Y todo... ¿para qué?
Para seguir viviendo.
...
Para decir adiós a los ocasos
y dar la bienvenida a los recuerdos.
...
Para seguir amando mientras viva
a la mujer y al viento.
...
Para seguir aquí mientras la noche
desliza su cautela y su silencio
hacia las finas tintas de la aurora.
...
Para saber que la filosofía
con todo su prestigio y sus secretos
no desenreda nunca la madeja
del compacto silencio.
Alfonso Peñalosa
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 5, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
miércoles, 18 de abril de 2007
jueves, 29 de marzo de 2007
Caminar Conociendo, Nº 5: TITULARES de PORTADA
'Antiguos Libros Hallados' por Manuel Sánchez Mariana,
Director del Fondo Histórico de la Universidad de Alcalá de Henares
*
A LOS 100 DEL CINE ESPAÑOL:
Manuel Villegas López,
Juan Antonio Bardem,
Calle Mayor
y Las Navas del Marqués
*
Nuestro tema:
EL CAMINO
*
SOLIDARIDAD NAVERA
*
LA ACADEMIA DE LOS FLORIDOS DE AMSTERDAM
*
Entrevista a Luis Garrido
*El sueño de la Razón (homenaje a Goya): José Mª Amigo Zamorano
*Gracias a Rufino (recordatorio): Agustín García Calvo
*Días del Desván (relato): Luis Mateo Díez
*Tánger: mito y realidad, Rajae Boumediane
Agustín García Calvo: 'Gracias a Rufino'
Gracias a Rufino(*)
Por Agustín García Calvo(*)
Hay un sitio por donde el Barrio de la Estación de las Navas pude decirse que termina: pues ello es que poco más allá de ese sitio se abre el túnel de Mataborricos, y se sabe que, cuando se salga de él por la otra punta, ya no será lo mismo; ya se verán desaparecer por las hondonadas los últimos chalés desperdigados, y allá lejos la ermita, y luego serán otros pinares y otros aires.En ese sitio, pues, si sube uno al terraplén del ferrocarril, por entre las jaras y saltándose los alambres desvencijados, se encuentra con que las múltiples vías de la estación van reduciéndose a las solas dos que irán a meterse por el túnel; y por allí no se ve, a estas horas, ánima viva, nadie que atroche por los vericuetos de los jarales ni que vaya a trepar; al otro lado, por la torrentera o sendero pedregoso hacia el recuesto, ni siquiera las vacas sueltas van a ir a perderse por esos andurriales, ni apenas un perro abandonado de veraneantes tiene probabilidades de ir a dar en tal sitio a ladrarles a la luna menguante cuando salga: allí no hay, aparte de los rieles, las traviesas y el balasto, más que algún poste, por ejemplo el de las luces de primer aviso para la entrada a la estación, y en todo caso, enfrente, al otro lado, sola una casa medio arrumbada, donde raro será que ni aun algún vagabumdo vaya a buscar abrigo, cuando haga peor tiempo que el que ahora hace, ya bien entrada la primavera. Hay también por allí, pegada a las vías, una caseta de guardagujas, olvidada, de los tiempos en que el cambio de agujas se hacía a mano, y que ahora debe de hacer tantos años que no se usa para nada, que hasta parece milagro que la hayan dejado en pie, astillada y denegrida. Y, por lo demás, nada: algunos pinos atrás, bajo el terraplén; otros pinos en lo alto, al otro lado de las vías, y entre ellos acaso, por ventura, el alfilerazo de la primera estrella; y algún vencejo que otro chillando tardíamente, algún bando de cuervos que va graznando a recogerse entre las peñas, y alguna sospecha de culebra o sapo por entre las zarzas polvorientas; y los pedruscos, y la grava, y las arenas.
Ese sitio, para los ojos de algún descuidado pasajero, será sitio, sin más, como otro sitio cualquiera de navas o serranías.
Si, pero es por ese sitio por donde un hombre fue a salirse de este mundo; y eso lo ha dejado señalado con una marca que le ha abultado los relieves y avivado los colores de tal modo que lo distingue de todos los sitios de la tierra.
___________
(*) Rufino González, vecino del Barrio de la Estación, murió en primavera atropellado por un tren.
(*)Agustín García Calvo. Zamora, 1926. Catedrático de latín. Escritor. Autor de obras de muy diversos géneros: narrativa, poesía, teatro, filosofía.
