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viernes, 30 de abril de 2010

Antonio Jiménez Pericás: La Cuenta y la Lista / Kontua eta Zerrenda

  .
No cuentes nunca cuanto tu vida dura
ni la distancia de la mar cuentes
ni la tortura cuentes
pero cuenta con la esperanza.
(Ez konta sekula zeure bizitzarik
haren luzeera, ez itsasorik konta
zabalberan, torturarik ez konta
halabaina izan esperanza kontuan)

Pasa la lista de los hombres
uno a uno que ni uno falte
La lista de los besos que ya diste
no te sirve. Solamente la lista de los hombres.
(Konta banan banan pasa gizonen zerrenda
ez diezaiala batek hutsegin
Emandako musuen sailak ez dik
balio iada. Soilik gizonen zerrenda)

La mar se mide por los ahogados
y rumbos que no conoces
se mide la mar con barcos perdidos
España se mide ssólo con sus pobres
(Itoez duk itsasoa neurtzen
ezagun ez diren norabideez
han galduriko untziez
Aldiz Espainia soilki bere txiroez)

midiéndose se anda en cuerdas de presos
desmesurada España tan sin cuenta
y hombres sin medida. Desmidiéndose
su aceite y su vino y el temple del acero
(presoen soketan dabil nuertzen bere burua
tamaina bariko Espainia hau hain neurtezina
eta tenturik gabeko gizonena. Galtzen
bere olio, ardo eta altzairuzko tenplea

Pasa la lista de los hombres
por si vinieran todos. Por si todos
por aquí pasaran. Pasa lista.
No cuentes malvas. Qué importa el pasado
(Pasa gizonen zerrenda baldin dena
etorrikobalira era. Baldin denak
pasako beliren. Pasa zerrenda.
Ez izarrik konta. Zer ajola dik iraganak)

Hay cosas que no se miden
que no hay que decir en la lista
Los ahogados no regresan. Ni el ahogado
sobrenada. No calienta un sol retrocedido
(Zertasn neurtuezkoak badira
zerrenda aipa ezinezkoak
Iheslaririk ez dator atzera. Itorik
ezin da urgainditu. Ez eguzki atzeratuak berotu)

Cuenta los hombres con el agua hasta el cuello
o con la tierra que la cuenta fertiliza.
Los años no. No restes a la cuenta
ni las olas sumergidas en la arena
(Ura leporaino duten gizonak
edo lurrarekin kontua bizitu dutenak
konta. Urteak ez. Ez kendi zerrandari
hodarretan azpiraturiko uhinik ere)

No te pares cuando cuentes
cuenta al paso y la estatura pones
y la fuerza. No pierdas el pulso contando
haz gabilla haz suma y futuro.
(Ez geldi kontatzean
pasaera konta eta jarri estatura
eta indarra. Ez pultsurik galdu kontatzen
egin azaoak egin batuteka eta futuroa.)

-De 'Burgos Prisión Central', publicado en París por 'Ediciones de la Librairie du Globo', 1965-

-
(Del poemario "Antología Poética Vasca" (1) -Frankismoaren biktimei eta askatasunaren aldeko borrokariei omenaldia-", páginas 120, 121, 122, 123; Ediciones Vanguardia Obrera, S.A. //ya desaparecida//; calle Libertad, 7 tercero-derecha, Madrid 1987; traducción al euskera: Jon Arzallus Eguiguren (2); ISBN: 84-96293-38-3; D.L.: M-11182-1987; imprime: Gráficas Maluar, Sdad. Coop. Ltda)
(1) Antología dentro del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo y a los Luchadores por la Libertad'
(2) Que este poema sirva además para recordar la labor de Jon Arzallus Eguiguren quien tantos poemas tradujo y que no ha sido nombrado como se merece.

lunes, 26 de enero de 2009

José Mª Amigo Zamorano: Dudas en torno a García Calvo

En la portada de una de sus últimas publicaciones, 'Cantar de las dos Torres', si no la última, Agustín García Calvo (D. Agustín) que algunos le dicen El Maestro, y con razón, porque maestro fue en institutos, academias y universidades y aún sigue ejerciendo su magisterio...; decimos que, en la portada, su nombre, como autor de este cantar, viene (como en otros libros suyos de poesías) entre signos interrogativos; tan notorios, además, que están trazados con su puño y letra, es decir: con su caligrafía particular.

