí una letras que he encontrado por casualidad en un anuario. Sé que se las envié al corresponsal de 'El Diario de Ávila'. Supongo que lo firmaría él como si fuera su autor. Por entonces hice muchos escritos que luego firmaban los corresponsales. Fui una especie de 'negro'. No me importaba. Lo que quería es que se hiciera público lo que hacíamos en la biblioteca. Lo de menos era la firma del autor. Lo recuerdo ahora que Urbano Blanco Cea me ha enviado, por correo electrónico, el último de sus libros: 'El Alijar jara en flor', número 36 de la colección 'el toro de granito' que dirige mi buen amigo el poeta Jacinto Herrero Esteban. Me dice que lo presentó, aquí, en Las Navas, en el nuevo local que ha inaugurado la Caja de Ahorros de Ávila hace pocos días. Tengo que decir que cuando me lo envió yo no tenía el 'ordenata' porque se me había estropeado. Pero, con las ganas de leer lo que había escrito, me fui a sacarlo a un ciber. Un poco caro me salió. Y más cuando me acerqué a la exposición de pintura que se exhibe en ese local de la Caja que he mencionado más arriba. Y es que allí estaba, a la venta, el libro de Urbano. Seguro que a los diose no les gustaron mis maldiciones: valía casi un tercio menos de lo que me había costado en el ciber.

En fin... lo que escribí, antaño, fue lo siguiente:

"Un hermoso libro de poemas, de pasta marrón, en papel verjurado, ha entrado en esta biblioteca. Su autor: Urbano Blanco Cea. Su título: Lágrimas de ciego. Del que se han impreso 500 y éste es el número 20. Número 20 que, en nuestra biblioteca, se ha transformado en 12.563.


Amigo Urbano, acabo, como quien dice, de llegar a tu pueblo, no te conozco de nada, no sé quién eres, pero quiero comunicarte que con este número 12.563 ya estás en esta biblioteca, ya has cumplido "emocionado el sueño de figurar en su catálogo".Que lo sepan todos los naveros. Que lo sepan los pinos y los robles. Que este pregón vaya de risco en risco. Y lo oiga hasta Magalia.


Los maestros que te enseñaron a leer sentirán con orgullo que su semilla germinó.


Los mecenas que han invertido en sueños saben que tienen una realidad tangible.


Las Navas del Marqués debe saber que tiene, si no un poeta, si un "diletante escribidor". Por sus poemas se pasean, como por un jardín florido, los románticos, junto a Machado y Lorca.


Sobre tus versos, "buenos o malos" o "buenos y malos" que tú ya sabes que "de todo hay en la viña del Señor", levita un espíritu romántico y también machadiano y lorquiano.

Si te digo que no vas con la moda, que no se hacen los poemas, hoy en día, así, no te descubro nada: en tu "exordio" nos aclaras que has hecho lo que te gusta, que se es feliz haciendo lo que se quiere.

Te animo a que sigas en esa línea de sinceridad. Sabes que, a veces, como dice Goethe, "nuestros hechos nos amargan la existencia". De modo que, siendo siempre uno mismo, es una manera, como otra cualquiera, de no amargarnos la existencia.

Yo suelo decir, de los álbumes de fotos, que son semejantes a panteones donde vamos guardando nuestras muertes sucesivas. Así los libros en las bibliotecas. Así el tuyo. Pero, al menos, se guarda en un lugar cálido. Y entrañable para ti. Y no en los gélidos frigoríficos que son esos panteones donde yacen, descansando de su arduo y duro trabajo a pico y pala, príncipes y monarcas, como en El Escorial. Tu fragmento de vida podrá, así, ser hojeado o leído en esta Biblioteca Pública Municipal de Las Navas del Marqués: "tu pueblo amado", "tu hogar".

Y como deseo que lo conozcan... ¡todos!... ¡que lo sepan todos!... lo repito, bien en alto, para que mi voz llegue hasta el ganadero que está echándole forraje a su ganado, hasta el barrendero que recoge incesante las hojas caídas del otoño, hasta el obrero que va a Madrid por la mañana temprano, hasta el ama de casa colocando la loza en la alacena, hasta el cabrero de rostro curtido por los aires helados de los altos... ¿queda alguno?... ¡ah, si! ¡quedan, quedan!: el bancario, el maestro, el oficinista, el camarero, el librero... ¡Oidlo bien!: ¡Las Navas del Marqués tiene un diletante escribidor! ¡Se llama Urbano Blanco Cea!."

