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martes, 29 de noviembre de 2011

Dick Emanuelsson: Colombia, guerrilleros y militares oficiales son combatientes (*)


MARTES 29 DE NOVIEMBRE DE 2011

Colombia: 
Muertos cuatro oficiales prisioneros de guerra y Santos & Cia. pide condena internacional


Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

El Padrino y el Fundador de los “Falsos Positivos”, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, ahora pide a la comunidad internacional que ésta tiene que condenar a la guerrilla de las FARC por haber fusilado a cuatro oficiales de las Fuerzas Militares colombianas cuando el ejército entró en combate con la guerrilla en el departamento de Caquetá.

Basarse en información de un actor de guerra, como el ejército, es sumamente peligroso. Lo hacen las grandes corporaciones o el Terrorismo Mediático con un tinte político.

¿Podemos decir que la muerte de los cuatro oficiales, militares profesionales, que fueron capturados en algunos casos en 1997 y hasta ahora han sido tratados como prisioneros de guerra, según los convenios internacionales, su suerte ha sido “cruel e injusta”?

Vivía y trabajaba desde Bogota cuando la guerrilla de las FARC atacaba a la cárcel La Picota y liberó a 100 presos políticos, entre ellos muchos guerrilleros. ¿Será que los guardianes de la cárcel dispararon balas de goma? ¿Dispararon a la espalda o pidieron primero que se voltearan los prisioneros de guerra para después darle el “tiro de gracia”?

Guerrilleros y militares oficiales son combatientes y a veces son capturados en el campo de batalla como prisioneros de guerra. Uno de los oficiales muertos fue el sargento José Libio Martínez, que llevaba más de 13 años, capturado en la base militar de Patascoy, en una altura de 4.200 metros en los Andes colombianos. Fue un combate entre dos ejércitos, un regular y el otro irregular. Pero fue un combate militar. Ahora está muerto, por el ataque del ejército a la guerrilla y es una gran tristeza. Pero así es la guerra no declarada que la oligarquía lleva a cabo contra su propio pueblo desde más de un siglo y la solución de esa guerra no es la capitulación como intentaron todos los presidentes colombianos desde 1964 hasta ahora, pasando por Uribe y Santos.

Entrevisté a uno de los guerrilleros que dirigió la toma de la base militar del cerro Patascoy solo tres semanas después la batalla; un guerrillero que fue dado de baja por el ejército unos años después. Pero a nadie se le ocurrió decir que fue “asesinado por el ejército” porque el guerrillero sabe lo que significa incorporarse a la guerrilla y luchar por una Nueva Colombia. Claro, sus familiares lloraron con toda seguridad. Pero eso no se reflejaba en los titulares de la gran prensa. Allá solo se ven los partes de guerra de triunfalistas, inyectando ese falso optimismo militarista que ha dicho durante medio siglo que “mañana triunfaremos contra los bandoleros”. Y todo sigue igual, pese a que la misma prensa ha dado de baja a Manuel Marulanda, el fundador de la guerrilla, “por lo menos 1.200 veces”, relató 1988 en Casa Verde durante el “Cese de Fuego” (sic). Ese cese del fuego y todos los procesos de paz han sido torpeados y saboteados y hasta eliminados por el Poder Fáctico en Colombia.

El Tiempo dice en sus textos, hoy, que los militares del estado terrorista son “secuestrados”, mientras los guerrilleros, prisioneros en las cárceles estatales, son terroristas y merecen pudrirse allá.

¿Quien se preocupa en El Tiempo por lo que piensan o sufren los familiares de los 7.500 presos políticos que se pudren en las cárceles colombianas?

¿Cuándo los lectores de El Tiempo han leído una sola línea que ponga en su contexto el drama que viven estos presos y sus familiares y parientes?

El Tiempo no tiene descaro en poner en primera fila la foto de un Alfonso Cano muerto, con los ojos abiertos, igual que el Che. Sin miedo por la muerte, igual que el Che.

La guerra no solamente es con fusiles y bombas de 500 libras, sino también con la política y la ideológica.

La oligarquía, el autor intelectual y el beneficiario de la guerra, siempre salen “ilesos” cuando mueren los combatientes de ambos lados en la selva o en la montaña.

Y hay una cantidad de colegas que no distingue entre el efecto y la causa.
__________
(*) El título es nuestro

miércoles, 23 de febrero de 2011

Palabras al libro de Marcos Ana



Libro: Decidme cómo es un árbol
Autor: Marcos Ana
Editorial: Umbriel Editores - TABLA RASA
Copyright: 2007 Fernado Macarro 'Marcos Ana'
Depósito legal: B. 15628-2010

Marcos Ana, pseudónimo de Fernando Macarro en homenaje y recuerdo a sus padres Marcos y Ana, es un celebérrimo y mítico poeta comunista que se pasó media vida en la cárcel. Nació en 1920 e ingresó en prisión a primeros de octubre de 1939 y ya no la abandonaría hasta 23 años después. Allí se hizo poeta y sus poesías salían de entre las rejas volando por medio mundo. Fue un símbolo de la España aherrojada por el franquismo. Nosotros, ya un poco maduros, oímos alguna vez hablar de él en nuestra juventud más joven. Si bien no conocíamos su manera de escribir, su estilo. Solo algún que otro poema. Hasta ahora que, unos amigos, nos han dejado este 'Decidme como es un árbol' en el que se intercalan cerca de una treintena de sus poemas.

El título ya nos abre la puerta del libro y el subtítulo 'Memorias de la prisión y la vida' invita a traspasar el umbral. José Saramago, en el prólgo, lo resume atinadamente: 'díganle como es un árbbol porque la cárcel, como un insaciable vampiro, va sorviendo poco a poco los recuerdos del mundo exterior'.

A la entrada, en el frontispicio de la obra, podemos leer estos 6 versos del poema 'Vida' escrito en la prisión de Burgos en 1960:

Decidme como es un árbol.
Decidme el canto del río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar, habladme
del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.

Los hemos copiado para que se vea la claridad, sencillez y transparencia con que transmite la honda emoción de sus sentimientos. Y con esas cualidades literarias está compuesta toda la obra. Un relato de su vida carcelaria de prisión en prisión y de su transitar por la libertad siempre con la prisión metida en lo hondo: la angustia, por ejemplo, de los que esperan la lista en la que aparezca su nombre para ser asesinado; y su propia incertidumbre de si al día siguiente verá la luz del día o la negra boca de los fusiles preparados para matarlo. Estuvo varias veces condenado a muerte. Se salvó... de milagro.