¿Por qué lo hace?... ¿Qué quiere indicar con esos signos?... ¿No se considera autor del librito?... ¿No son suyos los diecisiete poemas?... ¿O qué?...

Veamos en este caso concreto: lo que narra no ha nacido mayormente de su imaginación, ya que, se dice en la contraportada, 'aprovecha el resonante derrumbe de las torres gemelas' de la imperial ciudad de Nueva York. De modo que, en puridad, son otros los que tendrían que apropiarse de ese escacharramiento, del amasijo de materiales y cadáveres, en que se convirtió la Fe de haber querido posesionarse del cielo, al tiempo que ponían barricadas a la trayectoria de los rayos del sol sobre los humanos, achicándolos sombriamente; y fueron otros los que, impulsados por la Fe, estrellaron 'tres aviones, tres de chatarra y de pedo de gas' contra esos elevados complejos arquitectónicos de la vanidad; no ha sido él, precisamente él, el inventor, el ideólogo, de tal hazaña; de su caletre no ha nacido semejante desbaratamiento; brotó, si, de la Fe contra la que guerrea; a ella, por lo tanto, y sólo a ella, hay que colgarle el mérito. No nos extraña que dude de su autoría.

Empero la interrogación ya tiene, en su misma sustancia, una cierta negación de... Por lo que no está bien expresado eso de poner 'duda'; no, no es duda, sino certeza lo que encierran esos dos signos interrogativos, lo que queda implícito en la pregunta: él ha escogido las palabras, ha hilado las frases, ha colocado el pentagrama y le ha puesto música a la epopeya: música 'risueña y tremebunda'. En resumen: ha querido dejar constancia literaria del colosal estropicio de la Fe que, en ocasiones, dicen, mueve montañas; y, en este caso concreto, desmorona torres que antes había levantado. Es como un notario que da fe de lo que aconteció, mas como, por otra parte, él es el que ordena los elementos de la trama y pone a su capricho otros que no estaban en el sangriento guión de los ideólogos del desaguisado, de ahí su titubeo, su autoría interrogativa, su no pero si.

Aunque, quizás, haya querido decir algo más, sobre las creaciones de obras literarias, con estos signos de interrogación con que encierra su nombre: ¿Agustín García Calvo?

Ya lo hemos dicho, lo repetimos: ordena los trozos del drama, y quita o añade otros, él escoge los vocablos, engarza las oraciones y elige el formato: la epopeya. Y, sin embargo, todo... o casi todo... (¡qué exageración por nuestra parte!)... le viene dado: tanto el hecho en si, como los tambores atronando, ya en Grecia se hacían cánticos parecidos; Homero los materializa en la Iliada y la Odisea; hasta las viudas de los aviadores Aixa, Fátima y Marien son sacadas del romance castellano y en el mismo orden se les hace aparecer en el 'Cantar de las dos Torres'.

Pero, ¿es Homero un creador personal o un ser colectivo?... ¿no estaba en el común de las gentes todas esas historias?... ¿no se contaba, así, con ese acento, al amor de la lumbre?... ¿no se ha trasmitido de generación en generación?... ¿no se lo narraban los padres a los hijos?... ¿es realmente Homero el autor?... ¿O quién?...

Y mas preguntas todavía: ¿no son los autores, que hoy firman, individualizándose sin recato, herederos de una riqueza que es del común?... ¿no se copian, en ocasiones, las ideas unos a otros?... ¿no se choricean (perdón por la palabreja) hasta versos enteros sin citar su origen?... ¿no lo hemos leído (sin que esto desdore su memoria) en cumbres poéticas tales como Lorca, Alberti y otros?...

Ya escribimos, en una anterior reseña sobre este mismo poemario, que el Conde de Volney, en su libro 'Las ruinas de Palmira', pone de relieve, para que se vea más nítido lo que es la Fe, cómo, antes de la batalla, los ejércitos le rezan a Dios para que les sea propicio en su guerra contra el enemigo. Involucran a Dios (ese fantasma) a fin de bendecir tal carnicería. Ambos creen. Tienen Fe. Agustín García Calvo (D. Agustín) quien guerrea contra esa Fe, como nosotros, seguro que conoce esa obra. Y la habrá leído. Sin duda. Y habrá más autores que hayan puesto de manifiesto esta contradicción de la Fe. Nosotros hablamos de lo que conocemos.

