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jueves, 29 de marzo de 2007

Andrés Linares(*): 'La Desaparición de las Salas de Cine en España'

Andrés Linares



1. Problemas generales:




Los cambios por los que atraviesa la exhibición cinematográfica en España están provocando un replanteamiento de los medios en que se desarrolla, con consecuencias bastante negativas para el cine en los pueblos y zonas rurales.


Tras un dilatado periodo en el que se procedió al cierre de numerosas salas en todo el país, salas que se convirtieron en bingos, bancos o garajes, desde hace pocos años años parece estar invirtiéndose la dicha tendencia, con la construcción de complejos de multicines en la periferia de las grandes ciudades y la reconversión de las salas excesivamente grandes y anticuadas del centro. Eso ha suscitado un notable optimismo, llegándose a afirmar que en 1995 se inaguraría prácticamente una nueva pantalla al día en el territorio nacional.


No obstante, eso va acompañado de astectos no tan positivos, como la concentración de las cadenas de exhibición en unas pocas empresas, muchas veces multinacionales. Así, la mayor cadena española, Cinesa, fue absorvida en 1991 po UCI, propiedad de la norteamericana Paramount, mientras que la Warner Bros ha desenbarcado recientemente en el campo de la exhibición con la contrucción de grandes complejos de hasta 16 multicines.


Siguiendo al lógica del mercado, la oferta se limita a seguir la demanda, sin esforzarse por crearla o mantenerla y mientras tanto grandes zonas rurales e incluso capitales de pronvincia y núcleos de población importantes ven desaparecer sus antiguas salas de cine, algunas de ellas con gran solera, sin que se vean sustuidas por otras nuevas, aunque sean de menor tamaño.


Para frenar esa tendencia, algunos países de la Unión Europea, como Grecia o Dinamarca, vienen aplicando leyes que impiden el cierre de salas, pasando aquellas cuyos propietarios no las consideren rentables a manos del ayuntamiento correspondiente, que las mantienen como servicio cultural a la comunidad, encargándose de su gestión, al tiempo que las utilizan no solo para proyectar películas, sino también para representaciones teatrales, actuaciones musicales, etc., con lo que consiguen una rentabilidad económica, pero sobre todo social y cultural.


Medidas similares podrían aplicarse en España, sobre todo en las zonas menos atractivas para el capital privado que controla el mercado de la exhibición, como las rurales, los núcleos urbanos medios y pequeños...


2. El ejemplo de Las Navas del Marqués


Según la información obtenida, en Las Navas del Marqués llegó a haber en un momento hasta tres salas de cine funcionando simultáneamente: el cine SANVY, desaparecido a causa de un hundimiento en 1970 sin que se pusieran los medios para su reconstrucción; el MATUTE, que cerró hacia 1977-78, y reconvertido actualmente en disco bar y el MARIA VICTORIA, que consiguió mantenerse abierto hasta hace tres o cuatro años, que está actualmente (por entonces cuando se hizo el artículo) en venta (ya se vendió y en su lugar hay un banco).


En caso de existir en España una legislación semejante a la de los países citados, a cuyo ámbito pertenecemos, no sería ya posible la venta de la única sala que queda en el pueblo, sino que sus propietarios se verían obligados a mantener el uso de la misma, aunque fuese adaptando su tamaño a otro que hiciese rentable la explotación; o, en su defecto, el Ayuntamiento se haría cargo de la misma, previa indemnización.


Aparte de la ultilidad social y cultural de una sala de cine, tampoco es de desdeñar la importancia económica de una población como Las Navas del Marqués, con un elevado número de veraneantes que no encuentra en ella ningún atractivo recreativo ni cultural y se ven obligados a desplazarse a núcleos cercanos, como El Escorial o incluso Navalperal de Pinares simplemente para poder ver una película.