Y un milagro es que, siendo tan joven e hijo de jornaleros, haya florecido, entre rejas, un joven sin apenas estudios. Un milagro de la naturaleza. Los hay. Sin olvidar, claro está, la organización del Partido Comunista de España que fue educando con mimo estos tiernos brotes. Regándolos frecuentemente. Sin esa organización, sin ese abono, sin ese humus, la planta se hubiera secado. O se hubiera cerrado el horizonte sin aliento de perspectiva. De una perspectiva abierta a la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Este libro es una joya. Un brillante redondo, liso, que la ideología -y aquí está el pero que nosotros le encontramos- ha dejado sin horizontes. Una joya que acaba en ella misma. Sus rayos, sus destellos, sus irisaciones luminosas no irradian para afuera, sino para adentro. Una alhaja, si. Hermoso poema todo el libro. Pero al que se le han limado las aristas. Y es como un ser que anda sin que en su avance acaricie o hiera, o rasguñe... a nadie. Marcos Ana, sobre una ideología de combate, de lucha de clases, de brega, le ha puesto una capa protectora tan gruesa de tolerancia del enemigo, de respeto con todos, de comprensión hacia los contrincantes, de mansedumbre, de transigencia, de resignación, de docilidad, de suavidad, de 'reconciliación nacional'... que ha dado como resultado esta obra magnífica, sencilla, bella... pero tanto ha limado las aristas, las asperezas, los filos, que no sirve, no nos sirve, de arma contra los muros que se alzan al avance hacia una sociedad, como él dice, más justa y no digamos hacia el socialismo o el comunismo borrados ya de su lenguaje; por ejemplo: el muro de esta monarquía heredada del franquismo; franquismo que le metió en el tubo, en las mazmorras, 23 años; que no nos sirve para combatir a esta derecha ultra, a esta iglesia cavernícola, a este capital explotador, ni a este imperialismo que invade pueblos y los masacra.

Esta obra es una alhaja, un dije, una sortija, una maravilla literaria que quedará ahí, singular en su rareza, con sus caras y facetas vueltas hacia si, sin mostrarle el pecho al porvenir porque no existe; la reciedumbre, los vientos y tormentas de la lucha se quedaron allá, en esa dictadura que los aires del tiempo barrió.

Una alhaja que brilla solitaria como testimonio de un tiempo de lucha, de un morir peleando. Lo que viene después no tiene apenas importancia para él; así, cuando el dictador, antes de morir, asesina a 5 antifascistas: 2 de ETA y 3 del FRAP y toda Europa se moviliza y manifiesta tratando de evitar el crimen, Marcos Ana, que no trata para nada en su libro de este acontecimiento, ni menciona que su CISE hiciera nada por salvarlos del pelotón de fusilamiento, guarda silencio escribiendo de pasada estas palabras: 'los últimos ejecutados fueron cinco miembros de ETA y del FRAP en septiembre del 75'. 

Crónica, memoria del tiempo de un partido comunista heroico, glorioso. 

Que ya no lo es.

 Marcos Ana: tu vida -como la de muchos antifascistas- casi de titán, casi de quijote luchando contra los molinos fascistas, que te maltrataron torturándote, te cubrieron de maledicencias, contradice ese -para nosotros- unguento ideológico, ese barniz político que has puesto a tu obra: de tolerancia, respeto, comprensión... cuando no conmiseración o caridad casi cristiana... como un mártir que se ha resignado a su muerte... hacia esos tipejos indeseables, criminales sin duda... Todo para justificar esa 'reconciliación nacional' que por la otra parte no se ha dado.

Marcos Ana, tienes que perdonar que pongamos estas pegas porque el libro no se puede analizar solo y exclusivamente bajo un prisma literario; el análisis político es imprescindible y esa 'reconciliación nacional' es una clara manifestación -para nosotros- de rendición, un arriar de banderas en pos de una paz que sabes que no se ha de dar porque la lucha de clases, aunque unos dirigentes abandonen las armas, no desaperece; y lo único que se consigue es prolongar el sufrimiento de los de abajo.

De modo que tu hermosa escritura no sirve de barricada a esta crisis ni a las batallas del porvenir.

Pero bienvenida sea esa joya poética literaria: sencilla, clara, transparente: un momento historíco español transformado en testimonio eterno de la lucha proletaria en un tiempo concreto.



Iswe Letu


miércoles, 14 de abril de 2010

Por la III República

Por la III República


República .Manifestación contra la crisis capitalista y la monarquía borbónica
- Sábado, 17 de abril - 18.30 Cibeles-Sol - Madrid

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¿Qué pueden pensar los cerca de cinco millones de parados y los más de un millón de familias sin ningún ingreso de una monarquía sostenida generosamente por la hacienda pública y que ha amasado, sin que se sepa cómo, una de las fortunas más grandes de Europa? Lo que se siente en la calle es que la monarquía borbónica, integrante y heredera de la dictadura fascista, está más deslegitimada cada día. Aún así, en aras de hacer tragar a la clase obrera, sin que se revuelva, las ruedas de molino que el capital ha preparado, el rey se dispone a ejercer el papel de maestro de ceremonias en la misa concelebrada entre patronal y cúpulas sindicales en aras de la salvación, económica, esta vez, de la patria. No pueden echar mano ahora de la cobertura ideológica usada en otras épocas de crisis para descargar sobre las espaldas de trabajadores y trabajadores las durísimas medidas de ajuste que pretendían imponer. Ya no vale hablar de la corrupción de la dictadura como en 1977 o de la entrada en la CEE como en la “reconversión” industrial de 1984. Por ello es más necesario que nunca hacer presidir al fantoche real la comitiva de fuerzas políticas del marco institucional, “agentes sociales” y empresariales, para recuperar la esencia de los Pactos de la Moncloa, referente histórico de la llamada Transición: la paz social. Paz social y consenso fueron indispensables para perpetuar a las fuerzas más reaccionarias en los aparatos del Estado y para facilitar tres décadas de acumulación de beneficios por la burguesía, a partir de la intensificación de la explotación de los trabajadores y las trabajadoras.De esos polvos vinieron estos lodos, dice el sabio refranero popular.
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¡¡Contra la crisis capitalista y la Monarquía borbónica!!.


¡¡Contra la constitución antidemocrática de 1.978!!.

¡¡Por la soberanía popular y la autodeterminación de los pueblos!!.

¡¡Viva la III República!!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

A manifestarnos por la III República

MANIFESTACION POR LA 3ª REPUBLICA
Domingo 6 de Diciembre - 12:00h, Cibeles-Sol - Madrid

Coordinadora Republicana de Madrid

¡Ante la Crisis del Capital…… Republica Popular!
(El 6 de Diciembre… Respuesta Republicana)


¡A la calle, que ya es hora!