Esto no quita, en modo alguno, valor al 'Cantar de las dos Torres'. Es más, su interrogación de la portada incrementa su valía porque Agustín García Calvo, así, lo une, y se une, más, al Hombre Colectivo sin dejar por ello de ser un individuo creador.

Esto nos parece a nosotros, aunque, estamos seguros, dada la compleja personalidad del maestro, de que esta manera de presentarse al público tendrá otras motivaciones que habrá teorizado y expresado en multitud de ocasiones y en distintas tribunas desde donde se dirige a sus oyentes. Pero nosotros las desconocemos.

*

Y ya para terminar y en otro orden de ideas: en posterior escrito (si es que lo hacemos, que eso está por ver) trataremos de ver qué se nos desprende de él (del cantar de esas torres) en cuanto al modo y manera de guerrear contra la Fe que monta, como hemos podido ver, estos tinglados tan sangrientos.

Lo decimos porque se nos viene a la memoria aquello que escribiera Aimé Césaire, en su 'Cahier d'un retour au Pays Natal', impidiéndonos permanecer como mirones:

"Y sobre todo mi cuerpo y también mi alma, guardaos de cruzar los brazos en la actitud estéril del espectador, pues la vida no es un espectáculo, un mar de dolores no es un proscenio, un hombre que grita no es un oso que danza... '.

Pues eso, vamos a ver si el poema nos mueve a actuar en consecuencia.

miércoles, 2 de enero de 2008

Jacinto Herrero Esteban

El pueblo que andaba a oscuras
vio una luz intensa.
Sobre los que vivían en tierra de sombras
brilló una luz.

Isaias, 9,1



Estos días tan breves de solsticio
en diciembre, caminan, aunque a oscuras,
hacia otra luz hundida en el poniente.
No habrá lugar a la melancolía
pues el sol vencerá porque aun existe
y brilla a las espaldas de esta noche.
(Tal nuestra vida asida a la esperanza
de no morir). Volver a la costumbre
de abrir la puerta a la desierta calle
y caminar sobre la escarcha. Dile
que espere al corazón, que para todos
habrá un sol cegador tras de la niebla.
Son hermosos los árboles desnudos
húmedos del relente en madrugada.

Jacinto Herrero Esteban

Avila 2002

martes, 6 de marzo de 2007

J. Mª Amigo Zamorano reseña el libro 'La palabra labrada'

Luis López Álvarez
José Mª Amigo Zamorano
reseña el libro
‘La palabra labrada’


Título: La palabra labrada(La poesía de Luis López Álvarez)
Autor: Juan González Soto
Editorial: Promociones y Publicaciones Universitarias, S. A.
Ciudad: Barcelona
Año: 1995

“Desde entonces ya Castilla/no se ha vuelto a levantar,/en mano de rey bastardo/o de regente falaz./Siempre añorando una junta,/o esperando un capitán./Quién sabe si las cigüeñas/han de volver por San Blas./Si las heladas de marzo/los brotes se han de llevar./Si las llamas comuneras/otra vez crepitarán…”

Recordamos estos versos, del romance ‘Los comuneros’ de Luis López Álvarez, a propósito del libro que, el abulense Juan González Soto, acaba de publicar sobre el bardo leonés Luis López Álvarez.
Nos topamos, nosotros, hace años, con ‘Los Comuneros’, por azar, en una estación de ferrocarril y lo compramos, sin advertir que era un romance e ignorando quién era su autor; nuestro estímulo manó de diferentes veneros, unos históricos y otros personales: el levantamiento comunero y el cariño o querencia a la tierra castellana, al encontrarnos, como nos encontrábamos, entonces, en otro territorio matrio o patrio que nos viera nacer.