No sé lo que aparecería en el diario citado de todo esto que escribí. No guardo copias de eso. Soy un desastre. Pero, ahora, leído después de numerosos años, creo que poco tengo que añadir, salvo dos cosas: Una): si, Urbano escribe como se hace ahora. No hay tendencias en una dirección determinada. Eso se acabó. Ahora cada uno escribe como quiere. Como él. Y eso está muy bien. Dos): Urbano no es un poeta que cante a Las Navas, un bardo de las hazañas de su pueblo, es un poeta de Las Navas del Marqués, nacido en este pueblo abulense, enamorado de su tierra. Nada más.

Hacía, antes, mención de los artículos que por entonces escribí. Algunos estuvieron dedicados a esta colección, 'el toro de granito', que estuvo olvidada décadas y sus libros, abandonados o arrumbados por organismos como la Diputación, aparecían tirados por pasillos... ¡Una dejadez! Yo recordé esa desidia e hice un homenaje a la labor que, con esa colección, llevó a cabo el poeta Jacinto Herrero Esteban. Como eran muchos los poetas que incluyó, entre ellos grandísimos poetas como el nicaragüense Ernesto Cardenal o la española Carmen Conde, me dediqué a comentar solo los que eran de Ávila. Es decir, cinco a seis poetas, de los cuales había uno de Las Navas del Marqués que hoy está en Colombia como profesor destacaddo en Ciencias de la Comunicación, si mal no recuerdo. Del resto, me viene a la mente ahora un tal Moises Gómez, un abogado abulense que creo vive por la provincia de León (del que dicen que no es mal poeta y a mi no me gustó nada) y el propio Jacinto Herrero Esteban. Parece ser que el hecho de denunciar esa dejadez no le gustó a las autoridades. Es buena señal porque quiere decir que di en el blanco. Luego se vengarían no dando un duro para las actividades que se hicieron en la Biblioteca Pública Municipal de estas Navas que dicen 'del Marqués'. Lo cierto es que se agitó el ambiente cultural abulense que estaba por aquellos años muerto o al menos dormido y pocos después se reanudó la colección. Algo tuve que ver, para qué negarlo, en esa reanudación de la colección 'el toro de granito' que ahora ha publicado a otro navero: Urbano Blanco Cea.

jueves, 26 de julio de 2007

Jorge Guillén: Alba marina, sol, terrestre aurora



Se nivela un claror: el alba por su mar.

Alondras, desgajándose de brumas y rumores,

-¡Cuánta avecilla enhiesta para el amanecer!-

enlazan canto y vuelo por la luz que va al mundo.



Se ahinca entre raíces la aurora: huele a sol.

*

Jorge Guillén

jueves, 7 de junio de 2007

Fernando de Rojas: Acerca del Vino(*)

Picasso: 'La Celestina'
Celestina:
'Asentaos vosotros, mis hijos, que harto lugar hay para todos, a Dios gracias; tanto nos diesen del paraíso, cuando allá vamos. Poneos en orden, cada uno cabe la suya; yo, que estoy sola, porne cabe mi este jarro y taza, que no es más mi vida de cuanto con ello hablo. Después que me fui haciendo vieja, no sé mejor oficio a la mesa que escanciar. Porque quien la miel trata, siempre se le pega a ella. Pues de noche en invierno no hay tal escalentador de cama. Que con dos jarrillos de estos que beba, cuando me quiero acostar, no siento frío en toda la noche. De esto aforro todos mis vestidos, cuando viene la navidad; esto me calienta la sangre; esto me sostiene continuo en un ser, esto me hace andar siempre alegre; esto me para fresca; de esto veo yo sobrado en casa, que nunca temeré el mal año. Que un cortezón de pan ratonado me basta para tres días. Esto quita la tristeza del corazón, más que el oro y el coral; esto da esfuerzo al mozo y al viejo fuerza, pone color al descolorido, coraje al cobarde, al flojo diligencia, conforta los celebros, saca el frío del estómago, quita el hedor del anélito, hace impotentes los fríos, hace sufrir los afanes de las labranzas, a los cansados segadores hace sudar toda agua mala, sana el romadizo y las muelas, sostiene sin heder en la mar, lo cual no hace el agua. Más propiedades te diría de ello, que todos tenéis cabellos. Así que no sé quien no se goce en mentarlo. No tiene sino una tacha, que lo bueno vale caro y lo malo hace daño. Así que con lo que sana el hígado enferma la bolsa...'
La Celestina
(noveno auto)
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(*) EL titulo se lo hemos puesto nosotros

miércoles, 18 de abril de 2007

Alfonso Peñalosa: 'Andante Sostenido'