(*) Andrés Linares es director de cine




EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NUÉRO 5, PÁGINA 10 DE JULIO DE 1996

miércoles, 28 de marzo de 2007

Román Gubern: 'Recuerdo y Homenaje a Manuel Villegas López'

Román Gubern
Román Gubert (*):
‘Recuerdo y Homenaje a Manuel Villegas López’

Manuel Villegas López fue un donostiarra inteligente y culto, atento espectador del cine desde su juventud y tuvo la fortuna de crecer de crecer en este arte en su etapa formativa, cuando se estaba constituyendo como una forma estética nueva y cuando sus imágenes eran todavía mudas. Los historiadores actuales del cine, nacidos ya en la época sonora, envidiamos secretamente a quienes tuvieron el privilegio de verlo crecer en la etapa de su inocencia, pero también en la etapa de su experimentación, envuelta en debates interminables acerca de su polémica identidad estética. Así podría legarnos Villegas en 1935 un precioso librito, titulado expresivamente ‘Espectador de sombras' (1935), que constituye un extraordinario testimonio de esta época y de su percepción gozosa del cine, cuando este se estaba constituyendo en un nuevo arte.
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Pero Villegas López no fue solo un escritor y un crítico de rigor intelectual, tanto con la pluma como con el micrófono (fue, en Unión Radio, uno de los primeros críticos radiofónicos en España, de 1932 a 1935), sino también un activista. Primero en el frente del cineclubismo, formando parte del grupo fundador del G.E.C.I. (Grupo de Escritores Cinematográficos Independientes), cuyo manifiesto fundacional apareció en septiembre de 1933 y que publicó varios libros valiosos, entre ellos: ‘Cita de ensueños’, de Benjamín Jarnés, y también en el Cineclub Imagen, que proyectó por primera vez en España, seguida de fulminante prohibición, ‘Tierra sin pan’ de Buñuel. Pero su activismo tuvo su etapa más arriesgada durante la tragedia de al guerra civil, cuando en 1937 fue nombrado jefe de los Servicios Cinematográficos republicanos, e incluso dirigió, gran cantidad de documentales y de cortometrajes de propaganda.
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Como tantos otros intelectuales españoles, Villegas López partió para el exilio y desde Buenos Aires prosiguió su magisterio, escribiendo algunos de sus libros más fundamentales, entre ellos su Charles Chaplin, el genio del cine (1943) que sería repetidamente reeditado en versiones sucesivamente ampliadas y puestas al día. Al principio de los años 50 regresó a España y es cuando tuve la oportunidad de conocerle y tratarle. El siempre tuvo una gran deferencia hacia mi y reseñaba puntualmente todos mis libros, en el papel o en las ondas, y me piropeaba siempre que podía acerca de la prodigalidad de mi escritura y la variedad de temas que trataba. Un día me dijo una frase que nunca olvidaré: ‘Gubern, usted tiene una cabeza como la de Napoleón, pues es capaz de pasar de un cajón a otro de su cerebro como si nada, abriéndolos y cerrándolos en un periquete’. Yo ignoraba que Napoleón tuviera tal facultad, pero es una frase que siempre he recordado con cariño. Era extraordinariamente reacio a hablar de sus experiencias cinematográficas durante la guerra civil. Cuando hubo que incluir su biografía en la Enciclopedia Espasa me designó a mi como su biógrafo e intenté aprovechar esta oportunísima ocasión para sonsacarle datos de esta agitada época de su vida, pero choqué con su hermetismo.
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Supongo que había sufrido bastante y, por demás, la dictadura seguía todavía en pie, por lo que no juzgaba oportuno recordar sus actividades antifascistas. Cuando en 1967 se celebraron las Primeras Jornadas Internacionales de Escuelas de Cine en Sitges, que se adivinaban de alto voltaje reivindicativo frente a las autoridades, fue nombrado presidente de aquel evento, pero su fino olfato político le hizo oler que aquello acabaría en un estallido y envió un diplomático telegrama excusando su asistencia por razones de salud. De manera que me tocó actuar a mi como presidente en funciones, por ausencia de Villegas. Su azarosa vida le había enseñado a ser prudente.