EN LA PÁGINA 5 DEL NÚMERO 5 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' DE JULIO DE 1996
José Mª Amigo Zamorano (*): 'El Sueño de la Razón'
El Sueño de la Razón

Que era él, F. de G. y L., el del sueño: un sueño de soldado que se fue casi sin nada, sin despedirse: tan sólo una entrañable y sangrienta remembranza y, con el proyectil extraviado que se acantonó en su corazón, se la zamparon...
Por ese impulso espontáneo que, con toda carga de razón, le había llevado a acercarse a la fuente para enjugar sus labios de añoranza con otra fuente o manantial de su pueblo...
Lo hizo con apresuramiento, casi con avaricia, desatendiendo todas las reglas, todas las medidas de cautela que, en momentos de guerra, deben tomarse, mirando a los cuatro puntos cardinales, incluso a la bóveda celeste y al centro de la tierra, si fuera posible, ya que el adversario está, o puede estar, en cualquier parte y hasta revoloteando como las avispas en torno a los veneros...
Lo del avispero lo habían recordado, con toda razón, hablando de su guerra... Era una equiparación muy expresiva, aunque a lo que se referían era más espeluznante, era más peligroso que los avisperos reales que él conocía "desollado" -si "desollado" diría- es decir: a las mil maravillas... Y que, indudablemente, estaban en cualquier parte: ya fuera el tronco de un árbol, o la hendidura de una roca, ya debajo de las pizarras del tejado, o entre las plantas de los pimientos de las huertas y podía esquivarlos...
Como podía evitar a esas avispas que se congregaban para beber, como él, a la fuente; "Venero" denominaban a una en su pueblo, evoca; otra "Venerillo", otra "Fontuana"... ¡O aquella que se pronunciaba con sonido tan cadencioso, "Palancarruca"!...
Y los recuerdos se le agolpaban, se empujaban, se atropellaban, como las bestias de su pueblo cuando las guiaba a beber al abrevadero o pilón; que estaba unido a la fuente por un canalillo del que se sustentaba...
Con buena imaginación los antepasados -es de suponer- la habían construido para que la sobrante rellenara ese depósito -pilón que ya se ha dicho- para satisfacer la sed de las vacas, los ñus, las mulas, los okapis, los elefantes, cebras... Y no se extraviara en la tierra inútilmente...
Estaba al lado de un arroyuelo que, en el estío, como ahora, descendía casi seco, pues en toda la extensión de su curso los campesinos hacían pozas, quedándolo sin jugo, para regar sus huertas...
Mientras caminaba, podía observar que hacían aquí también lo mismo: a ambas márgenes del lecho del riachuelo existían huertas muy bien cuidadas, casi con esmero... Con parecido cuidado y esmero con que lo hacía él, en las suyas, y sus familiares... Que hacía mucho tiempo que no las veía... Como no veía a su mujer ni a su hijo, ni tan siquiera sabía qué había sido de ellos, llegando hasta el extremo de pensar, como lo pensaba, que bien pudieran haberse muerto ¡Dios o Jehová o Alá el Misericordioso no lo quisiera!...
Desecha esa idea contemplando las inmediaciones de la fuente hacia donde encaminaba sus pasos y que tantísimo se parecían a las de su pueblo... Nada extraño, por otra parte, ya que por donde caminaba, por donde guerreaba, la nostalgia le jugaba malas pasadas...
Lo que era sorprendente, eso si, son los lagrimones que aparecen en sus ojos en ese momento; precisamente ahora; cosa que nunca le había sucedido; ahora que su impulso le expide hacia al centro, en el claro de la arboleda, donde se halla la fuente y su abrevadero, colmado de un exuberante y resplandeciente júbilo como el día...
¡Tanto se le parecen a su tierra natal, que no ha podido contener las lágrimas!...
Llegado, contempla el fluir del agua, escucha arrebatado su murmullo, se agacha al caño y arrima sus labios para beber... Pero antes no se resiste a llevar a cabo lo mismo que hacía antaño: pasar a la parte de atrás de la fuente y hacer lo que los animales, pero pudorosamente, disimulado su príapo (cipote lo llamaban por su pueblo) a la vista de extraños, entre los dedos de su mano derecha...
Dio la vuelta y se puso a orinar... Gesto reflejo, que ya se decía, de las bestias que separando las extremidades de atrás, levantaban el rabo, abrían o entreabrían los labios (la seta, se decía por allí) de sus órganos reproductores, impúdicamente, y descargaban sus chorros amarillentos y calientes en el barro que humeaba... De la misma manera hacía él siempre, cosa natural por otra parte, nada del otro mundo...
Se abrochó la abertura del pantalón, miró al frente, movimiento involuntario, pareciéndole observar algo que se deslizaba entre los árboles... Árboles que, convino, tal vez alucinaba, como los de su mismo pueblo...