Trabajadores y ciudadanos del Estado Español, La Constitución Monárquica del 78 que nos ENGAÑA , y lo hace ya desde el Artículo 1º, cuando afirma que defiende un “Estado Social y Democrático de Derecho ”. Los Republicaos decimos bien alto, que eso es FALSO PORQUE…

…Mientras, que de los casi 4.600.000 parados reales, es decir, el 20% de la población laboral, más de millón y medio no reciben absolutamente nada y cientos de miles son desahuciados por no poder pagar la casa… El gobierno ha entregado a banqueros y empresarios cientos de miles de millones de euros (varios billones de pesetas).

Cuando las rentas del capital tributan 18% y las del trabajo entre el 24 y el 43%... Las grandes fortunas lo hacen SOLO al 1%.

Porque las nuevas medidas fiscales del gobierno se basan en aumentar el IVA (un impuesto que pagan, tanto los parados como los Botines de turno)… Y eso perjudica principalmente a los trabajadores.

Mientras el Gasto Público en Sanidad y Educación es la mitad que el promedio de la UE y el Fraude Fiscal es de mas de 1.000 Millones de Euros…. El capital privatiza a pasos agigantados, la Sanidad y la Educación.

Es FALSO, porque, mientras la Iglesia Católica recibe, del dinero de todos, 3.800 millones de euros al año para la financiación de sus Universidades y Colegios concertados, el Coste del profesorado de religión en centros públicos y privados superan los 550 millones de euros y el Gobierno perdona a la Iglesia Católica 750 millones de Euros al año en Impuestos… La enseñanza pública se degrada cada día más y más y esto sucede gracias al Concordato con la Santa Sede de 1953, renovado en 1979.

Porque el 41% de las pensiones están bajo el umbral de la pobreza… Y los banqueros se jubilan a los 55 años con tres millones de euros al año.

Cuando la policía detiene a inmigrantes sin papeles y los hacina en Centros de Integración para Extranjeros en condiciones infrahumanas… Las 10 más grandes multinacionales españolas, lograron unos ingresos en 2008 de más de 310.000 millones de euros, sacados precisamente de los países de procedencia de nuestros inmigrantes.

Porque mientras que, el desembolso previsto por el Gobierno para los parados, se traduce en la vergüenza de los 420 euros desde el 1 de enero, con un desembolso de 1.300 millones de euros… El gasto militar, sólo en inversiones, será de 4.080 millones de euros en 2009.

¿Hasta cuando vamos a seguir CLAUDICANDO? ante una Constitución Monárquica, que amparándose en sus restrictivos valores de “ Justicia e Igualdad ”, propicia:

Que la situación económica se debilite por momentos, el poder adquisitivo de los ciudadanos empeore, la creación de empleo disminuya, miles de trabajadores pierdan sus puestos de trabajo y la siniestralidad laboral sea la mas alta de la UE.

Que la Juventud, se encuentre en un desamparo frente a la ausencia real de políticas que les permita avanzar hacia la emancipación familiar y el desarrollo profesional.

Que la mujer, continúe incansablemente reclamando y luchado por la “igualdad real” con los hombres.

Que mientras decenas de miles de fusilados republicanos siguen en las cunetas, continúen sin anularse las sentencias de los tribunales fascistas, gracias a la inoperante Ley de la Memoria Histórica.

Que las cárceles estén llenas de pequeños delincuentes, y los grandes ladrones, banqueros, especuladores y gansters campen a sus anchas por bolsas, consejos de administración, desfiles y actos oficiales.

O que los grupos de extrema derecha, herederos genéticos y políticos de la Dictadura criminal, sigan actuando con total impunidad.

¿Hasta cuando vamos a seguir AGUANTANDO? una Constitución Monárquica, que amparándose en su imperativo “ Ordenamiento Jurídico ”, tiene un Rey que:

Lo es por designación de Franco, que juró defender los Principios del Movimiento Nacional fascista y que por ello no ha jurado la Constitución.

Un rey que cuando volvió del exilio, donde la República mandó a su familia, llegó sin patrimonio alguno y hoy está entre las 20 primeras fortunas de Europa, al que nadie controla sus ingresos y que no paga impuestos por ellos.

Un rey al que estos “pequeños detalles” no le impiden que sea el Jefe Supremo de un Ejército, cuyos componentes - al igual que los de los altos tribunales, la policía, la guardia civil y las altas esferas de las administraciones – no han sufrido depuración alguna, a pesar de haber sido el sostén de la Dictadura durante 40 años.

¿Hasta cuando vamos a seguir SOSTENIENDO una Constitución Monárquica, que amparándose en su peculiar modo de entender el “Pluralismo Político”:

Niega el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos y designa al ejército como garante de la unidad de la patria.

Impide cualquier representación política a la izquierda abertzale y a las decenas de miles de personas a las que representa, que cierra periódicos y radios y encarcela a cientos de vascos y vascas por su actividad política, encausados por tribunales especiales como la Audiencia Nacional, heredera del fascista Tribunal de Orden Público, todo bajo una dictatorial Ley de Partidos, que coarta la libertad de expresión como en los años fascistas de los 70.

Propicia un auténtico Estado de excepción en Euskal Herria en el que se practica, según denuncian la ONU y Amnistía Internacional, la tortura de forma generalizada. Un Estado de excepción, en el que por ejemplo, un joven puede ser condenado a 16 años de cárcel por quemar un cajero, continuando en ella desde hace ya mas de seis, mientras el general Rodríguez Galindo, jefe del GAL y condenado a 71 años de cárcel por los asesinatos de Lasa y Zabala, sólo cumplió cuatro y ahora sus memorias, son superventas en las librerías.

Las Organizaciones Republicanas que convocamos esta Manifestación del 6 de Diciembre, estamos convencidas de que todos estos atropellos se sustentan en una estructura de poder político, económico, militar, policial, judicial y mediático que mantiene sus pilares intactos desde la Dictadura y que encabeza el rey.

Pese a los lavados de cara de las instituciones con los que intentan engañarnos, cada día es más evidente, que los pueblos no tenemos poder alguno y que en momentos de crisis, cuando los grandes poderes económicos siguen exhibiendo beneficios y reciben dinero público a manos llenas, aprovechan para exprimir a la clase obrera y sectores populares todavía más y más.

Si seguimos contemplando pasivamente lo que nos sucede y esperando una imposible salvación individual, llegaremos a condiciones laborales de semiesclavitud, con la sanidad y la educación para quien la pueda pagar y con una represión y coartación de nuestras libertades, sin freno.