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Villegas López había apoyado en esta década al Nuevo Cine Español, que celebró con artículos y con un libro, de modo que siempre quiso estar junto a los jóvenes y sus inquietudes, con el apoyo de su sabiduría y experiencia. Fue un maestro para muchos de nosotros, que no lo olvidaremos fácilmente.

(*) Román Gubert es catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona. Autor de ‘La mirada opulenta. Exploración de la iconosfera contemporánea’ ‘Imagen pornográfica y otras perversiones gráficas’, así hasta más de una veintena.

EN LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’, NÚMERO 5, PÁGINA 11 DE JULIO DE 1996

Manuel Villegas López, Pionero de la Crítica de Cine de España

Eusebio García Luengo
MANUEL VILLEGAS LÓPEZ,
PIONERO DE LA CRÍTICA DE CINE DE ESPAÑA

(Hablamos con el escritor Eusebio García Luengo)

Por Félix Rosado


La revista ‘Caminar Conociendo’ dedica un espacio al cine, en el homenaje a un Centenario que acaba de celebrar el nacimiento del Séptimo Arte. El mundo del cine no termina en el celuloide. La visión de las películas por parte de la llamada crítica especializada es parte fundamental en el eco que puedan despertar entre el público, que es el que paga. Aunque hay que dejar claro que muchas veces los aficionados dan la espalda a la opinión de los expertos. En nuestro país la crítica cinematográfica surgió en torno a los años 30. Manuel Villegas López fue uno de sus pioneros.

El hecho de que esta revista haya seleccionado a Manuel Villegas López para hablar de este episodio no obedece a otra causa que la de su vinculación, más o menos esporádica, con Las Navas del Marqués. Entre los muchos visitantes ilustres de esta localidad hay escritores, poetas, militares, cantantes, políticos, futbolistas de renombre, etc. Y no podían faltar cineastas. Incluso la película ‘Calle Mayor’, de Juan Antonio Bardem, tuvo sus orígenes en un guión elaborado en Las Navas, basándose en la obra teatral ‘La señorita de Trévelez’ de Arniches.

Manuel Villegas López vino a Las Navas a finales de los años 20. Para recordar ese pasado nos desplazamos a Madrid donde entrevistamos a Eusebio García Luengo, autor y crítico teatral y amigo personal de Villegas López en aquella época, con quien mantuvimos una animada charla en el bulevar de la calle Ibiza.

Ambos críticos, cinematográfico y teatral, coincidieron en el pueblo durante el verano, aunque fue después cuando trabaron amistad en la Capital de España. ‘Vivió en el Barrio de Argüelles y yo iba mucho por su casa entonces’, comenta Eusebio García Luengo. Y apunta que ‘lo de Villegas López’, el segundo apellido, ‘lo llevaba por el prurito de destacar como pariente de Vicente López, insigne pintor, a quien rendía de esta manera un homenaje’. Por eso conservó siempre en su firma el citado apellido. Lo define como un hombre con sentido del humor, gran lector y polifacético, aunque centrado en el cine. En este sentido, añade que ‘íbamos mucho al cine y él pertenecía al grupo de escritores de cine, era uno de los pioneros críticos del cine, como tal’.

Entonces, en aquella época, la figura de crítico cinematográfico no existía, ‘eso sí, había ese grupo de escritores y algunos cine club, aunque muy pocos’. Villegas se encontraba entre ellos y empezó a hacer crítica en Unión Radio, única radio importante que existía en Madrid. Además de Villegas recuerda que estaban Gómez Mesa y Rafael Gil, que también fue director de cine e hizo algunas películas de bastante éxito.