Hoy sabemos que Luis López Álvarez nació en la La Barrosa (León) el 7 de agosto de 1930; que tiene en su haber 14 libros de poemas, algunos tan célebres como el mencionado ‘Los Comuneros’; una decena de creaciones en prosa; de él se han ocupado, alrededor del centenar de escritores, en publicaciones diarias o revistas de literatura como Vicente Aleixandre, Guillermo Díaz-Plaja, Andrés Sorel, Robert Saladrigas, Luis Jiménez Martos, Francisco Umbral… Le han hecho treinta entrevistas; figura en decenas de florilegios; tiene más de diez volúmenes vertidos a otros idiomas como el francés, rumano, húngaro; e incluso un conjunto musical, Nuevo Mester de Juglaría, sacó un disco con la letra del romance de ‘Los Comuneros’.

A pesar de ello, no había un estudio que abarcara su producción completa, sino artículos o ensayos parciales o puntuales, hasta que, ahora, Juan González Soto, ha llevado a cabo una tarea rigurosa y minuciosa, arracimando todas las consideraciones que, numerosos escritores, como ya se ha dicho, han volcado, a lo largo de estos años; y siempre teniendo muy en cuenta lo hecho por el novelista y escritor venezolano, Gustavo Luis Carrera.

El abulense Juan González Soto, nacido en Cabezas del Villar, ha dedicado su tesis de Licenciatura a mostrar las vinculaciones entre los acontecimientos históricos y la producción de este gran poeta castellano que arrancó con un amoroso libro juvenil, ‘Arribar sosegado’, abiertamente influido por San Juan de la Cruz. Luego ‘Víspera en Europa’ (1957), ‘Las Querencias’ (1969), ‘Rumor de Praga’, (1971), ‘Los Comuneros’ (1972), ‘Cárcava’ (1974), etc., todo ello, Juan González Soto, nos lo acerca con bastantes versos y numerosísimas anotaciones a pie de página. Se completa con un prólogo de Ramón Otero Sans, un repaso a las antologías, una semblanza biográfica y hasta una conversación con el propio López Álvarez, amén de abundantísima bibliografía.

Libro interesante sobre un PERSONAJE CONTRADICTORIO COMO LA VIDA MISMA: a los 2 años le llevaría, la vida, hasta Valladolid; a los 20 a París, donde estudió Periodismo, Ciencias Políticas, Sociología del Arte y Estudios Latinoamericanos; el año de 1957 le encaminaría a Brazaville (Congo Francés) como redactor de Radio-Televisión Francesa; se une al combate contra el colonialismo; y su responsabilidad llegó a extremos de ser camarada de Patricio Lumumba; y fundar el Instituto de Estudios Congoleses por donde transitaron numerosos estudiantes, muchos de los cuales participaron en el levantamiento congoleño en pro de la independencia nacional, ahogada en sangre; como lo fue el mismo primer Ministro y amigo del poeta, el ya mentado Lumumba; igualmente asesinados lo fueron, otros amigos, como Mbuye, Secretario General del partido de Lumumba; Finant, jefe de la provincia Oriental y Mpolo, Ministro de la Juventud; él mismo temió por su vida, seriamente; aunque, al final, salió del Congo sin que nadie osara tocarle un pelo.

Nos cuenta nuestro amigo abulense, Juan González Soto, que, en su conversación en Segovia, Luis López Álvarez le dijo que estaba haciendo un ensayo, rotulado ‘El Encinar’, haciendo referencia a su castellanía; es por lo que rememoramos, nosotros, los versos puestos en el encabezamiento de este escrito y que terminaban:

Si los pinares ardieron/Aun nos queda el encinar”.

A nosotros, aquí y ahora, nos queda este ejemplar, que agradecemos a Juan González Soto; y lo agradecemos por duplicado ya que, además, hace alusión a la publicación de la Biblioteca Pública Municipal de Las Navas del Marqués, ‘Caminar Conociendo’ de la cual ha recogido algún testimonio para su investigación; de manera que, hinchamos el pecho, inflándonos como pavos, por ser los coordinadores de tal revista.


José Mª Amigo Zamorano, Bibliotecario Honorífico de Las Navas del Marqués, es director de la revista ‘Caminar Conociendo’.