Las Organizaciones Republicanas de la COORDINADORA REPUBLICANA DE MADRID luchamos por una salida democrática y popular a la crisis económica, por una alternativa no capitalista y afirmamos que SÍ HAY SALIDA A LA CRISIS, siempre que se produce un más justo reparto del trabajo y la riqueza.

Y os decimos que ya es hora de que todas y todos hagamos nuestro aquel: “A LA CALLE QUE YA ES HORA”… Para exigir:

· Protección social plena y de empleo para todas y todos los parados.
· Reforma fiscal, para que paguen más los que más tienen.
· Nacionalización de la Banca y de los sectores estratégicos de la economía.
· Creación de empleo público de calidad. Viviendas para todos.
· Ayudas y moratorias a parados y rentas bajas.
· Educación y sanidad públicas y de calidad. No a la financiación de la sanidad privada con dinero público.
· Eliminación del Concordato con la Santa Sede. Plena separación Iglesia/Estado.
· Salida de la OTAN, desmantelamiento de las bases y regreso de las tropas en el exterior.
· Amnistía para los presos políticos.

¡FRENTE A LA CRISIS DEL CAPITAL… REPÚBLICA POPULAR!

¡POR EL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS!

¡POR LA DEROGACIÓN DE LA LEY DE PARTIDOS!

¡POR UN ESTADO LAICO!

¡NO A LA CONSTITUCION MONARQUICA DEL 78!

¡POR LA III REPUBLICA!

*

COORDINADORA REPUBLICANA DE MADRID

viernes, 25 de septiembre de 2009

Portugal y el 27 de septiembre del 75

El 27 de septiembre se cumplen 34 años de los últimos asesinatos del franquismo. Fue de madrugada. Ante pelotones de ejecución compuestos por guardias civiles y policías voluntarios murieron asesinados 5 jóvenes militantes antifascistas.

En Hoyo de Manzanares (Madrid), los militantes del PCE (m-l) y del FRAP: Xosé Humberto Baena, José Luís Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz. En Cerdanyola del Vallès (Barcelona), el militante de ETA: Juan Paredes "Txiki". Y en el Penal de Villalón (Burgos), el también militante de ETA: Ángel Otaegui.


Como se ve, tres de ellos eran del FRAP. Organización que tuvo pocos años de vida. Pero intensa. Por lo que su ejemplo ha permanecido. Y hoy es el día que numerosos jóvenes, de entre los más avanzados, aunque pocos aún, se sienten atraidos por su estela revolucionaria.

El FRAP cuyas siglas responden a Frente Revolucionario Antifascista y Patriota fue un intento de unir a las fuerzas verdaderamente antifranquistas en pos de una república popular y federativa. Un frente unido sin concesiones al franquismo. Por eso, los que llevaban haciendole la cama a esta monarquía, heredera del franquismo, PCE, PSOE y varios franquistas variopintos, no podían consentir que la ruptura democrática que proponía el FRAP prosperase. Odiaban su política porque les estropeaba sus largas y laboriosas maniobras antipopulares. Esta animadversión, este odio, se puede constatar en dos hechos, ciertos: el títular de la revista muy leída, entonces, 'Cambio 16' que rezaba, '¡Guerra al FRAP!' y que los órganos dirigentes del PCE dieron órdenes a sus abogados militantes para que no defendieran, ante los tribunales franquistas, a los detenidos del FRAP. Esto ha quedado ya en los anales de la infamia para brillo y honra de, por ejemplo, Carrillo (Santiago Carrillo Solares) y sus seguidores.

Pero ante las condenas a muerte de estos 5 héroes los revolucionarios y pueblos del mundo, y de dentro de España, respondieron con numerosas protestas.

Recordamos aquella noche, víspera de los asesinatos del 27 de septiembre, como el pueblo portugués se solidarizó y en Lisboa se acercaron manifestantes a la embajada franquista y la asaltaron indignados con la dictadura del felón del Pardo. Poco después llegó la policía portuguesa y el mundo entero se sorprendió gratamente (los asaltadores más) cuando los policías se quedaron con los brazos cruzados sin intervenir. Mandaba esas tropas Otelo Saraiva del Carvalo que, luego, el poder capitalista lo premiaría encarcelándolo por sus simpatías hacia los revolucionarios.

Otelo, un jefe de la Revolución de los Claveles, y su pueblo, quedarán prendidos en la memoria del pueblo español. Nunca olvidaremos la solidaridad y fraternidad del pueblo hermano de Portugal. Y acordándonos de esa revolución, de sus otelos y de los 5 asesinados el 27 de septiembre de 1975 cantaremos el 'Grandola vila morena' sin olvidarnos de su cantante José Afonso:

'Grandola, vila morena / terra da fraternidade / povo e quem mais ordena / dentro de ti o cidade. /Dentro de ti o cidade / povo e quem mais ordena / terra da fraternidade / Grandola, vila morena. / Em cada esquina un amigo em cada rosto igualdade / Grandola, vila morena / terra da fraternidade.


Grandola, vila morena / em cada rosto igualdade / povo e quem mais ordena dentro de ti o cidade. / A sombra duma azinheira / que ja nao sabia a idade juei ter por companheira / Grandola, vila morena / Grandola a tua vontade juei ter por companheira / a sombra duma azinheira / que ja nao sabia a idade'.

jueves, 26 de febrero de 2009

Recordando a Concha Tristán que acaba de morir

(In memoriam de Concha Tristán, militante del FRAP, última mujer condenada a muerte por el franquismo que acaba de fallecer)

(tomado de: http://senocri.blogcindario.com/ ) que tenía por título: 'A. Z. García Amigo: ¡27 de Septiembre, Justicia Popular!'