Como o semejante o parecido o similar no eran las palabras exactas, ya que se dio cuenta que estaba, efectivamente, en su pueblo... Lo que le produjo un considerable júbilo, una desmesurada alegría, y, colmado de razón, unas incontenibles ganas de gritar, y cantar, y saltar...
Anhelos que fueron tronchados en agraz por una proyectil que partió de los árboles, donde había creído vislumbrar algo que le acechaba, o espiaba... Y que ahora, a deshora, ya tarde, irremediablemente tarde, comprobó que era su esposa pertrechada de fusil o carabina quien llena, repleta, atiborrada -con toda la razón del mundo- de patriotismo por defiende las tierras de intrusos...
Y que camina acercándose y crece y se agiganta y cuando los labios de Goya inician, en los estertores de la muerte, un tenue, apenas audible "¡cariño!", el gigantesco, el descomunal, el monstruoso ser lo agarra, como si de un suculento bocadillo de carne se tratara y, mirándolo con ojos abiertos como platos, muerde con fruición, primero cabeza y brazo derecho, y continúa luego con el izquierdo que colgaba ensangrentado...
Y que, Francisco de Goya y Lucientes, despertándose sobresaltado, dijo:
-¡Joder con los sueñitos de la razón!... ¡Producen monstruos!...
__________
(*) José Mª Amigo Zamorano, director de la revista 'Caminar conociendo', es Maestro de Enseñanza Primaria
(RELATO APARECIDO EN LAS PÁGINA 4 y 5 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' Nº 5, JULIO DE 1996)
Staf de la revista 'Caminar Conociendo' nº 5
Staf del Nº 5 de 'Caminar Conociendo'
Dirección y Coordinación:
José Mª Amigo Zamorano
Redacción:
José Mª Amigo Zamorano
Amparo Moreno Blasco
Maquetación:
Juan Carlos Álvarez
J. M. Amigo Zamorano
Fco. Javier Flóres Nácar
Puri Santamaría Luelmo
Ilustraciones:
Juan Carlos Álvarez
Marina Martín
Úrsula Martín
Mari Paz Menéndez
Portada:
Juan Carlos Álvarez
Contraportada:
'Cuento con epílogo' sobre foto de Irene Méndez Rodríguez e ilustraciones de J. C. Álvarez
Diseñaron el número:
El director de la revista (Maestro)
Juan Carlos Álvarez (Diletante)
Fco. Javier Flores Nácar (Obrero)
María Jesús García (Junta de la Biblioteca)
Andrés Linares (Director de Cine)
Pilar de Miguel Moreno (Psiquiatra)
Pilar Pato (Veterinaria)
Amparo Moreno (Ex-periodista de TVE)
Luis Peris-Mencheta (Economista)
José Quirós Manjón (Cartero)
Miguel Quirós Manjón (Biólogo)
Félix Rosado (Periodista)
Puri Santamaría (Encargaad de la Biblioteca)
Distribución:
1.500 ejemplares
Edita:
Junta de al Biblioteca
C/Francisco Segovia, 3
05230 Las Navas del Marqués (Ávila)
Depósito Legal:
AV-176-94
Tratamiento de Texto y Fotografía:
G. Badás & H. Pérez
Imprime:
Grafi 3
Patrocinaron este número:
Ayuntamiento de Las Navas del Marqués
Audio-Bar Mordor
Carnicería Marcelino Manjón
Colegio Público 'Vicente Aleixandre'
Comisiones Obreras (CC.OO)
Con-Vento, bar de copas
D. Rafael J. Peña Manjón (Farmacéutico)
Hermanos Sastre
Librería Azañedo
Librería Borrajatos (Ávila)
Librería Martín
Librería Ópalo (Ávila)
Licores Álvarez
Obhisa, Obras Hidráulicas, SA
Relojería-Joyería Larper
Sastrería-Camisería José María Martín
Tun-Tun
Ultramarinos Adrián Blanco
--------------------------------------
Toda biblioteca es como un punto de encuentro de hombres y mujeres de distintas ideologías expuestas en sus obras. Creadores o simplemente exhibidores de las mismas, ellos son los responsables. De la misma manera, las ideas que se vierten en 'Caminar Conociendo' son responsabilidad exclusiva del que las rubrica. La Junta de la Biblioteca, entidad editora de la publicación, no entra ni sale en esto, respeta la Libertad de Expresión y punto.