Villegas desde un principio ejerció como crítico de cine, es importante subrayarlo porque la figura dominante era la de crítico de teatro, con gente como Antonio Espina, Manuel Machado, Arturo Nori, Fernando Almagro…’. En los periódicos aparecían gacetillas sobre cine, pero ‘no firmadas’ hasta que se inició la andadura con unos pocos profesionales.

El camino de Villegas López se vio truncado temporalmente –como el de todos los españoles- por el trágico episodio de la Guerra Civil. En este periodo, en el lado republicano, elaboró algunos documentales, ‘quizá asépticos y moderados, porque él no era nada extremista’, sobre la vida de esos años. ‘Como sabía mucho de cine, le encargaron, creo, no sé si por parte del Gobierno Central de Madrid o por los organismos catalanes, unos documentales, quizá nada belicosos pero suficiente para que se animase a irse exiliado a Argentina unos cuantos años, aunque luego fue de los primeros en volver a España’.

(Lo que tampoco sabe Eusebio García Luengo es que si esos documentales se destruyeron o se conservan en alguna filmoteca)

Indica, no obstante, que tampoco debió de ser mucho lo filmado, pues la carencia de material cinematográfico era notable. La llamada División del Campesino si contaba con un grupo de cine, al frente del cual estaba Antonio del Amo, ‘pero Villegas estaba en una zona más aséptica y contaba con menos material, no sé si disponía de los mismos medios pero no creo’.

Lo cierto, señala, es que las películas sobre la guerra civil española son casi todas rehechas con material tomado de los archivos franceses y alemanes y poco de los propios españoles.

Villegas continuó su labor como crítico en Buenos Aires, hasta que la nostalgia, la familia y el hecho de no tener nada que temer le animaron a volver a España. A partir de entonces, ambos amigos se vieron poco.

Recuerda también que entre sus obras posteriores se halla un ‘libro importante’, editado por Taurus, sobre Charles Chaplin Charlot’. Es, tal vez, opina, una de las mejores obras que se han hecho sobre el célebre cómico.

La última obra publicada de Manuel Villegas López apareció en el año de 1991. Se trata de ‘Aquel llamado nuevo cine español’, en ediciones J. C. Madrid, de la colección ‘Obras completas de Manuel Villegas López’.

Así concluyó una carrera que había abierto un camino a la crítica cinematográfica española en esos duros años que se vivieron durante la República. Un recuerdo que se puede plasmar en las alusiones a unas reuniones que se desarrollaban en la Granja del Henar, café muy significativo en aquella época en Madrid, donde se congregaba todo el mundo de las letras y la intelectualidad, como García Lorca o Valle-Inclán, poetas y escritores que quedan en la memoria, pero también gente muy diversa, entre ellos Manuel Villegas López, pionero de la crítica cinematográfica en España.

(*)Félix Rosado es periodista

PAGINAS 12-13 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’, NÚMERO 5 DE JULIO DE 1996

Trazos Biográficos de Manuel Villegas López




TRAZOS BIOGRÁFICOS
DE MANUEL VILLEGAS LÓPEZ

Por Félix Rosado y José Bernaldo de Quirós

Manuel Villegas López, que nació en 1906 en san Sebastián y murió en 1980, está considerado como uno de los grandes y más importantes críticos y ensayistas del mundo cinematográfico; García Escudero le ha definido en ‘Film Ideal’ como el primer gran teórico del cine español.

Por los años veinte veranea en Las Navas del Marqués; conoce al escritor Eusebio García Luengo; más tarde, en Madrid, se hacen amigos y crean la revista ‘Letra’ junto con F. Carmona Nanclares que tiene una vida efímera.

Colabora hasta 1935, en las principales revistas de la época, destacando sus artículos en Nuestro Cinema, Film Popular y Films Selectos.

