Santiago Montobbio
Se equivocan por ahí cuando dice que soy persona de una gran cultura,
pero como creo que ese falso rrumor está bastante extendido
me veo en la obligación de decir antes que nada
que más que eso lo que humildemente tengo
es una molesta, tal vez arrolladora capacidad para la duda
y junto con ella una inagotable predisposición
para en las soledades o en la lluvia cultivar
lo poco decorosa afición del autoinsulto.
Y aunque empleo la mayor parte del día en detestarme
no por ello se escapa
que estas mis pobres pertenencias
insospechadamente resultan algunas veces
mucho más productivas que las que algunos me atribuyen.
(Algo así dije al editor que pusiera en la solapa
de aquel libro, y algo así puede darles razón
del curiosísimo hecho de que estos poemas
-aunque se haga difícil creerlo-
sean aún poemas inéditos.)
Santiago Montobbio de Balanzó
(Revista 'Caminar Conociendo', nº 5, pag. 45. Julio de 1996)
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 5, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
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viernes, 26 de enero de 2007
Santiago Montobbio: Para desde este oculto lugar seguir pidiendo
por Santiago Montobbio
Mascando sombra y entre ojos tan ciegos
que a nadie los deseo
acostumbradísimo estoy en vivir en mi agujero,
en sus prolijos infiernos, aquí donde
en las tabernas de mi alma
una soledad va consumiendo
la amarga cerveza de si misma.
Pero si algún día hago un esfuerzo y salgo de eso
no por sabido deja de sorprenderme
el lamentable espectáculo con que la vida
tenazmente se arrincona
en eolvido de si misma.
Y no me digas eres duro y cosas de este estilo,
si, además de -gracias a Dios- el seminario está bien lejos,
sólo salir a la calle veo ejércitos curiosos
que sueñan con cosas que no entiendo -me han hablado
de mitológicos ordenadores que se aparean con teléfonos-
mientras fornican, trabajan y se aplastan
consiguiendo resultar del todo ajenos
al misterioso aletear de los geranios.
Almas de mimbre que quemó el asiento,
esquinas que venden -no muy caras-
estúpidas costumbres o cargos que requieren
estar hechos sobre todo de cemento: yo veo
cosas así, y es entonces cuando vuelvo
a mis personales infiernos, para alcanzarme
y destruirme y poder desde ese oculto lugar
seguir lo poquísimo que espero,
ese poder amarte un poco, sobre la injusticia
de vivir y sin necesidad de que la policía lo sepa
amarnos un poco, entre silencio quizá, desnudos
por fuera para estar dentro riendo,
tú y yo soñando nosotros alguna vez
amarnos así, tu y yo ya ves cómo,
desnudos riendo, amor, qué dignamente.
Santiago Montobbio
POEMA DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 5, PAG. 45. JULIO DE 1996
Mascando sombra y entre ojos tan ciegos
que a nadie los deseo
acostumbradísimo estoy en vivir en mi agujero,
en sus prolijos infiernos, aquí donde
en las tabernas de mi alma
una soledad va consumiendo
la amarga cerveza de si misma.
Pero si algún día hago un esfuerzo y salgo de eso
no por sabido deja de sorprenderme
el lamentable espectáculo con que la vida
tenazmente se arrincona
en eolvido de si misma.
Y no me digas eres duro y cosas de este estilo,
si, además de -gracias a Dios- el seminario está bien lejos,
sólo salir a la calle veo ejércitos curiosos
que sueñan con cosas que no entiendo -me han hablado
de mitológicos ordenadores que se aparean con teléfonos-
mientras fornican, trabajan y se aplastan
consiguiendo resultar del todo ajenos
al misterioso aletear de los geranios.
Almas de mimbre que quemó el asiento,
esquinas que venden -no muy caras-
estúpidas costumbres o cargos que requieren
estar hechos sobre todo de cemento: yo veo
cosas así, y es entonces cuando vuelvo
a mis personales infiernos, para alcanzarme
y destruirme y poder desde ese oculto lugar
seguir lo poquísimo que espero,
ese poder amarte un poco, sobre la injusticia
de vivir y sin necesidad de que la policía lo sepa
amarnos un poco, entre silencio quizá, desnudos
por fuera para estar dentro riendo,
tú y yo soñando nosotros alguna vez
amarnos así, tu y yo ya ves cómo,
desnudos riendo, amor, qué dignamente.
