sábado, 8 de noviembre de 2008

José Antonio Labordeta: días escolares

José Antonio Labordeta: días escolares

Hoy no ha venido a clase
Ramón Cabeza

Sus frases en la mano
de tierra hablaban
de gestos solidarios,
de paz hermana.

Alguien se las truncó
antes del alba.
Sus frases en el aire ahora cabalgan.

Hoy no ha venido a clase
Ramón Cabeza

jueves, 6 de noviembre de 2008

Otto René Castillo: Obreros del Algodón

Obreros del algodón


...
Pero Macario Santiago
ya despierta.
Y cuando lo haga
en siempre,
¡Su tormenta
habrá comenzado
también
a fecundar el alba!


Otto René Castillo

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Anónimo: Levanteme, oh madre

Levanteme, oh madre,
mañanica frida,
fui a cortar la rosa,
la rosa florida.
Malo es de guardar.



Anónimo

viernes, 3 de octubre de 2008

Jacinto Herrero Esteban: poema navideño




















En Belén, esa villa, la casa de David,
no le dieron posada al que está por venir;
decía el hostalero que los pobres allí
íbanse a un cobertizo en la noche a dormir.

Mano a mano que fueron al establo llegados,
hallaron un pesebre para el asno cansado;
había por acaso un buey enamorado,
cuyo aliente tenía el heno escalentado.

En la noche cerrada vieron lumbres arder,
cual vemos por agosto en los cielos correr;
supieron los pastores estos signos leer,
que un niñuelo entre el heno habría de nacer.

Dicho lo dejo esto el varón Isaia,
que una doncella pura pariría a Mesía;
ella como la luna toda resplandecía,
que la lumbre del sol en ella esclarecía.

El sol como de noche, estábase escondido,
que lo que ver pudieron era un niño dormido;
el niñuelo es la paz que habían prometido
los ángeles cantores a todo bien nacido.

jueves, 2 de octubre de 2008

Iswe Letu: Abominando de la mera Espectación

Empujados a la Revolución.

Por Iswe Letu

Somos millones. Asistimos de espectadores a una de las crisis periódicas del capitalismo, que ya mentara Marx (D. Carlos), que no hemos provocado. Así mismo, fuimos testigos, hace pocos años, de una guerra que, obviamente, no originamos. Y hasta la encontramos hermosa, con sus fuegos de artificio y todo. Eso si, nos ocultaron los cadáveres y los heridos, el dolor y el llanto. Como ahora apartan las angustias de la crisis en millones de personas que no llegan (no llegamos), apenas. a fin de mes con los dineros, que sudan (que sudamos) la gota gorda y negra para pagar las hipotecas de casa, coche, muebles... Y, encima, tienen (tenemos) que comer todos los días.

Hemos dicho que somos espectadores, porque lo somos, de las idas y venidas de los culpables de esta crisis, de los cierres o quiebras de bancos, de como unos se engullen a otros, oímos las alternativas para evitar esos sobresaltos, escuchamos, atónitos, como maniobran, descaradamente, para sacarnos (robarnos) el dinero de nuestros bolsillos, ya de por si, estilizados y exíguos, con el fin de salvarse ellos (los ricos del mundo) de una crisis que han parido. Y nos quedamos parados ante esa monumental rapiña.

Si, somos espectadores. Estamos paralizados. Y nos gustaría deciros, y decirnos, con palabras del gran poeta Aimé Césaire: "Guardaos de cruzar los brazos en actitud del espectador, pues la vida no es un espectáculo, un mar de dolores no es un proscenio, un hombre que grita no es un oso que danza".

Nos tienta la Acción (por eso escribimos), porque, efectivamente, la crisis y su cortejo de angustias, dolores, gritos, no es una escena circense; más, para ser actores de esa Acción, necesitamos un bagaje ideológico, organización, un programa, armas... que no tenemos; aun así, lo repetimos, nos tienta la Acción, nos atrae la Revolución, nos concita la Rebelión, nos zarandea la Protesta...