Y todo... ¿para qué?
Para seguir viviendo.
...
Para decir adiós a los ocasos
y dar la bienvenida a los recuerdos.
...
Para seguir amando mientras viva
a la mujer y al viento.
...
Para seguir aquí mientras la noche
desliza su cautela y su silencio
hacia las finas tintas de la aurora.
...
Para saber que la filosofía
con todo su prestigio y sus secretos
no desenreda nunca la madeja
del compacto silencio.

Alfonso Peñalosa

jueves, 29 de marzo de 2007

Agustín García Calvo: 'Gracias a Rufino'

Gracias a Rufino(*)


Por Agustín García Calvo(*)


Hay un sitio por donde el Barrio de la Estación de las Navas pude decirse que termina: pues ello es que poco más allá de ese sitio se abre el túnel de Mataborricos, y se sabe que, cuando se salga de él por la otra punta, ya no será lo mismo; ya se verán desaparecer por las hondonadas los últimos chalés desperdigados, y allá lejos la ermita, y luego serán otros pinares y otros aires.


En ese sitio, pues, si sube uno al terraplén del ferrocarril, por entre las jaras y saltándose los alambres desvencijados, se encuentra con que las múltiples vías de la estación van reduciéndose a las solas dos que irán a meterse por el túnel; y por allí no se ve, a estas horas, ánima viva, nadie que atroche por los vericuetos de los jarales ni que vaya a trepar; al otro lado, por la torrentera o sendero pedregoso hacia el recuesto, ni siquiera las vacas sueltas van a ir a perderse por esos andurriales, ni apenas un perro abandonado de veraneantes tiene probabilidades de ir a dar en tal sitio a ladrarles a la luna menguante cuando salga: allí no hay, aparte de los rieles, las traviesas y el balasto, más que algún poste, por ejemplo el de las luces de primer aviso para la entrada a la estación, y en todo caso, enfrente, al otro lado, sola una casa medio arrumbada, donde raro será que ni aun algún vagabumdo vaya a buscar abrigo, cuando haga peor tiempo que el que ahora hace, ya bien entrada la primavera. Hay también por allí, pegada a las vías, una caseta de guardagujas, olvidada, de los tiempos en que el cambio de agujas se hacía a mano, y que ahora debe de hacer tantos años que no se usa para nada, que hasta parece milagro que la hayan dejado en pie, astillada y denegrida. Y, por lo demás, nada: algunos pinos atrás, bajo el terraplén; otros pinos en lo alto, al otro lado de las vías, y entre ellos acaso, por ventura, el alfilerazo de la primera estrella; y algún vencejo que otro chillando tardíamente, algún bando de cuervos que va graznando a recogerse entre las peñas, y alguna sospecha de culebra o sapo por entre las zarzas polvorientas; y los pedruscos, y la grava, y las arenas.

Ese sitio, para los ojos de algún descuidado pasajero, será sitio, sin más, como otro sitio cualquiera de navas o serranías.

Si, pero es por ese sitio por donde un hombre fue a salirse de este mundo; y eso lo ha dejado señalado con una marca que le ha abultado los relieves y avivado los colores de tal modo que lo distingue de todos los sitios de la tierra.

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(*) Rufino González, vecino del Barrio de la Estación, murió en primavera atropellado por un tren.

(*)Agustín García Calvo. Zamora, 1926. Catedrático de latín. Escritor. Autor de obras de muy diversos géneros: narrativa, poesía, teatro, filosofía.


EN LA PÁGINA 5 DEL NÚMERO 5 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' DE JULIO DE 1996

lunes, 12 de marzo de 2007

Alfonso Peñalosa: Adagietto


'Olvida lo de ayer.

Busca la luz de las mañanas nuevas.

Piensa que el corazón, tu corazón,

se te puede dormir una tarde cualquiera.

están muertas las horas de tu infancia

y las lilas de entonces están muertas.