DE LAS PÁGINAS VII y X DEL SUPLEMENTO, ‘FONTANA SONORA’, DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ Nº 5 DE JULIO DE 1996


Luis López Álvarez:

Nace en La Barrosa, León, en 1930, pero con dos años se traslada a Valladolid. Publica sus primeros poemas en el Círculo literario Marqués de Santillana. En 1950 viaja a París donde se licencia en Ciencias Políticas y se diploma en Periodismo. Trabaja en Francia para la radio y la televisión, y, posteriormente dirige la sección iberoamericana de la televisión de la UNESCO. Funda y dirige el Instituto de Estudios Congoleños. En 1969 publica Las querencias y en 1971 Rumor de Praga. Un año más tarde aparece su obra más conocida, Los comuneros. Funda en París la revista Desquicio, publicada en español. En 1985 recibe la Medalla de Oro de la Provincia de Valladolid. Viajero incansable, ha residido en La Habana y en Caracas.


BIBLIOGRAFÍA

Arribar sosegado (1953)Víspera en Europa (1957)Las querencias (1969)Rumor de Praga (1971)Los comuneros (1972)Cárcava (1974)Conversaciones con Miguel Ángel Asturias (1974)Neruda, muerte y testamento (1974)Tránsito (1979)Antología de Aimé Césaire (1979)Cómputo (1986)Elegíaca (1986)

viernes, 26 de enero de 2007

Santiago Montobbio: A QUIEN ESTO LEYERE

Santiago Montobbio

Se equivocan por ahí cuando dice que soy persona de una gran cultura,
pero como creo que ese falso rrumor está bastante extendido
me veo en la obligación de decir antes que nada
que más que eso lo que humildemente tengo
es una molesta, tal vez arrolladora capacidad para la duda
y junto con ella una inagotable predisposición
para en las soledades o en la lluvia cultivar
lo poco decorosa afición del autoinsulto.
Y aunque empleo la mayor parte del día en detestarme
no por ello se escapa
que estas mis pobres pertenencias
insospechadamente resultan algunas veces
mucho más productivas que las que algunos me atribuyen.

(Algo así dije al editor que pusiera en la solapa
de aquel libro, y algo así puede darles razón
del curiosísimo hecho de que estos poemas
-aunque se haga difícil creerlo-
sean aún poemas inéditos.)

Santiago Montobbio de Balanzó

(Revista 'Caminar Conociendo', nº 5, pag. 45. Julio de 1996)

Santiago Montobbio: Para desde este oculto lugar seguir pidiendo

por Santiago Montobbio

Mascando sombra y entre ojos tan ciegos
que a nadie los deseo
acostumbradísimo estoy en vivir en mi agujero,
en sus prolijos infiernos, aquí donde
en las tabernas de mi alma
una soledad va consumiendo
la amarga cerveza de si misma.
Pero si algún día hago un esfuerzo y salgo de eso
no por sabido deja de sorprenderme
el lamentable espectáculo con que la vida
tenazmente se arrincona
en eolvido de si misma.
Y no me digas eres duro y cosas de este estilo,
si, además de -gracias a Dios- el seminario está bien lejos,
sólo salir a la calle veo ejércitos curiosos
que sueñan con cosas que no entiendo -me han hablado
de mitológicos ordenadores que se aparean con teléfonos-
mientras fornican, trabajan y se aplastan
consiguiendo resultar del todo ajenos
al misterioso aletear de los geranios.
Almas de mimbre que quemó el asiento,
esquinas que venden -no muy caras-
estúpidas costumbres o cargos que requieren
estar hechos sobre todo de cemento: yo veo
cosas así, y es entonces cuando vuelvo
a mis personales infiernos, para alcanzarme
y destruirme y poder desde ese oculto lugar
seguir lo poquísimo que espero,
ese poder amarte un poco, sobre la injusticia
de vivir y sin necesidad de que la policía lo sepa
amarnos un poco, entre silencio quizá, desnudos
por fuera para estar dentro riendo,
tú y yo soñando nosotros alguna vez
amarnos así, tu y yo ya ves cómo,
desnudos riendo, amor, qué dignamente.