Manuel Sánchez Mariana: 'Antiguos Libros Hallados'
Manuel Sánchez Mariana (*):
‘Antiguos Libros Hallados’


El reciente hallazgo en Barcarrota (Badajoz) de un conjunto de libros antiguos tapiados desde hace varios siglos, entre los que ha aparecido nada menos que una edición desconocida del Lazarillo de Tormes, nos hace reflexionar y nos alerta una vez más sobre el constante peligro que ha acechado siempre, y hoy acecha con más riesgo que nunca, a la conservación del patrimonio intelectual del hombre.
El libro es una materia frágil, está compuesta de hojas de una sustancia susceptible de una fácil desintegración, pasto de las llamas, alimento de insectos, soporte de colonias de microorganismos que proliferan gracias a su facilidad para absorber la humedad. Pero esa materia débil es a la vez vehículo de ideas, de ideas audaces capaces de despertar pasiones que pueden conducir a su destrucción. Con todo, el enemigo principal del libro es quizá la indiferencia, la desidia y el abandono, que han conducido a la destrucción del soporte del pensamiento en mayor medida quizá que los agentes de la naturaleza.
Si pensamos en todo ello, no podremos menos de considerar milagroso el que haya pervivido una buena parte del pensamiento humano trasmitido a través de la escritura. Las utopías de autores como Bradbury sobre la salvación de la palabra escrita han sido ya realidad en épocas pasadas. Los bibliotecarios de la Biblioteca de Alejandría lograron trasmitir la literatura de la antigüedad hasta la Edad Media, los monjes de los monasterios hicieron pervivir hasta el Renacimiento, la invención de la imprenta parecía haber asegurado su supervivencia. Pero hoy de nuevo la palabra escrita se ve amenazada.
Nos vienen a la memoria algunos casos notorios de destrucción de libros y algunos hallazgos extraordinarios que rozan casi lo inverosímil. Entre las bibliotecas monásticas españolas de la Edad Media, una de las mayores riquezas en códices fue la de Oña, al norte de la provincia de Burgos: ¿para qué diréis que se empleó el pergamino de los códices, ornados de ricas miniaturas? Pues, según un testimonio antiguo, ¡para asar chorizos! Pero alguien podría pensar que el caso es propio de un núcleo rural y entre gente poco ilustrada, y que en otro medio no habría tenido lugar; nada más lejos de la realidad: en el siglo XVIII, los colegiales del Colegio Mayor de San Ildefonso, de la Universidad de Alcalá, vendieron sus códices árabes a un polvorista para fabricar cohetes para utilizar en sus festividades. En este contexto, el caso de libros malvendidos a traperos o anticuarios avispados, como los del Monasterio de Silos, en el siglo XIX, que fueron a parar a París y a Londres, es comparativamente menor, pues al menos los libros se conservan.
Algunos hallazgos sorprendentes de restos escapados a la destrucción nos llaman especialmente la atención. Hoy nos parece milagroso que unos libros emparedados como los hallados en Bancarrota –y no es este caso único-, fruto quizá de una ocultación apresurada por un riesgo de control ideológico, se hayan conservado en buenas condiciones. Otro caso bastante conocido es el del manuscrito de las obras de Gonzalo de Berceo que guarda la Real Academia Española, cuyas hojas de pergamino tapaban las ventanas de una vivienda rural en una aldea de Castilla, donde fueron descubiertas por un sacerdote que acudió a atender a un moribundo. Pero el caso más chocante es quizá el del hallazgo de una buena parte del archivo de la Casa de Altamira, malvendido en el siglo pasado, demostración de que ni siquiera los estamentos en los que podríamos depositar más confianza por ser depositarios de la cultura están exentos de culpa; el caso es narrado detalladamente por don Agustín González de Amezúa al editar el epistolario de Lope de Vega –cuyos originales, que estaban en dicho archivo, desaparecieron, por cierto-, y aquí nosotros lo resumimos: un día, a finales del siglo XIX, iba el conde de Valencia de Don Juan por la Calle Mayor de Madrid, cuando sintió urgencia de hacer sus necesidades corporales, solicitando permiso para ello en una tienda de comestibles; cual no sería su sorpresa cuando tras satisfacer sus demandas físicas y al echar mano a un montón de papel, se encontró en ella una carta autógrafa de don Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán; demandó rápidamente al tendero el origen de aquellos papeles, y supo que, junto a otros que tenía para envolver la mercancía, procedían de la casa nobiliaria antes citada. Gracias a su adquisición, hoy puede consultarse en el Instituto de Valencia de Don Juan.