Érase una vez una golondrina muy muy joven que vivía feliz con sus padres, jugaba con sus amigas y ya comenzaba a trabajar llevando barro en el pico para construir su nido. A pesar de su juventud había realizado aventuras, a veces peligrosas, que mostraban a las claras su generosidad y su arrojo. Era dichosa.
Pero por azares del Destino que unos veces es bienhechor y otros maligno se quedaron prendidas sus patas, a la vera del arroyo, de un barro arcilloso. Por mas que hizo para desprenderse de él no lo logró. A cada movimiento se hundía más y más en el barro. Hasta que ya muy cansada se abandonó a su suerte y el barro la tragó.
Al poco acudió al arroyo un alfarero a coger arcilla para su trabajo porque se le habían agotado las subsistencias. Metió una buena cantidad en un zurrón y regresó a su taller.
Como habréis adivinado dentro del barro latía aun la galondrina de nuestra historia sin que el alfarero lo supiera.
Allá, en el nido de la golondrina, sus padres, como no regresara a tiempo, comunicaron su inquietud a los vecinos. Quienes ayudaron a buscarla por todas las partes. Infructuosamente. Y pensando que habría muerto se hundieron en la tristeza y la lloraron amargamente.
Mientras tanto, el alfarero puso parte del barro en el torno y comenzó a modelar un jarrón. Metió los dedos en la masa para hacerle el hueco a la vasija, viéndose sorprendido con un bulto que iba saliendo en la panza de la vasija. Y ya iba a quitárselo cuando le llamó su mujer.
Contempló un instante su obra y la dio por bien hecha. Al fin y al cabo el abultamiento tenía forma de pájaro.

-¿Quién va a pensar que es un pedrusco?, pensó para si.

De modo que, como la mujer arreciara en sus gritos, cogió con rapidez la pieza y la puso junto a las otras para que se secara al sol.
Y se fue.
La golondrina, porque el bulto como ya hemos dicho era ella, al sentir los rayos del sol y viéndose casi libre comenzó a moverse intentando apartar de si la suave y débil capa de arcilla que la cubría. Cuanto más esfuerzos realizaba más forma de golondrina adquiría. Luego, podría volar y volar para reencontrarse con sus padres y amigas que echaba mucho de menos.
Para su desgracia no solo se movía ella, también lo hacía el sol, señor de los cielos. Era verano y alcanzaban de lleno sus rayos ardientes a las vasijas del alfarero. En poco tiempo la fina capa que rodeaba a la avecilla se fue endureciendo, con lo que que la golondrina viose abocada a permanecer en el jarrón.
Mucho lloró. Tanto, que la arcilla que cubrian sus párpados se deslizó en forma de gota dejando libres sus ojos. Volvió a ver la luz y con ella a sus amigas que volaban, incesantes, por el cielo preguntándose dónde estaría su amiga: aun tenían la esperanza de volver a verla.
Sintió alegría y pena; alegría de dejar un mundo oscuro y pena por el encierro en la que se veía presa. Una cárcel arcillosa.
Esto pensaba la golondrina cuando el artesano regresó a su faena, triste y compungido por las deudas en las que estaba encarcelado y que le tenían el corazón en vilo.
Continuó su trabajo sin el más mínimo aliciente. Las ideas volaban por los más negros espacios augurales. ¡Qué sería de su familia!
Pintaba sus vasijas sin ganas, mecánicamente.
Mustio y mohino se hallaba al coger del suelo el jarrón que, como se ha dicho más arriba, dejó cuando su mujer le llamara para lamentarse de que su bolsa se hallaba vacía de monedas y preguntarle, de muy malos modos, de dónde sacaría dinero para subsistir. No supo qué contestarle. Pero ahora, al ver la vasija, se le iluminó el rostro. El vientre del jarrón tenía una protuberancia de pájaro perfecta. Paseó sus manos por el bajorrelieve pareciéndole que la forma estaba viva. Hasta creyó ver como se movían sus ojos. Se dio una palmada en la frente como para ahuyentar sueños.

-¡Que tonto soy! Cómo se van a mover los puntos negros de algún pedrusco...

Hay que decir, para que se entienda bien el relato, que el hombre era un artesano que tenía una gran sensibilidad y comprendió que se hallaba ante una forma de exquisita factura. Necesitaba, eso si, darle una capa de pintura para que ese bulto adquiriera el color de una golondrina viva, tal que llorara desesperada por desprenderse del resto del jarrón.
Había creado una obra de arte. Única y valiosa. Y fue consciente de ello.
Los miércoles, en aquella localidad donde vivía nuestro hombre, había mercado y como todos los miércoles acudió con sus piezas de barro a su puesto. Colocó sus piezas, saludó a los verduleros y verduleras, a los pajareros, a los vendedores de pescado, a los meloneros... Luego se puso a vocear sus mercancias. Voces que se confundían con las de otros artesanos y comerciantes. Una alegre algarabia se adueñó del mercado semanal. Funcionarios, campesinos, estudiantes, amas de casa... iban acercándose hasta los distintos chiringuitos.
Él esperó a que las gentes se fijaran en sus creaciones.
Un niño que paseaba cogido de la mano de su madre exclamó:

-¡Mamá! Mira ese jarrón tiene una golondrina posada en su barriga.

Y fue como, si de repente, descubriera algo que todos habían percibido pero que no se habían atrevido a decir en voz alta no fuera a ser que los trataran de locos.
Efectivamente, los viandantes se admiraron de este logro artístico, lo elogiaron, felicitaron al artesano y pujaron por comprársela. La vendió a un buen precio.
Antes de que se la llevara una señora la besó en el lugar donde estaba la golondrina que sintió su beso y se emocionó.
Ya no tendría problemas económicos. Podría pagar todas las deudas, porque, además, había vendido la totalidad de sus piezas.
Marchó alegre el alfarero. Y contenta así mismo se fue la golondrina con la compradora por haber conseguido la felicidad de aquel hombre.
La mujer que compró el jarrón lo puso en la repisa de la chimenea del salón. Desde allí veía el avecilla un mundo extraño y limitado: sofás y sillones donde se sentaban la mujer, su marido y tres hijos; y donde dormitaban a menudo dos gatos, uno negro y otro blanco. En mesillas y aparadores había macetas con plantas de nombres que nunca había oido: spatillyum, calas, palmeras... Otras plantas de raros nombres estaban colgadas del techo.
Lo que mas le gustó fue un pajarillo. Estaba, como ella, encarcelado en una jaula. Aunque la diferencia era notable, porque él podía utilizar sus alas y ella no. Algunas veces, al ver al pajarillo volar de travesaño en travesaño se sublevaba erizándosele las plumas que, enseguida, se encontraban con la dureza de la arcilla y le dolían. Intentaba romperla. Su esfuerzo sin embargo era vano.
Al esposo de la señora le pasaba algo parecido con sus brazos. Su movilidad era limitada. Pero en la desgracia hay diferencias de mucha naturaleza: la parálisis de ella era casi total; la del hombre era parcial; y la del pájaro era relativa, solo relativa; su cárcel era de arcilla; el molde del señor era de carne; y el del pájarito era casi invisible, etérea.
Cuando se comparaba con el hombre que estaba ahí, sentado en el sillón, volvía a rebelarse contra su infortunio, porque sus piernas se movían y podía ir de un lado a otro. Ella en cambio...
Eran momentos de rabia y de impotencia para el ave emigrante. Y si no fueran amortiguados por el trato amable, casi amoroso, que recibía el jarrón golondrinero siempre acariciándolo, o besándolo, o aseándolo... no sabe qué habría hecho.
Lo peor fue cuando colocaron un ramo de flores, al recordar de pronto, dolorosamente que, ella, había sobrevolado campos cuajados de esas mismas flores. Fue un ramalazo de nostagia que recorriera su ser. Y volvía a encender su rebeldía contra la injusta situación en la que se encontraba. Luego, se iba aquietando. Por otra parte, no podía acusar a nadie de su estado.