Pero en tu mano está resucitarlas.'


Alfonso Peñalosa

(N. en Zamora en 1911)

viernes, 9 de marzo de 2007

Rafael Morales: 'Gerardoalba'


GERARDOALBA

(A Gerardo Diego. In memoriam)


Al alba. Siempre al alba.

Las azucenas tienden camisas

blancas

y saltan los cuchillos del agua.

Es una carta en blanco

la esperanza.

Canta, Gerardo, canta,

porque tu vida es larga, larga, larga

y la muerte no podrá acabarla.

Resucitarías en tu palabra.

¡Oh, tú, Gerardoalba, siempre alba!


Rafael Morales


EN LA PÁGINA III DE LA 'FONTANA SONORA', SUPLEMENTO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' NÚMERO 5 DE JULIO DE 1996

OVIDIO PÉREZ MARTÍN: 'Fragmentos del diario...'


FRAGMENTOS DEL DIARIO DE DON ALONSO QUIJANO, EL BUENO, HALLADOS EN UN LUGAR DE CUYO NOMBRE NADIE QUIERE ACORDARSE

Nota: una mañana del mes de abril, en mi buzón, encontré un pequeño paquete atado y lacrado. Estas ‘Memorias de don Alonso Quijano, era su misterioso contenido. Una nota me prometía ‘futuros envíos’. Desde aquí mi agradecimiento al anónimo remitente. Tal y como recibí estas memorias, sin faltar punto ni coma, las envío a la revista ‘Caminar Conociendo’

Fragmento primero


'Y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio'.
Cervantes


Fina ironía la de Cervantes cuando escribió esto. El mismo fue un gran lector y nadie le tomó por loco. Cuerdo y bien cuerdo hay que estar para escribir con tanto tino y fino ingenio como él hizo. Es de todos sabido que la lectura aviva el juicio y, si este se pierde, ayuda a restaurarlo. Si, además, por el mucho leer se duerme menos, por la misma razón se vive más. Yo siempre sembré mis tierras y recogí las mejores cosechas, lo que quiere decir que regía bien mi mollera. Pero donde Cervantes destila su mejor ironía es cuando dice: 'Rematado ya su juicio vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo y fue que le pareció convenible y necesario... hacerse caballero andante'. Todos sabemos que cualquier hombre que se precie, sin estar rematado en su juicio, mas bien en el mejor estado de lucidez, viene a dar en este razonable pensamiento: salir de casa e irse por el mundo, bien de caballero andante, bien de correcaminos, o de romero o... Lo que ocurre es que el ama, o la mujer, o los hijos, o el miedo, o el misterio, o todo ello reunido, hace desistir. Pero este es el más común pensamiento de los hombres. Todos deseamos ir a otra parte, pero son muy pocos los que se atreven. Algunos hacen el viaje de destierro dentro de su vecindad... De este razonamiento deduzco que Cervantes ironizaba y, para no ser desterrado por anarquizante, lamaba locura a la cordura. Sin estar loco él fue correcamino y caballero andante. Pero, sobre todo, en cualquier momento difícil construía puentes para pasar de su situación real a países imaginarios, aventura propia del que en nada se parece a los árboles, que allí donde nacen mueren.



Copió estas memorias Ovidio Pérez Martín que es abulense, maestro de primaria y poeta; autor entre otros, del poemario 'Cuaderno'.

TOMADO DE LA PÁGINA IV DE 'FONTANA SONORA', SUPLEMENTO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' NÚMERO 5 DE JULIO DE 1996


OVIDIO PÉREZ MARTÍN: 'Fragmentos del diario...'


FRAGMENTOS DEL DIARIO DE DON ALONSO QUIJANO, EL BUENO, HALLADOS EN UN LUGAR DE CUYO NOMBRE NADIE QUIERE ACORDARSE

Nota: una mañana del mes de abril, en mi buzón, encontré un pequeño paquete atado y lacrado. Estas ‘Memorias de don Alonso Quijano', era su misterioso contenido. Una nota me prometía ‘futuros envíos’. Desde aquí mi agradecimiento al anónimo remitente. Tal y como recibí estas memorias, sin faltar punto ni coma, las envío a la revista ‘Caminar Conociendo’