El recuerdo de estas anécdotas debe alertarnos sobre los peligros que hoy más que nunca acechan para la transmisión de los libros a las futuras generaciones. La baja calidad del papel y de las tintas de impresión de los libros actuales, cuya duración apenas está garantizada para una generación, la contaminación ambiental que dificulta y encarece la conservación y provocará previsiblemente la destrucción de colecciones no sometidas a un control riguroso y caro, la sustitución progresiva del libro por los nuevos soportes cuya duración tampoco está garantizada, son amenazas frente a las que debemos actuar si queremos que las futuras generaciones dispongan de una buena herencia intelectual semejante o superior a la nuestra.
(*)Manuel Sánchez Mariana es Director del Fondo Histórico de la Universidad de Alcalá de Henares
DE LA PÁGINA 6, DEL NÚMERO 5 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO' DE JULIO DE 1996
Andrés Linares(*): 'La Desaparición de las Salas de Cine en España'

1. Problemas generales:
Los cambios por los que atraviesa la exhibición cinematográfica en España están provocando un replanteamiento de los medios en que se desarrolla, con consecuencias bastante negativas para el cine en los pueblos y zonas rurales.
Tras un dilatado periodo en el que se procedió al cierre de numerosas salas en todo el país, salas que se convirtieron en bingos, bancos o garajes, desde hace pocos años años parece estar invirtiéndose la dicha tendencia, con la construcción de complejos de multicines en la periferia de las grandes ciudades y la reconversión de las salas excesivamente grandes y anticuadas del centro. Eso ha suscitado un notable optimismo, llegándose a afirmar que en 1995 se inaguraría prácticamente una nueva pantalla al día en el territorio nacional.
No obstante, eso va acompañado de astectos no tan positivos, como la concentración de las cadenas de exhibición en unas pocas empresas, muchas veces multinacionales. Así, la mayor cadena española, Cinesa, fue absorvida en 1991 po UCI, propiedad de la norteamericana Paramount, mientras que la Warner Bros ha desenbarcado recientemente en el campo de la exhibición con la contrucción de grandes complejos de hasta 16 multicines.
Siguiendo al lógica del mercado, la oferta se limita a seguir la demanda, sin esforzarse por crearla o mantenerla y mientras tanto grandes zonas rurales e incluso capitales de pronvincia y núcleos de población importantes ven desaparecer sus antiguas salas de cine, algunas de ellas con gran solera, sin que se vean sustuidas por otras nuevas, aunque sean de menor tamaño.
Para frenar esa tendencia, algunos países de la Unión Europea, como Grecia o Dinamarca, vienen aplicando leyes que impiden el cierre de salas, pasando aquellas cuyos propietarios no las consideren rentables a manos del ayuntamiento correspondiente, que las mantienen como servicio cultural a la comunidad, encargándose de su gestión, al tiempo que las utilizan no solo para proyectar películas, sino también para representaciones teatrales, actuaciones musicales, etc., con lo que consiguen una rentabilidad económica, pero sobre todo social y cultural.
Medidas similares podrían aplicarse en España, sobre todo en las zonas menos atractivas para el capital privado que controla el mercado de la exhibición, como las rurales, los núcleos urbanos medios y pequeños...
2. El ejemplo de Las Navas del Marqués
Según la información obtenida, en Las Navas del Marqués llegó a haber en un momento hasta tres salas de cine funcionando simultáneamente: el cine SANVY, desaparecido a causa de un hundimiento en 1970 sin que se pusieran los medios para su reconstrucción; el MATUTE, que cerró hacia 1977-78, y reconvertido actualmente en disco bar y el MARIA VICTORIA, que consiguió mantenerse abierto hasta hace tres o cuatro años, que está actualmente (por entonces cuando se hizo el artículo) en venta (ya se vendió y en su lugar hay un banco).
En caso de existir en España una legislación semejante a la de los países citados, a cuyo ámbito pertenecemos, no sería ya posible la venta de la única sala que queda en el pueblo, sino que sus propietarios se verían obligados a mantener el uso de la misma, aunque fuese adaptando su tamaño a otro que hiciese rentable la explotación; o, en su defecto, el Ayuntamiento se haría cargo de la misma, previa indemnización.
Aparte de la ultilidad social y cultural de una sala de cine, tampoco es de desdeñar la importancia económica de una población como Las Navas del Marqués, con un elevado número de veraneantes que no encuentra en ella ningún atractivo recreativo ni cultural y se ven obligados a desplazarse a núcleos cercanos, como El Escorial o incluso Navalperal de Pinares simplemente para poder ver una película.
(*) Andrés Linares es director de cine
EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NUÉRO 5, PÁGINA 10 DE JULIO DE 1996
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