Santiago Montobbio
POEMA DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 5, PAG. 45. JULIO DE 1996
jueves, 25 de enero de 2007
SANTIAGO MONTOBBIO(*): Cuento

Lo compramos por razones tan tontas como puedan serlo otras.
Cre, no sé, que estaban de moda, que una amiga
de mi hermana ya tenía y -cosa importante-
que no eran del todo caros
en el honesto mercado negro.
Además de viejos no precisaban ya comida
("en su casa estarán como si nada", afirmaba
la cuidada propaganda) y habíamos oído
que a la gente le era útil tenerlos así,
hombres olvidados en el rincón de un piso
sin función alguna y a los que nadie saludaba,
y que a una señora del barrio -malas lenguas
dicen que prostituta retirada- le producía
mayor alivio que el psiquiatra
el contarle al que tenía, como quien
los cuelga en una percha, sus por lejanos
ya risibles pecados. Así también nosotros
compramos uno, aunque de poca estatura,
y lo olvidamos en las golfas
junto a un antiguo cuarto de baño.
Era misterioso y útil y extraño, ese saber que estaba
y que no hacia nada para afirmarlo. Pero duró bastantes años,
y por clavarle alfileres mis hijas aprendieron en su infancia
cosas de tanto provecho como el curioso transcurso de la sangre.
Yo lo observé con atención sólo al principio,
puess la inmovilidad jamás me ha fascinado,
pero sí recuerdo que cuando mi nieto pequeño
(que se ha dedicado a las travesuras como trabajo)
lo tiró al fuego pensé, aunque jamás he sabido nada
de ciencia o biología, que su luz
no decía si era bueno o malo
que tomaran forma los fantasmas.
(*)Santiago Montobbio de Balanzó es escritor cuya obra ha sido alabada por, entre otros, Onetti, Sábato o Idea Vilariño.
(ESTE POEMA DE SANTIAGO MONTOBBIO FUE PUBLICADO POR LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' EN EL Nº 5 ENTRE LAS PÁGINAS 45-46)
(*)SANTIAGO MONTOBBIO: Licenciado en Derecho y en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Profesor de Teoría de la Literatura y Crítica literaria de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Publicó por primera vez como escritor en la Revista de Occidente en mayo de 1988 (Madrid, Nº 84). Su libro "Hospital de Inocentes" mereció el reconocimiento de ilustres autores. Cabe destacar, especialmente, los testimonios de Juan Carlos Onetti y Ernesto Sabato. Ha publicado también Ética confirmada y Tierras (Francia, 1996). Sus obras en prosa se han editado con frecuencia en El Norte de Castilla (Valladolid) por decisión de Miguel Delibes. Ha sido traducido a varios idiomas. Ocupa la vicepresidencia de España de la Association pour le Rayonnement des Langues Européennes (ARLE), de Neuilly-sur-Seine, y es corresponsal en Barcelona de su revista Europe Plurilingue, que publican las Éditions Université Paris 8 (Paris).
Bibliografía mínima
Hospital de Inocentes, Madrid, Devenir, 1989; Ética confirmada, Madrid, Devenir, 1990; «Cartas sin dirección», Suplemento «Artes y Letras», El Norte de Castilla, Valladolid, 1993-1995; Tierras, collection «le tourbillon suspendu», Éditions AIOU, Saint-Etienne-Vallée-Française, France, 1996
Bibliografía mínima
Hospital de Inocentes, Madrid, Devenir, 1989; Ética confirmada, Madrid, Devenir, 1990; «Cartas sin dirección», Suplemento «Artes y Letras», El Norte de Castilla, Valladolid, 1993-1995; Tierras, collection «le tourbillon suspendu», Éditions AIOU, Saint-Etienne-Vallée-Française, France, 1996
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