De momento, solo poseemos la Rabia. Y algunas alternativas o soluciones, ante lo que se avecina, como por ejemplo: nacionalización de los bancos y grandes empresas para que, así, sus depósitos sirvan a pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores asalariados, al pueblo en general; pero no nos quedamos ahí, sino que abogamos porque los culpables sean juzgados y castigados con cárcel, y allí se pudran.

Tenemos que reconocer, eso si, que, esto, huele a 'rancio' socialismo revolucionario, a comunismo. Pues si, abogamos por ese 'rancio' socialismo y comunismo. Rancio, claro, para ellos, para los mandamases del orbe que manejan el cotarro a su servicio y que, seguramente, agitarían estas alternativas como si se fuera cernir sobre los trabajadores el fantasma de la expropiación de toda propiedad; nada más cierto: de lo que se trataría es de que, este socialismo o comunismo, revolucionarios, les quitaría esas angustias de finales de mes, del miedo al paro, al hambre, viéndose libres de la coyunda del capital.

En fin, ha habido algunas tímidas manifestaciones de protesta en contra de ese enorme ladronicio que quieren perpetrarnos. Poca cosa. Por ahora. Tal vez, quizás, a lo mejor, se vaya extendiendo, por la aldea global (de la que nos hablan), esa tendencia revolucionaria, esa inclinación a la rebelión, esa protesta contra el poder establecido... que ahora nos tienta a nosotros.

De momento, solo somos espectadores dolientes ante esas idas y venidas de los provocadores de esta crisis. Millones de espectadores los miramos. Miles de millones. Por el contrario, ellos son unos pocos. Algo es algo. Alguna conclusión sacaremos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

José Mª Amigo Zamorano: 'No todo se puede digerir'

Lo acabábamos de adoptar. Hacía pocos días. Era negro. De ojos saltones, brillantes, color de miel. Le íbamos cogiendo cariño. Jugábamos con él. Nunca se cansaba. Era buena señal. De buena salud, creimos.

Y desde el primer momento se llevó muy bien con el otro de raza blanca. También lo habíamos adoptado. Menos vivaracho, más tranquilo. De ojos azules un poco tristes.

Nuestro primer hijo dijo en tono de broma:

-Es un ensayo de multiculturalismo.

No lo decía porque se sintiera celoso, no. Había sido él, precisamente, el impulsor de las adopciones.

Este negrito comía mucho. De todo. Incluso le comía parte de la ración del otro.

Nuestro hijo decía:

-Un día, revienta.


-¿Por qué? Tiene hambre. Sabe dios dónde habrá estado... Mira esas pobres gentes que vemos en la tele... -razonó mi marido.

Entonces nos vinieron de golpe las imágenes de muchedumbres hasmbrientas rodando por caminos sin fin... las pateras atestadas de negros y negras, casi siempre delgados, pero no famélicos, dignos, aunque muchos de ellos tambaleantes por los muchos días de navegación sin comer y beber...

Era entonces cuando nos encorajinábamos. Atropellándose para salir a la memoria los hechos más crueles que la rapiña mundial había causado en la humanidad doliente y nos cagábamos en el capital imperialista y deseabamos que los pueblos del mundo corrieran, como hacía nuestro negrito particular tras el blanco, para romperle la coyunda que los ataba a la miseria.

Incluso personalizábamos individualizando en un personaje, más bien personajillo, pero otroz, a ese capital sin entrañas, bañado en sangre de los pies a la cabeza como dejó dicho Marx (D. Carlos) Le poníamos nombre: Leopoldo, rey de los belgas que tuvo para el solito al Congo. Al que robó y esquilmó. Y asesinó a miles de pobres congoleños. Y en ese empujarse para salir del olvido al teatro de muestro recuerdo salieron en primer lugar aquel horror de 'El corazón de las tinieblas' de J. Conrad o párrafos de la novela 'El fuego de los Orígenes' del congolés Emmanuel Dongola como este:

"Cierto día una veintena de abrumados obreros se negaron a continuar el trabajo pese a las amenazas del ingeniero jefe. El contramestre eligió cinco hombres al azar, entre ellos a Djermakoye, les puso un collar de dinamita alrededor del cuello y les hizo saltar por los aires. Lo demás volvieron inmediatamente al trabajo"

Pero no es lo mismo verlo por la televisión o imaginarlo leyéndolo que contemplarlo, a pequeña escala, en la proopia casa. Aquí la animalidad adquiere carta de naturaleza. Dura. No a los extremos del texto de Dongala, claro. Pero dura. Sin el cendal de la imagen o de la letra. Ahí lo teníamos, al negrito, comiendo y comiendo, voraz. Sin saciarse. A todas horas. Lo que fueses. Por lo que no nos asambrábamos de sus abundantes cagadas.

-¡Qué cagadas! ¡Cómo huelen, madre mía! -exclamaba nuestro hijo mayor.

Así debieron de ser los excrementos dejados por el rey Leopoldo, abundantes y hediondos.

Hemos seguido citando a este individuo. Mal hecho. Porque leopoldos ha habido en todas épocas y lugares. Y en una escala muy superior. Por ejemplo: la reina Victoria, de la Inglaterra victoriana imperial, le dio sopa con ondas a Leopoldito; o Felipe II de España... Y olvidándonos de monarcas y lechuguinos, o de lechuguinos y monarcas, recordamos las tropelías que los yanquis han hecho en los últimos años de nuestra historia y lo transforman en un enanito: el enanito Leopoldito.

De modo que al ver este negrito corriendo tras el blanquito, en nuestra casa, es como una representación de lo que harían los pueblos del mundo, los pueblos pobres del orbe, con los banqueros, generales, terratenientes, rabinos, imanes, obispos... si pudieran: se los comerían sin masticar... aunque después vomitaran... ya que todo no se puede digerir.

Lo decimos porque nuestro negrito particular, oriundo de España, callejero, vomitó el otro día. Al principio nos preocupamos. ¿Qué le habría pasado?... ¿Lo alimentábamos mal?... ¿habría ingerido algún veneno?... ¿Estaría caducada la comida?... Mas viendo, porque lo veíamos a diario, lo mucho que tragaba lo consideramos hasta lógico. No todo se podía digerir.

Empero, contemplando, como lo veíamos ahora, lo que aparecía a nuestra vista, el negro corriendo feroz a por el blanco, y arrancándole, como le arrancaba, pelos de la cabeza, ¡todo un mechón de pelos blancos!, con las uñas, y con las uñas se los llevaba a la boca y se los tragaba... enteros... el negrito... de ojos saltones... brillantes... color de miel... al que le íbamos cogiendo cariño... el pequeño de pelo de azabache... el gatito de pelo negro... el gatito negrito... ¡claro!... luego devolvía los pelos... los vomitaba...

Pues no todo lo que se come se puede digerir.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Txomin Goñi Tirapu enfrentándose con el poder

Como espectadores, y no como activos participantes, vemos todos los días en tele, u oímos por las radios, tal vez leemos en los periódicos polémicas y más polémicas: que si el Losantos y la Cope dijeron y la Ser contestó; el Rajoy por una parte y el Zapatero por otra se liaron y bla bla bla ¡Todo el circo mediático de la Monarquía! Y parece que en este mundo todo es así, de color de rosa. Luego vemos que continuamente son represaliados de distintas formas los auténticos luchadores del pueblo: esos que luchan honradamente contra injusticias y desafueros sin que detrás de ellos esté ninguna empresa, banco o sindicato, solo los que como él no se dejan amedrentar por el poder capitalista.
Esa es la cuota que les tiene reservada la Monarquía a los que no apean de sus labios que España mañana será republicana y no olvidan el origen espúreo de esta corona.

De entre las manifestaciones de esa represión, señalamos aquí, en este video, la ejercida contra Domingo F. Goñi Tirapu, vean:

http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txomin-goni-tirapu_news