Fue crítico en Unión Radio –actualmente Cadena SER- entre los años 1932 y 1935.
Se exilió en 1939 a América del Sur. Allí colaboró en revistas y periódicos de Buenos Aires, Montevideo y Río de Janeiro. Escribió ‘Cine del medio siglo’ (1946) y ‘Cine francés’ (1947). Escribe al tiempo un ‘Diccionario Universal del Cine’ (1948) que no llegó a publicarse por divergencias con la editorial. En 1950 fundó y dirigió el Centro de Estudios Cinematográficos.

Regresó a España en 1953 y colaboró en ‘Film Popular’, ‘Films Selectos’, ‘Nuestro Cinema’, ‘Film Ideal’, ‘Cinestudio’. Y en casi todas las revistas de la época ‘Índice’, ‘Objetivo’, ‘Ínsula’. También de 1962 a 1965 fue colaborador habitual de la revista ‘Triunfo’.

En 1964 fue premiado por el Ministerio de Información y Turismo.

Finalmente en 1965 obtuvo un justo reconocimiento al recibir la Medalla de Oro de la Federación Nacional de Cine Clubs.

En 1980 se le concede el Premio CEC a título póstumo.

ÚLTIMA OBRA ( PÓSTUMA)

Colección de las ‘Obras Completas de Manuel Villegas López'. Ed. JC, Madrid 1991.

Esta colección incluye la mencionada anteriormente sobre ‘Charlot’: ‘Charles Chaplin. El genio del cine’.

Merece la pena dejar constancia de las propias palabras que el mismísimo Charles Chaplin, sin ir más lejos, dijo del libro que le dedicó Villegas: ‘Es el mejor y más profundo estudio que se haya realizado sobre mis películas y la visión más hermosa, acertada y generosa de cuantas me han dedicado’.

El resto de la colección de sus obras incluye los siguientes títulos:

*La nueva cultura
*Arte, cine y sociedad
*El cine en la sociedad de masas
*Los grandes y fundamentales nombres del cine
*Aquel llamado cine español
*En el esplendor del cine francés


Félix Rosado y José Bernaldo de Quirós

EN LA PÁGINA 13 DEL NÚMERO 5 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ DE JULIO DE 1996

viernes, 29 de diciembre de 2006

De Cannes a Las Navas del Marqués pasando por Salamanca



Por Juan Antonio Bardem (*)