Santiago Montobbio

POEMA DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 5, PAG. 45. JULIO DE 1996

viernes, 5 de enero de 2007

Luis Alberto de Cuenca: Irlanda


Desde la Biblioteca Nacional
Luis Alberto de Cuenca*
Irlanda
Por Edward, Lord Dunsany, que cantara
las gestas de un caballo de madera
en cuento muy bello; por el libro
de Kells, iluminado por los ángeles;
por nuestra fe católica, basada
en la benevolencia de María
y no en la crueldad del dios hebreo;
por San Patricio, que te dio las cruces
de piedra que jalonan tus caminos;
por el héroe Cuchulainn y por Molly
Bloom, que lo atrajo hacia sus senos
y le dijo que sí, que lo quería,
en la última frase del Ulysses
yo te saludo, Irlanda, esta mañana
de septiembre en que todo está borroso
menos la geografía de tu isla,
desde donde me envías a la cárcel
un mensaje cargado de futuro.

Lisboa, 26 de septiembre de 1996
Luis Alberto de Cuenca: poeta e investigador del CSIC;
Premio de la Crítica del 85
Ilustra: Úrsula Martín

DE LA PÁGINA 5 DEL Nº 2 DE LA REVISTA DE LA BIBLIOCA PÚBLICA MUNICIPAL DE LAS NAVAS DEL MARQUÉS (AVILA) 'Caminar conociendo'

Luis Alberto de Cuenca: El bosque


Desde la Biblioteca Nacional
Luis Alberto de Cuenca*

El bosque

El bosque me contó la vieja historia.
Dijo que hubo otro tiempo en que los hombres
se aventuraban entre su espesura
en busca del oráculo divino.
Pero nadie llegaba a ver el centro
de la selva, donde la pitonisa
resolvía las dudas de los fieles.
Porque no había centro, porque el bosque
era y es un inmenso laberinto
sin principio ni fin, y porque el orden
de las cosas excluye las respuestas.
Y es así como, ciegos e ignorantes,
nos dirigimos hacia el precipicio
de la nada, perdidos en el bosque
de la traición, el odio y la mentira.
Eso me dijo el bosque en un susurro,
mientras yo iba camino de Damasco.


Lisboa, 26 de septiembre de 1996
Luis Alberto de Cuenca: poeta e investigador del CSIC;
Premio de la Crítica del 85
Ilustra: Úrsula Martín


POEMA TOMADO DE LA PÁGINA 5, DEL Nº 2 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO'

sábado, 30 de diciembre de 2006

Hybris y Lírica postafterpunk -versión no comercial-


por Juan Carlos Elijas


Estuvo en el andén con los demás,
con los cernícalos de inmensos ojos
con versos, con escandallos de su ombligo.

El vagón revisor de los olivos
llegó puntual desde otras ciudades
por el ciego rail de la memoria.

Cada mochuelo se integró en su olivo.
Departían sobre nombres y nombres
cuando zarpaba el futuro imperfecto

aquel convoy de las cuatro cincuenta.
Era mejor, pensó, no haber subido.
Prefirió otra temporada, otro invierno

en el tímido andén de los errores
con astuta violencia del tiempo
azuzando la boca del estómago.

Juan Carlos Elijas
........................................................

Lírica postafterpunk -versión no comercial-

"y estamos todos muertos, que nadie nos maldiga"
F. Villon

Habita este rincón que le han dejado
a base de morder a discreción
y creerse dee todo mas bien poco.

A veces irrumpe su voz extrema
en la cúpula firme de la historia
y escucha el eco afín de los vacíos.

Otras, perro, calladamente íntima:
la araña no arde en su homografía.
La realidad no la deja en su misa.

J. Carlos Elijas

(POEMAS APARECIDOS EN LA PÁGINA 42 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' Nº 5, JULIO DE 1996)



miércoles, 27 de diciembre de 2006

JULIA OTXOA


CON RAMAS DE MANZANO Y CEREZO

Con ramas de manzano y cerezo ardía el fuego
que curaba los ganados.

POR SAN JUAN

Por San Juan, volando en brazos de sus
padres, traspasan los árboles los niños,
para curar el asma.