-¡Maldito Destino!, exclamaba.

Y se ponía a soñar que volaba.
Tantas y tantas veces pusieron flores en el jarrón que, paulatinamente, lo fue tomando como un regalo natural para ella.
Las flores le traían aire fresco y noticias del mundo exterior. En cierta ocasión, recordaba, una de las flores se curvó cayendo cerca de sus ojos. Era un clavel rojo de aroma profundo y muy agradable. Sintió deseos de charlar con él porque, antaño, aprendió el lenguaje de las flores:

-Hola Clavel, ¡qué olor tan penetrante tienes!


-¿Me conoces?


-Claro, yo antes volaba por encima de los campos donde había muchas flores.

-¿Antes?... Y ahora, ¿por qué no lo haces?


-Es que estoy encerrada en este jarrón.


-No te entiendo... Lo que si sé es que estás como yo: me han metido a la fuerza en este recipiente. Y menos mal que el agua que tiene en el fondo alivia el dolor, porque cuando me cortaron con las tijeras sentí un dolor horrible y comencé a sangrar. Ahora ya me duele menos.

-¿No lo entiendes?... En fin, sería muy largo de contar... Cada uno tiene su cruz... Oye...


-Dime.


-A mi el color de tus pétalos me recordó la sangre de una amiga que se sacrificó por una causa noble.

-No serás tú una de las 5 del 75...


-No. Que yo sepa. No conozco esa historia. Soy, eso si, una de las 100.


-¿Si? ¿De la bandada que encabezó la hija de aquella que se sacrificó por los hombre y que se cuenta en El Príncipe Feliz?

-Una de ellas. ¿Has oído la aventura?


-Algo se contaba por los campos de claveles. Pero me gustaría oirlo con tus propias palabras. Tú, que fuiste protagonista.


-Vale. Te la contaré con la condición de que no me interrumpas. Si lo haces se me corta el hilo y me pongo a llorar.


-De acuerdo.

-Verás: habíamos venido de África aquella primavera. Mi familia y yo hicimos un nido debajo del alero del tejado y un niño de pocos años me dio un día, que me posé en el alfeizar de la ventana de la habitación donde dormía, unas migas de pan. Lo agradecí porque, por aquel entonces, no abundaba la comida en los campos. A partir de ese momento acudi todos los días y siempre siempre tenía algunas migajas para darme. Y si no se encontraba allí dejaba un platillo con miguitas de pan. Llegué a ser amiga de él. Creo que nos queriamos mucho.

Por la mañana me levantaba temprano, volaba hasta los cables de la luz que había a la salida del pueblo. Allí se iban posando mis amigas y, cuando la aurora asomaba sus rayos, levantábamos el vuelo hacia los campos.
En una de esas travesías volanderas estaba cuando descubrimos asustadas un águila. Temblamos y en un quiebro veloz, en un arabesco de sombra, nos ocultamos entre las yerbas de un prado. Así estuvimos un tiempo hasta que la hija de la golondrina del cuento quien, como ya sabes, estaba con nosotros porque no quiso ir a Inglaterra y se vino a España, levantó el vuelo. Aun continuaba la rapaz en el cielo. No obstante seguimos volando sin perder de vista a la carnicera. Volabamos siguiendo los movimientos ondulantes del viento sobre los cereales y las hierbas: subíamos y bajábamos. Eran dignas de verse nuestras filigranas de baile en busca de insectos. ¡Ah! Viviamos...
En uno de los vuelos percibí que por un camino venía andando un niño. Enseguida conocí que era mi amigo. Se dirigía, sin duda, hacia el patatal que sus padres estaban regando. Me inquieté. Si lo descubría el águila, pobre de él. Porque era mala. Muy mala. Y tenía hambre. Mucha hambre. Y, claro, lo descubrió, ¡menuda vista que tiene la pájara! Colocose encima de él volando lentamente, como si planeara. Se lo comuniqué a Golondrina Fiel (llamaré así a la golondrina de la que ya te he hablado) Nos dijo que nos reuniéramos volando en torno a ella que nos hablaría. Pero que, como era peligroso lo que nos iba a proponer, solo lo hicieran las voluntarias. Las demás podían proseguir su vuelo. Algunas se fueron. Pocas. Nos quedamos 100. Por eso nos conocen como la bandada de las cien. Afirmó que la única manera de salvar al niño era distraer al aguila atrayéndola hacia nosotras. Aun a riesgo, cierto, de perder la vida alguna. Como así fue. Nos acercamos en bloque y el águila que planeaba, como ya te he dicho, siguiendo la trayectoria del niño, se vino hacia nosotras. Como teníamos previsto nos lanzamos en picado hacia la tierra. Una sorpresa le preparábamos de la cual se iba a acordar el águila toda la vida: en una huerta, cerca del patatal, donde trabajaban ajenos a esta batalla los padres del niño, se elevaban, clavadas en tierra, unas estacas en punta hacia el cielo para que treparan las matas de habas. A una señal de Golondrina Fiel, 99 de nosotras nos apartamos de ella que se dirigió a posarse en una de las estacas seguida muy cerca por la depredadora. Tan ciega iba, por el hambre y la ira, el águila carnicera que se jincó en la estaca. Desgraciadamente, nuestra compañera y guía no tuvo tiempo de alejarse lo suficiente del área de acción del aguila quien con una de sus garras la desgarró. Cayó Golondrina Fiel cerca del pico del aguila que aleteaba de dolor queriendo desasirse de esa trampa mortal. Golondrina Fiel pereció, pero salvó al niño. Reemprendimos el vuelo entristecidas por la muerte de nuestra hermana. Vi al niño que me saludaba con la mano. Me había conocido.