Fragmento segundo


'La del alba sería...' Cervantes


¿Cómo pudo Cervantes conocer mi pensamiento y deseo de marcahrme antes del alba y dejar este mi lugar donde apenas pasa otra cosa que las estaciones del año? Aquí se suceden los días como se sucede, inetrminable, la llanura. Arar la tierra, cuidar las merinas, mantener la troje con grano, con leña el corral... y seguir soñando al amor de la lumbre en la hora del alba... Fueron muchas las noches pasadas de claro en claro convenciéndome para escapar. He salido muchas veces a la hora del alba con mi galgo a cazar y hubiera querido perderme por los caminos para no regresar a la monotonía. Pero siempre, al atardecer, la conceincia apremia y, con las sombras pisándome los talones, he regresado al lugar, para inmediatamente soñar con irme de nuevo. ¡Qué gran escritor, Cervantes! Logró adivinar mis sueños y los escribió casi tal y como yo los soñaba al amor de la lumbre. Hasta acertó con exactitud la hora que yo hubiera elegido para cumplir mis sueños. 'La del alba sería...' Siento nostalgia de esa hora del alba que nuca cristalizó en salida. Y leo y releo continuamente esa página del gran libro y, a veces, siento como si de verdad yo fuera don Quijote.

Copió estas memorias Ovidio Pérez Martín que es abulense, maestro de primaria y poeta; autor, entre otros, del poemario 'Cuaderno'.

En la página IV de 'Fontana Sonora', suplemento de la revista 'Caminar Conociendo' número 5 de julio de 1996

OVIDIO PÉREZ MARTÍN: 'Fragmentos del diario...'


FRAGMENTOS DEL DIARIO DE DON ALONSO QUIJANO, EL BUENO, HALLADOS EN UN LUGAR DE CUYO NOMBRE NADIE QUIERE ACORDARSE

Nota: una mañana del mes de abril, en mi buzón, encontré un pequeño paquete atado y lacrado. Estas ‘Memorias de don Alonso Quijano, era su misterioso contenido. Una nota me prometía ‘futuros envíos’. Desde aquí mi agradecimiento al anónimo remitente. Tal y como recibí estas memorias, sin faltar punto ni coma, las envío a la revista ‘Caminar Conociendo’

Fragmento cuarto


Y ya es hora de que lo sepáis: Cide Hamete a quien Cervantes propone como autor del manuscrito donde encontró la inimaginable historia de don Quijote, no es otro que Alonso Quijano, personaje desdoblado de los dos anteriores, el original, vuestro seguro servidor -ya un poco viejo y aún vivo a pesar de haberme matado mi amigo don Miguel con una muerte que ya me gustaría a mi que así fuera- y el otro, el Ingenioso Hidalgo, sublimación del primero. También Cide Hamete es un personaje creado por don Miguel pero en cierto modo real. Pues aunque yo nunca escribí tales manuscritos, si fue cierto que muchas historias que en el Quijote aparecen se las conté yo al amor de la lumbre y yo las había imaginado en las interminables noches de invierno, cuando el insomnio y la aventura me acometían bajo las sábanas.

Y es que mi hogar fue siempre puerto para extraviados. Y extraviado llegó a mi puerta don Miguel, lleno de sueños y melancolía, abatido el ánimo y recién salido de la cárcel. De mia pláticas y sus fantasías surgió el Ingenioso Hidalgo... Todo lo que podemos llamar crónica de las Españas de nuestro tiempo, el mío y el de don Miguel, surge de cuantas pláticas tuvimos al amor de la lumbre, en las largas noches manchegas con la nieve cubriendo barbechos y sembrados.

Quede claro que nunca fui de aventuras de caballero andante, lo que mucho me pesa y que, como labrador, mis campos estuvieron labrados con primor siempre, eso es. Y la hora del alba -'La hora del alba sería'- nunca llegó para la aventura, sí a diario para mi trabajo. Aunque nuca es tarde si la dicha es buena.


Copió estas memorias Ovidio Pérez Martín que es abulense, maestro de primaria y poeta; autor entre otros, del poemario 'Cuaderno'.


En las páginas de 'Fontana Sonora', suplemento de la revista 'Caminar Conociendo' número 5 de julio de 1996

jueves, 8 de marzo de 2007

Rima LXII, Becquer (Gustavo Adolfo)

Primero es un albor trémulo y vago,
raya de inquieta luz que corta el mar;
luego chispea y crece y se dilata
en ardiente explosión de claridad.