LA PALIDEZ DE LOS NIÑOS SIN BAUTIZAR

La palidez de los niños sin bautizar
se deshace en noviembre bajo el alero,
corre tú con el atardecer,
a relatar su muerte a las abejas,
que liben tu dolor azul,
sobre las flores más luminosas del enebro.

SOLSTICIO DE VERANO

Arrojan pan a la música desde sus ventanas
adolescentes de uva y avellano,

sus extendidos brazos tejen la noche
de un ámbito celeste,
sobre sus perfumados labios,
la vida canta,
el color cabalga.

Los músicos, en sus manos el pan,
una escalera de guirnaldas, luna y junio levantan.

Mágico el instante, se cumple todo inicio.

POR SAN MARTÍN

Por San Martín,
los lamentos del cerdo desangrado,
se mezclaban con el intenso olor
que producían los sueños al quemarse.

POR LOS MUROS DE ALFALFA

Por los muros de alfalfa
se asomaba la luna.

SE GUARDABAN LOS SUEÑOS

Se guardaban los sueños
en altas tinajas con aceite rancio,
hasta que brotaba el espino.

Julia Otxoa
(Aparecidos en la revista 'Caminar Conociendo'. Las Navas del Marqués 'Avila')

Agustín García Calvo: Don Felipe, memoria siempre-viva



PARA DON FELIPE, CONTEMPORÁNEO DE ESTOS VERSOS, MEMORIA SIEMPRE-VIVA



No puedo yo fingir que no sé lo que eres,
oh luna, o que no sé por qué creces y menguas,
ni puedo ya en verdad dibujar en tu cara
figuras ni un collar que de ánimas blancas
te ciña ni beber fría miel de tu cuenco.





Sé todo ya de tí, cómo giras y ruedas
y cómo, al par que vas cada tarde más gruesa
volviéndote, a la par sales más y más tarde
hasta que, cuando ya sales justo al momento
que el sol se pone, hoy, toda llena seguro
que en alto cielo a tí te veré a medianoche,





y luego, cuanto más trasnochando me hagas
aquí esperarte, al fin cuando asomes, más poca
y cada noche más he de verte flaquilla,
hasta que, al asomar con el alba, te anule
de un parpadeo el sol como hebrilla de seda.





Lo sé todo de tí: que eres un mordisquito
que se desmigajó una vez de esta pella,
cuando se estaba aún para tierra cuajando,
lo cual tampoco más era que una pavesa
que del ardor del sol desprendida brincara,
cuando él no era más, a su vez, que el destello
de un rebujón de gas que estalló en llamaradas





por un momento, oh sí, un momento, que es éste,
y que por eso a tí te parece que dura
tan largo, pero es un momento cualquiera
del juego del azar de fugaces relumbres
de chispas que a través de la noche sin fondo
de vez en cuando dan en brillar, y se llaman
'estrella' por no más que el istante que tarda
la boca del sinfín en decirle su nombre;





y más te digo aún, que ese juego al fin todo
de a tiempos encender y apagar farolillos
y de espolvorear el abismo de polvo
de luz y de enroscar caminitos de leche
tal vez solo a un rincón del profundo te toca,
y fuera, más allá de tu cielo y el mío
(¿me oyes?), más allá no se juega a esas cosas,
quizás a nada (¿no?) a silencio sin nombre.





Ya ves; y aún sé más de tí, luna, y te digo
que, cuanto más lo sé, menos sé lo que eres,
y menos eres tú, menos eres tú, luna,
y hundiéndoteme vas pequeñita a lo lejos,
y te me esfumas ya como un guiño en eun sueño.





¡Espera! Escucha aún: que el que sabe eso todo,
qué sé quien eres tú y te borro, ese mismo
¿quien es? No puede ser: yo no puedo estar dentro
de lo que sé, y así no podré saber nunca
quién soy. ¿Verdad que yo no soy nadie ni nada?





Oh luna, dílo tú, díme tú "No soy nadie",
y de ese modo, yo seré tú que lo dices.
Sé tú mi espejo, tú mi espejito de plata,
que en tí me mire yo, y que vea que nada,
no hay nada. Líbrame de ilusiones, oh luna,
oh tú: desnúdame de mi último harapo.