Así terminó el relato de la aventura y el clavel se sintió tan conmovido que dejó caer un petalo rojo en honor a la heroina muerta.
Quería decir algo pero no tuvo ocasión porque la señora de la casa cogió las flores del jarrón y las echó a la bolsa de la basura. Y es que al ver el pétalo en el suelo creyó que se estaban mustiando. Ella no entendía el lenguaje de las flores.
Muy sola y triste se quedó la golondrina emparedada en su arcilla. Solo los ojos le unían al mundo objetivo exterior. De allí recibía un panorama pobre para la que había sobrevolado casas, campos y montañas, ríos y mares: dos sofás, dos sillones, unas plantas, tres paredes y un pararillo en su jaula recordándole, una vez más, su desgracia y los grados de ella: primero, segundo, tercero y aun existía uno más: el de los deshauciados. Y como el que no se contenta es porque no quiere, ella se podía dar con un canto en los dientes: no estaba deshauciada. Nadie le había dicho que fuera a morir.
Se le elevaba entonces la moral, se henchía de optimismo, pensando en su valentía o en el sacrificio de su amiga. No se daba por vencida.
Para distraer su soledad se pudo a rememorar su charla con el clavel:

-¿Qué habría querido decir con eso de que si ella no era de las 5 del 75?... ¿A qué se refería?...

Se quedó un rato pensativa.
Mas tarde soñó que volaba.
La vida en aquella casa no tenía muchos altibajos; podría decirse que era monótona y aburrida: los hijos estudiaban (no todo lo el padre quisiera), la mujer iba al mercadillo los miércoles y el hombre escribía o leía (a veces en voz alta). Veían la televisión... En fin, como la mayoría de las familias.
La golondrina desde su encierro oía las lecturas del señor de la casa sin poner mucha atención. Sin embargo una que se refería a la madre de Golondrina Fiel. Era el cuento de 'El Príncipe Feliz' que había mentado el clavel. Le emocionó mucho y derramó abundantes lágrimas. El final de madre e hija era trágico: el sacrificio por una causa hasta la muerte.
Aunque es mas corriente de lo que suele creerse, pues lo hacen miles de seres, si no millones, toda la vida. La diferencia en la heroicidad, como en las desgracias, radica tan solo en el fulgor doloroso del instante de bravura, en unos casos; en otros el sacrificio es una resistencia gris sin brillo, pero no menos heroica a lo largo de toda la existencia de esos seres. Esa es la diferencia, ese el grado.
Le vino a corroborar este pensamiento la lectura de esa historia que narra la decisión de un ave de lanzarse a los cielos, aun herida, a riesgo de perecer en el intento, con tal de sentir el aire, la altura, la sensación de libertad.
Gesto valiente, brillante como el filo de la espada, pero su fulgor ciega sin dejar ver que es un gesto gratuito, ajeno a generosidades. Inútil, por tanto. Es rayo que ilumina cegando. Locura de los valientes. Para algunos la única sabiduría. La de los héroes. La de los arrojados. La de los valientes. No quería quitarle ella mérito, pero tampoco se uniría a la postura de los que esconden la otra, la de los de abajo que no brilla como el oropel, siendo valiosa, oro puro para los suyos, que es la de todo el común. Esta abre caminos a los que viven en el infortunio, en la desesperanza, elevándolos por encima de todas las desgracias. Muchos héroes hay que deambulan cabizbajos. Y sólo necesitan que las condiciones maduren para que, también, surja en todo su esplendor la capacidad que encierran en esa apariencia pálida. Se mostrará con clara intensidad que estaban hechos de pequeñas heroicidades que habían llegado a un punto de cocción preciso dando como resustado la magna obra que ya latía por debajo.
Descubre que ella es así: late, nunca mejor dicho, bajo la superficie.
Con motivo del cumpleaños de la mujer de la casa, el 27 de septiembre, los hijos le compraron un ramo de flores en el que venía una nota:

-"Tus hijos te desean feliz cumpleaños y te anuncian que tu hija ha aprobado la carrera".


-¿Si? ¿De verdad? ¿Has aprobado?... Este es el mejor regalo que he recibido en mi vida.

Lloró emocionada. Era verdad. Había aprobado. Su nota aparecía en Internet. En la web de su universidad.
El ramo de flores estaba encima de la mesa del salón y los gatos subieron a oler las flores. Para que no las estropearan las puso en el jarrón quien, como siempre, estaba en la repisa de la chimenea. Llenando de alegría a la golondrina que, así, podría charlar con las flores.
El día era uno de esos luminosos de finales de septiembre. El sol calentaba con fuerza. Por el cielo volaban, con alegres chillidos, numerosas avecillas. La mujer, en un arranque de desbordada alegría, abrió la ventana del salón de par en par para que entraran los rayos de sol a raudales y colocó la vasija en el alfeizar. La mujer y la golondrina respiraron profundamente. Miran al frente. Al cielo. Al fondo del cielo. A la calle. Al fondo de la calle. Venía mucha gente en manifestación. Se retiró de la ventana la señora para comunicárselo a sus hijos.
Como era la primera vez que habían colocado el jarrón en ese lugar la golondrina, ahora, veía un panorama connatural a ella: cielo azul, aves volando, nubes blancas, sol... ¡aire!, ¡libertad!... Por un momento se sintió libre de ataduras, de cárceles, de aherrojamientos... ¡de barro endurecido! Estaba en otro mundo. En su mundo...
Le sobresaltó la pregunta de un clavel:

-¡Oye!, ¿no eres tu una golondrina?


-Ya se ve.


-¿Y no serás por casualidad una de las 100?


-Estuve en aquel suceso. Ahora me encuentro encerrada en esta prisión.

Y le contó su desgracia.

-Hemos oído que cuatro del grupo de las 100 te están buscando. El resto emigró hace tiempo. Se lo voy a decir a mis parientes. Se alegrarán.

-¿Los tienes aquí?


-Si. Somos 3 hermanos y 2 primos. Yo me llamo José Humberto y mis dos hermanos se llaman José Luis y Ramón. Y los primos Txiqui y Otaegui. En realidad todos somos claveles...


-¿De dónde vienen esos nombre?

-Como te digo todos somos claveles. Pero la estudiante que ha aprobado la carrera nos ha bautizado así dándonos un beso. ¿Sabes qué día es hoy?


-No.


-27 de septiembre.


-¿Y?