En mayo de 1955 fui jurado del Festival Internacional de Cannes. El productor Manuel J. Goyanes presentó allí, fuera de concurso, nuestra película “Muerte de un ciclista”.
Recuerdo que cogí una pequeña insolación en la playa del Hotel Martínez en la Croicante en día antes de la inauguración del Festival, fecha elegida para la constitución del Jurado. Conseguí ese mismo día –antes de la insolación, claro- ponerme en contacto con la actriz norteamericana Betsy Blair- que estaba ya allí para la presentación de su película “Marty”- y le entregué una sinopsis “Calle Mayor”, unos diez folios. Ese proyecto ya tenía el visto bueno de Manolo Goyanes y su “nihil obstat” para contactar a Betsy Blair, aunque ni él ni la misma Betsy se podían explicar mi absoluta fijación incorporase al personaje de Isabel, en esta historia emanada de “La señorita de Trévelez” de D. Carlos Arniches.
Bueno, “Muerte de un ciclista” ganó (‘ex-equo’ con “Raíces” de Benito Aleaba) el Premio de la Crítica Internacional (FIPRESCI). “Marty” ganó la Palma de Oro.
Lamentablemente, la película oficial española “Marcelino pan y vino” no consiguió nada, a pesar de mis “denodados” esfuerzos para que apareciese en el Palmarés Oficial. Bueno, me equivoco: una mención a Pablito Calvo compartida con otro actor niño hindú (Yo me hice hacer una carta del jurado, que presidía Marcel Pagnol, y que firmaron todos, en la que se reconocían esos mis “denodados” esfuerzos porque el film de España tuviera un premio). Quise tener esa carta, como una especie de salvoconducto, porque yo sí sabía que me la estaba jugando. A la salida de cada reunión del jurado me esperaban, inquisidoramente, el productor de la película D. Alfredo Navasqües (Estudios Chamartín, Distribuidora Chamartín, Banco de Vizcaya) y D. Fernando Casanova (Presidente del Sindicato Vertical de Espectáculo) y otros “oficiales” que ahora no recuerdo.
Volví a Madrid en el chevrolet de Manolo Goyanes, con el premio, el sí de Betsy y ese artículo del semanario “Arts” donde se decía que yo era uno de los cinco mejores directores del mundo en ese momento. ¡Qué cosas! O sea que era la felicidad total, al menos para mí. Por eso tuvimos que detenernos en Carcasonne para que me sacaran una muela que me estaba matando. (La conclusión filosófica de esa dialéctica felicidad-desgracia conformará, luego, una de las escenas de “Calle Mayor”; y en 1992 cuando rodaba “El joven Picasso” incluyo una escena en París, ‘chez’ Gertrude Stein, donde Apollinaire recita un bellísimo poema: “Non, je n’ai jamais vu Carcassonne”.
Madrid, por fin. Pero ni veinticuatro horas. José Ángel Ezcurra me lleva en su coche hasta Salamanca donde están a punto de empezar las “Primeras Conversaciones Cinematográficas Nacionales”. Justo a tiempo para poder decir eso, como militante del PCE, que llevaré a cuestas, orgullosamente ¡si señor!, de que EL CINE ESPAÑOL HOY (1955) ES POLÍTICAMENTE, INEFICAZ; ESTÉTICAMENTE, NULO; INTELECTUALMENTE, INFAME; INDUSTRIALMENTE, RAQUÍTICO.
¡Si, señor! Salamanca, un gran y democrático gol elaborado por nosotros, los cineastas y algunos militantes del PCE, junto con espléndidos “compañeros de viaje”.
Vuelta a Madrid. Empieza a hacer un calor de muerte y tengo que escribir aún el guión de “Calle Mayor” para empezar el rodaje antes de fin de año. Hay que buscar la coproducción, preferiblemente con Francia, buscar la financiación, preparar la película, etc. Para ello, el guión es fundamental e imprescindible.
Hay que buscar un lugar agradable, cercano a Madrid (por eso del ir y venir) con mejor temperatura que este horno y no muy caro. María, mi mujer, dice: ¡Las Navas del Marqués! Y allí que nos vamos mi mujer, yo, nuestra hija María (9 meses) y la máquina de escribir. Alquilamos una casa minúscula, pero suficiente. Tengo que tener terminado el guión lo más tarde el 1º de septiembre. La niña agarra la tos ferina, ya saben esa tos que guindada¿? que hacen que a veces priven ¡qué sustos! No sé ahora, pero entonces no había remedio eficaz. Sólo aguantar (la niña y sus padres).
Recuerdo que escribí con la portátil encima de las rodillas y había que estar siempre avizor para que la niña al cabo de los cinco golpes de tos no perdiese definitivamente el resuello.
A trancas y barrancas logré terminar el guión en el plazo previsto (Ediciones Plot ha publicado recientemente una edición “facsímil” del original mecanografiado por mí).
Tuvimos siempre momentos agradables, además de los puramente críticos. Venían amigos de Madrid a conocer a la niña (Paco Montero, Fernando Rey) y los abuelos (Rafa y Matilde; Juan Antonio y Victorio).
También hubo una reunión “magna” de los cineastas del PCE en Madrid, una reunión “oficial”, al aire libre, con el buen Dios como único observador. Vinieron: Federico Sánchez (nombre de guerra del escritor Jorge Semprum, que fue luego Ministro de Cultura con Felipe González, durante su militancia en el PCE), R. M. Suay, Eduardo Ducay, quizá Rabanal Taylor, no lo recuerdo bien.
Les leí lo que tenía escrito de “Calle Mayor”. “Federico Sánchez” se cabreó porque había puesto su “nombre” al “intelectual” de la película y desde entonces tuve que llamarle Federico Artigas (¿comprenden?, en los diálogos ponía sólo Federico, así que no había que corregir mucho) En la reunión se hizo lo habitual: analizar la situación política, discutir las líneas maestras de acción como cineastas y fijar el modo de ponerlas en práctica. Particular atención a “Objetivo” y “Nuestras Ideas” y otras publicaciones donde pudiéramos “entrar”.
Una cosa seguía estando palmariamente clara: la lucha por la democracia y la libertad en España y el derrocamiento de la dictadura de Franco.
Esto último lo conseguimos al cabo de unos días: exactamente 7480; y gracias a la ayuda, entre otros muchos, del buen Dios que hizo que muriese, “comme il faut”, en su cama el 20 de noviembre de 1975.
Juan Antonio Bardem, Madrid de 1996.
(Revista “Caminar conociendo”, número 5. Julio de 1996)