Agustín García Calvo. Las Navas, agosto, 1997
(Aparecido el poema en la revista 'Caminar conociendo')


SE HA RESPETADO LA PARTICULAR ORTOGRAFÍA DEL AUTOR
Y LA FORMA DEL POEMA

VIIEENTTOOO


LA INOPERANCIA ES TAL
QUE CUALQUIER ACIAGO
PRESENTIMIENTO
PUEDE ESTAR SIENDO REALIDAD
EN ANTIDOTO ARCAICO
REGENERA LA SOBREREALIDAD
MALAVENTURADA DE LA
EXISTENCIA
Y ROMPER LOS LIMITES
DE LA PECERA
PUEDE TRAER
LA ACUSTICA
SEÑAL LIBERADORA
DE LAS REJAS
DEL VIENTO
PORQUE EL VIENTO
ES PANICO SILENCIADO
EN NOCHES DE ECLIPSE

Ricardo Ugarte
(connotado escultor vasco)

CARGA TU
PETATE
COMPAÑERO
DE VERSOS
Y ESTRELLAS
QUE HOY
INIAMOS
JUNTOS
ESTA NUEVA
SINGLADURA

PON TUS PECHOS DE
MASCARON
DE PROA
Y TU CABEZA
AL VIENTO

Ricardo Ugarte
(Aparecido en la revista 'Caminar conociendo')

ALIGERA CABOS
VIRA A ESTRIBOR
AHORA A BABOR
Y PONGAMOS
PROA AL INFIERNO

AMARRA FUERTE
COMPAÑERO
QUE YA SE
LEVANTA LA
GALERNA
Y SON MUCHAS
LAS TORMENTAS
QUE NOS ESPERAN

MARCA LA LINEA
DE RUMBO
COGE LA
ROSA
DE LOS
VIENTOS

Ricardo Ugarte
(poema del escultor aparecido en la revista 'Caminar conociendo')

Santiago Castelo: BAHIA DE LA HABANA

Y volver a sentir que el amor vuelve
y que se mece en viento de palmera.
Y volver a vivir la viad entera
y morir en el labio que te envuelve.

Y otra vez ser la sangre que disuelve
la oculta sinrazón de la quimera.
Y acecahrte en el borde de una espera
presta a la boca qeu al pecado absuelve...

Todo me vuelve a ti, todo condena
mi cintura a tu mano dee sal fina.
Nazco y muero a la vez. Soy esa pena

que amanece en tu sed, la aguamarina
que florece en tus dedos, la serena
y acuchillada voz que en ti germina.

Santiago Castelo
(aparecido en la revista 'Caminar conociendo'. Las navas del marqués)

Un fuerte abrazo, querido José María, de su amigo Santiago Castelo, Subdirector de ABC

Luis Alberto de Cuenca: LINEA CLARA


Dicen que hablamos claro, y que la poesía
no es comunicación, sino conocimiento,
y que sólo conoce quien renuncia a este mundo
y a sus pompas y obras -la amistad, la ternura,
la decepción, el fraude, la alegría, el coraje,
el humor y la fe, la lealtad, la envidia,
la esperanza, el amor, todo lo que no sea
intelectual, abstruso, místico, filosófico
y, desde luego, mínimo, silencioso y profundo-.
Dicen que hablamos claro y que nos repetimos
de lo claro que hablamos, y que la gente entiende
nuestros versos, incluso la gente que gobierna,
lo que trae consigo que tengamos acceso
al poder y a sus premios y condecoraciones,
ejerciendo un servil e injusto monopolio.

Dicen, y menudean sus fieras embestidas.
Defiéndenos, Tintín, que nos atacan.

Luis Alberto de Cuenca
(Aparecido en la revista 'Caminar conociendo'. Las Navas del Marqués)

Luis Alberto de Cuenca: GORMENGHAST

Los soles y las lunas, las hojas de los árboles,
los peces de las aguas de color verde oliva,
las piedras y las plumas de las aves rapaces,
los gusanos, el pan, las nubes, las antorchas,
han dejado su huella milenaria en los muros
de Gormenghast.
Tu cuerpo princesa, es un oasis
en el desierto helado del silencio.

Luis Alberto de Cuenca
(Aparecido en la revista 'Caminar Conociendo'. Las Navas del Marqués)