Gustavo Adolfo Becquer

martes, 6 de marzo de 2007

Álvaro Mateo López: Ávila y Miguel Delibes


Ávila y Miguel Delibes

Por Álvaro Mateo López

Título: La sombra del ciprés es alargadaAutor: Miguel Delibes
Editorial: Destino

Para el redactor de esta reseña el nombre de nuestra revista le recuerda la novela ‘Camino’ de Delibes y también la primera novela de éste ‘La sombra del ciprés es alargada’. A propósito de un artículo de Unamuno sobre Ávila escrito tras leer ‘La gloria de don Ramiro’ –novela de la cual consideran algunos críticos influido Delibes- nuestro colaborador traza un paralelismo diferenciador entre ambos autores apoyando sus argumentos en Julián Marías y centrándose en la primer obra de Delibes dice:

“Si Unamuno hubiese conocido a Delibes, no lo podría tachar de descripcionista: Delibes vive la ciudad provinciana y plasma su ambiente cerrado, familiar y entrañable. Ávila aparece como símbolo de la incomunicación y un lugar preciso para la obsesión por la muerte. Pedro aparece, como Unamuno, metido en el paisaje, sobre el que reflexiona en su interior. Ciudades como Ávila reconcilian al Rector de la Universidad de Salamanca consigo mismo. Ambos, en Ávila, encontraron la hermosa tristeza de las soledades.

Delibes ofrece una situación concreta donde se sitúa la casa de Mateo Lesmes, en maestro de Pedro. Tal como se describe en la novela, se puede hallar en la Plaza de Pedro Dávila, el Marqués de Las Navas, enfrente de este palacio de esta noble familia abulense. Debajo de un ventanal del palacio aparece la inscripción que así reza: ‘Donde una puerta se cierra, otra se abre’. Me gustaría utilizar esta frase como símbolo de toda la novela, en la que aparece el tópico literario del Tempos fugit. Viene a ser la imagen del Uroboros, de la serpiente que se muerde la cola, del mito de Nietzsche del Eterno Retorno. Pedro observa en el camino de la vida, como todo a su alrededor va cambiando, mientras que su interior, continúan las mismas preocupaciones que, con el tiempo, van madurando, pero no desapareciendo. Delibes plasma en Pedro, como buen periodista, su situación concreta con detalles minuciosos. Recurre a la tradición castellana como un cronista. La naturaleza, los paisajes y la descripción de Delibes son una muestra de lo sencillo, de lo cotidiano. Realiza una fenomenología de lo empírico. La novela de Delibes se basa en el acontecer. El contexto lleva al protagonista a la angustia, a la meditación… lo que en otra persona habría llevado a la falta de la norma moral, ausencia de lo trascendental, reafirma en Pedro la postura de acogida de ello en su interior.

La contemplación de un paisaje le lleva al protagonista a promover la aventura de los Cuatro Postes. Lo arriesga todo por interiorizar aquel espectáculo que le deja sin palabras: Ávila emergía de la nieve mística y escrupulosamente blanca, como una monja o una niña vestida de Primera Comunión. Tenía un sello antiguo, hermético, de maciza solidez patriarcal. La villa cerrada en pelan y opulenta civilización, era como la armadura detonando en una reunión de fraques. Imaginé que no otra, en todo el mundo, podría ser la cuna de Santa Teresa, porque su espíritu impregnaba, una por una, de sus piedras y sus torres.

¡Cuántas veces sentía Santa Teresa en este lugar de su querida Ávila, tan mística como ella!

Por último, se observa en ‘La sombra del ciprés es alargada’ la fuerte simbología de los árboles. El ciprés proyecta una sombra de vida en soledad, de tristeza, de interiorización… de cementerio. Cuando Pedro vuelve a Ávila ve en la plaza de la casa de Don Mateo menos álamos de los que tenía anteriormente, le produce una sensación de vacío. Alfredo que ría estar cobijado en su tumba por la sombra de un pino: símbolos de vida, de sierra, de verdor, frente a los paisajes amarillentos y agrarios de la llanura.

Álvaro Mateo López
(Periodista de El Diario de Ávila)

(Pag. VI de la ‘Fontana Sonora’, suplemento de ‘Caminar Conociendo’ nº 5 de julio de 1996)