(*) J. A. Bardem fue director de cine. Autor, entre otras, de las películas: Calle Mayor, Muerte de un ciclista, El joven Picasso, Vida de García Lorca...

Homenaje a Bardem mientras suenan clarines de guerra


NUMERO 5 DE CAMINAR CONOCIENDO

Homenaje a Bardem mientras suenan clarines de guerra.
por José Mª Amigo Zamorano

(Mi reconocimiento a los que se manifestaron en Las Navas contra la guerra imperialista. No estuve pero apoyo su postura y la del Naviero que participó activamente)

La lucha contra la guerra ha barrido de un soplo el llamado pasotismo. La guerra ha puesto en pie, todos lo hemos visto, a los artistas en primer lugar. La gala de los goyas les sirvió de altavoz para lazar el grito de protesta. Y como un reguero de pólvora ha corrido por pueblos y ciudades de toda España.
La guerra no pasa jamás inadvertida, altera la esencia de las cosas, de los seres humanos; y como una hoz ha recogido a todos nosotros, que antes permanecíamos sin sustancia e inactivos, convirtiéndonos en actores de primera magnitud contra los preparativos de una nueva carnicería; una carnicería que los jefes del imperio yanqui están llevando a cabo.
Hemos visto que de todos los actores que han levantado su voz, la inmensa mayoría, los medios informativos han resaltado, hasta la saciedad, al joven Bardem gritando eso de “Esto nos pasa por un gobierno facha”; grito que muestra muy bien el talante del partido del gobierno: una amalgama o conglomerado de fuerzas de derecha del más diverso jaez, desde la derecha democristiana hasta sectores de la oligarquía franquista (que ahora, algunos, están en segundo término pero están); el mismo presidente del gobierno es hijo de un connotado franquista. No sé si el lo será.
Como lo que está en juego, con estos preparativos de guerra, es muy importante y sustancioso: el dominio de las riquezas del subsuelo en la parte de la tierra que mas abundan; a los círculos gobernantes y grandes fuerzas económicas les ha sentado muy mal la protesta de los artistas; desde diferentes medios de comunicación los han bombardeado de mala manera; han sacado a relucir el nombre de “cómicos” (que lo son) pero, así, usándolo peyorativamente, quieren rebajarlos para haber si humillan la cerviz.
Decía que se han cebado sobre todo, también con los demás, con el joven Bardem. Hasta le ha dedicado una portada un diario de la derecha más INRI. No lo han hecho por casualidad: Bardem es descendiente de una familia de actores: su madre, sus abuelos, su tío.
Efectivamente es sobrino de Juan Antonio Bardem, uno de los grandes directores de cine; también, y esto es muy importante, sobrino de un gran director, como he dicho, pero comunista; comunista hasta el último segundo de su vida; y comunista después de su muerte. De modo que para estos círculos mediáticos era un actor al que había que machacar; estaba ya en sospecha.
He recordado esto porque Bardem (D. Juan Antonio) estuvo relacionado con la revista “Caminar conociendo”; escribió en ella y vino a la presentación el verano de 1996. Cuando murió debí haberle hecho un homenaje, escribiendo algo en algún periódico y no lo hice. Tenía esa deuda y la voy a saldar ahora.