-¿Y?... ¡Ah! ¡Ya entiendo! Tu desapareciste antes de que ocurriera esta historia. Te la contaré brevemente: hace unos años vivió un hombre malo que tenía por nombre Franco y no porque fuera sincero y abierto. No. Dirigía una dictadura cruel y sangrienta contra el pueblo. Mucha gente, la mayoría, lo odiaba. Luchaban como podían contra él. Contra esa dictadura militar. Entre ellos los jóvenes. Cinco decidieron combatirla con todas las armas en sus manos. Otros muchos también. Y se opusieron, legitimamente, a la violencia dictatorial con la violencia de la libertad. Eran débiles. Eran pobres. Eran pocos. Pero eran puros. Marcaban camino al andar. Pero los apresaron, los torturaron y los asesinaron un 27 de septiembre de 1975. Y todos los 27 de septiembre se celebran actos en su memoria. Colocan claveles rojos en sus tumbas que los malos arrebatan de ellas. Golondrinas en guardia se encargan de reponerlos en recuerdo y homenaje a esa golondrina generosa y a su generosa hija que sacrificaron su vida por los demás. Este año tocaba a las 5 últimas golondrinas del grupo de las 100. Es importante este simbólico acto porque, muchas, han ido perdiendo el recuerdo de aquello o se han dejado llevar por el desengaño o porque las tareas le ocupan tanto tiempo que las agota y cuando llegan al nido permanecen mirando como espectadores hasta que se duermen.

-Tal vez muchas, como yo, contemplan prisioneras el devenir de los acontecimientos sin poder hacer nada. O son prisioneras porque nadie les ha enseñado el modo y manera de contribuir con su acción a transformar las cosas. Paralizadas por la ignorancia. Se encuentran metidas en la mazmorra de la impotencia.

-Por eso es imprescindible tu concurso para mantener viva la llama de todo lo que es hermoso y justo y por lo que merece sacrificarse. En nosotros, los claveles, se halla la sangre de todos los héroes que en el mundo han sido y su aroma se expande en amoroso recuerdo.

-¿Y yo qué puedo hacer?


-Salir de ese encierro rompiendo los muros que te aprisionan. Para ello se necesita voluntad y determinación. La inteligencia te mostrará el camino.

-Eso... es más fácil de decir que de llevarlo a cabo... ¿Qué se oye?...


-Son los gritos de los manifestanes que se acercan.


-Dicen: ¡27 de septiembre, justicia popular! Lo oigo...


-Pero mira, se acerca a la acera, debajo de nosotros, un hombre con una pistola.


-¿Quién es?

-¿¡Quién va a ser!? Un partidario del asesino que mató a esos cinco jóvenes, con cuyos nombres nos ha bautizado la estudiante a mi y a mis hermanos. Por cierto, que aun no les he dicho que estás aquí. ¡Eh, hermanos! ¡He hallado a la golondrina de la bandada de las 100 a quien buscaban sus cuatro amigas! ¡Está aquí!...

Se produjo un movimiento en el jarrón por la alegría de los claveles, y por el aire movido por las alas de cuatro golondrinas que se posaron en el alfeizar; alfeizar al que acudieron los dos gatos de la casa atraidos por las aves; alfeizar donde la joven llegó llorando (acababan de comunicarle que la nota aparecida en Internet era un error) a proteger las flores y el jarrón de su madre.
Alargó la mano, pero no pudo impedir que se precipitaran al vacío.
Fueron pocos segundos pero la golondrina se vio colmada de una dicha infinita, sintiose cual si volara libre y soberana por el cielo azul, purísimo, de ese día soleado de septiembre. Hasta que chocó el jarrón en la cabeza del que se disponía a herir con su arma a pacíficos manifestantes. Ahí quedó, desmayado, en el suelo, entre los trozos del jarrón hecho añicos, mientras arreciaban los gritos de los manifestantes:

-¡Vosotros fascistas sois los terroristas!

Manifestantes que aplaudían vueltos hacia la ventana, donde una joven, flanqueada por un gato negro y otro blanco, lloraba embargada por la pena y la emoción.
Las cuatro golondrinas revolotearon con un clavel en el pico en torno a su hermana quien, aturdida, se recuperaba libre de encarcelamientos arcillosos, los cuales quedaron esparcidos por el suelo junto al clavel rojo.

Y el cuento aquí acaba sin decirnos si la pobre golondrina llegó a recuperarse del todo.

Ni si vivió feliz y comió perdiz.

lunes, 21 de mayo de 2007

Falleció Eva Forest

No hubo para ella lucha que fuera ajena o lejana.

Fue encarcelada junto a su hija Eva, recién nacida, por su solidaridad activa con los mineros huelguistas de Asturias. Crea en Madrid en 1967 un Comité de Apoyo a Vietnam. En 1968, durante el primer estado de excepción franquista, desarrolla una intensa labor informativa contra la represión, editando regularmente el boletín de noticias "Información" y otro que llegó a ser célebre, "Estado de Excepción".

Y dos años después, al calor de la ola de solidaridad con las luchas del pueblo vasco y coincidiendo con el Proceso de Burgos, crea en Madrid el Comité de Solidaridad con Euskadi. La bestia fascista no podía tolerar tanta valentía, y aprovechando la provocación de la bomba en la cafetería de la calle Correo en la Puerta del Sol (atribuida por la policía franquista a "un comando ETA con apoyo comunista" ) es encarcelada durante tres años, recibiendo del partido en el que había militado únicamente rechazo y desprecio. El juicio nunca llegó a celebrarse, y sólo salió de la cárcel un día antes de las elecciones del 15 de Junio de 1977. Fue de aquellos presos políticos que la monarquía franquista mantenía como rehenes, pero cuya permanencia en la cárcel hubiera arruinado la imagen reformista ante los observadores extranjeros.

Ya en libertad empieza una minuciosa labor de investigación de testimonios y denuncia de la tortura omnipresente bajo el régimen juancarlista. Crea un grupo internacional de investigación, y edita numerosos trabajos cortos en revistas sobre denuncias, hechos verificados y técnicas de tortura empleadas por la policía y la guardia civil en sus centros de detención, sacando a la luz un siniestro panorama que nadie pudo negar, a pesar de que ni por conductos parlamentarios ni por otros canales oficiales se denunciaran.

A partir de 1977 ella y su marido, Alfonso Sastre, se ven obligados a dejar su querido Madrid y trasladarse a Hondarribia, una especie de exilio interior, precio pagado por su entereza política y su coherencia, ante una situación política que se iba enrareciendo progresivamente a base de consenso y retrocesos. Durante todos los años siguientes se dedica a labores culturales y de solidaridad internacionalista, a la colaboración con organizaciones de derechos humanos, y especialmente al trabajo en la Editorial Hiru, creada en 1990.

lunes, 23 de abril de 2007

Blas de Otero: No hablo por hablar


'Nazim, Marcos, Lina Odena,

Nina van Zandt, compañeros

en la libertad más bella.


La libertad del que forja

un pueblo lbre: Miguel

Hernández cavó la aurora.


Blas de Otero