Estuve comiendo con él en el Montecarlo. Lo llevé a mi casa. Recorrí con él las calles de Las Navas; calles que miraba con mucha atención porque años antes había estado veraneando en nuestro pueblo. Llegando cerca del Castillo de Magalia se paró. Dejó de hablar del Partido Comunista. De repente me dijo: “creo que en una de estas casas pequeñas es donde pasé aquel verano... Si. Estoy seguro que fue por aquí”.
Estaba hablando de un tema y al mismo tiempo estaba pensando en otro. ¡Qué tío!
Recuerdo --y no tiene la mayor importancia, pero se me quedó grabado—que pasaron por allí unos niños; uno de ellos, gordito; los otros le gastaban bromas; mirándome me dijo: “yo también era gordito; y también se burlaban de mí; en la niñez también hay crueldad como en la vida”.
Seguimos andando y me siguió hablando de su militancia en el Partido Comunista de España; de cómo aquel verano, entre pinos, en clandestinidad, se reunió con otras personalidades del mundo del cine que componían su célula.
Su colaboración para la revista fue muy generosa: además de escribir a mano su relato, arrancó unas fotos de su álbum familiar para adornar el artículo. Fotos que aún conservo.
En la presentación de la revista en el Casino, llena de gente como siempre que la biblioteca ha hecho actos culturales, siguió batallando por la cultura popular, hizo de agitador, provocó al público para que saltara y saltó; nada mas empezar a hablar dijo: “me han dicho que antes había varios cines y que ahora en Las Navas no hay ninguno y que el Ayuntamiento no hace nada... pues eso está muy mal” Y recibió un aplauso cerrado. Se abrió un coloquio y como duraba demasiado, porque la gente estaba interesada, tuve que cortarlo; se hacía tarde y tenían que intervenir otros. Quizás no le pareciera bien. Aunque no me dijo nada.Acudió gratis porque se lo pedimos. No podíamos ofrecerle dinero porque la biblioteca no tenía. Ni lo pidió. El Ayuntamiento quedó en pasarle alguna gratificación. Entonces, a pesar de ser un gran director de cine andaba mal de dinero. No me volvió a llamar. Lo que me hace sospechar que no quedó muy a gusto con el trato que le dieran. No lo sé seguro. Y ya no lo sabré nunca. Me inclino a que que si cruzó su mente un pensamiento de este tipo se le iría enseguida. Estaba por encima de todo eso.
Tengo que decir que si apareció Bardem fue porque ese número 5 estuvo dedicado a los 100 años de cine español. Y Las Navas ha tenido de visitantes a, por lo menos, dos importantes personalidades del mundo del cine: una, Juan Antonio Bardem que escribió aquel verano el guión de una de sus mejores películas, “Calle Mayor”; y otra a Manuel Villegas López, pionero del cine, crítico, teórico del cine y biógrafo de Chaplin. Sobre éste, Félix Rosado, el periodista navero, le hizo una entrevista a D. Eusebio García Luengo, visitante de Las Navas, escritor, colaborar de “Caminar conociendo” y amigo personal de Manuel Villegas López. También escribió sobre el ilustre donostiarra Román Gubern, catedrático de Comunicación Audiovisual y una de las plumas más prestigiosas, sobre cine, que hay en España actualmente.
Nada mas: larga vida al muerto Juan Antonio Bardem que permanece vivo entre nosotros. Sus descendientes siguen su huella de luchadores. Las Navas le deben que haya cine en el verano y en otros acontecimientos. Y larga vida a la revista “Caminar conociendo” que propició la llegada del cine, otra vez a Las Navas. Ahora a conseguir un sala de cine.
(TOMADO DE LA PAGINA WEB 'elnaviero')