martes, 1 de junio de 2010

Concha Barbero de Dompablo: El Don de Vivir Como uno Quiere

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(El 15 de mayo, de este año 2010, presentamos ante un numeroso grupo de familiares, amigos de la escritora y algún que otro interesado el libro 'El don de vivir como uno quiere'; de los presentes en el acto uno especialmente considerado para mi: Urbano Blanco Cea que además de buen escritor es una excelente persona. Aquí pongo las palabras que leí para ese acto; juzgadas ahora, tras los días trascurridos, me parece que sobran la mitad o más de ellas; y es que, si no se controlan, las palabras fluyen a su libre albedrío, se desbocan e inundan las riveras; pasa lo mismo con nuestra lengua que, a veces, corre demasiado, sin control del cerebro y lanza, de cuando en cuando, impertinencias de las que luego uno se arrepiente; hay un proverbio africano que ya advierte de este peligro; pero, en fin, lo que leí es esto; nada de lo dicho tengo por qué arrepentirme; si acaso su abundancia; y queda para la historia particular de la escritora y para mi)

Buenas tardes señoras y señores, damos comienzo a este acto de presentación de un libro en este espacio cultural magnífico de la Caja de Ahorros de Ávila a la que agradecemos su permiso, como agradecemos a Ana su desvelo porque todo salga bien. Me llamo José MªAmigo Zamorano y me siento muy honrado de que Doña Concha Barbero de Dompablo, la autora aquí presente, me haya pedido que sea el que abra este acto. Me acompañan los escritores D. David Lentisco y D. Tomás García Yebra que luego intervendrán con su palabra certera y precisa sobre la obra.
El libro que hoy presentamos, 'El don de vivir como uno quiere', sigue profundizando en lo que Doña Concha Barbero de Dompablo denomina 'la autoobservación' y es la continuación de su anterior libro. En 'El Don de vivir como uno quiere' desarrolla, sobre todo, lo esencial del capítulo que en su primer libro denomina 'Tienes ilusiones y proyectos'.
Se dice que está compuesto con textos escritos 'en momentos de inspiración y de especial sensibilización'. De modo que el libro no es un tratado, o ensayo, seco y árido, extraido de su intelecto sin emoción, sin vida, sino que nace de sus más profundas entrañas espirituales. Es sincero, tiene vida. Late en él la persona que lo escribe. Son datos muy importante, creemos, sin los cuales pocos libros resiste el paso del tiempo.
Se podría abordar desde distintos ángulos: el pedagógico, el psicológico, el filosófico... Nosotros queremos referirnos aquí, solo a la utilidad  del libro y de paso subrayar su valor literario. 
Ya la introducción se abre con una cita del escritor alemán Hermann Hesse que reza así: 'Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles'. 
Cita atinadísima ya que deberíamos plantearnos, cuando abrimos un libro, con intención de leerlo o comprarlo, que para qué podria servirnos. Tenemos bastantes en las estanterías de nuestras bibliotecas particulares e incluso hemos leído numerosos, de los cuales muchos de ellos no nos sirven para nada. De esto ya se hacía eco Cervantes en El Quijote.
Bueno, pues este libro de Doña Concha Barbero de Dompablo puede servirnos de guía para encauzar la vida. No la vida en general. Sino la nuestra. La propia. La particular. Puede llevarla por derroteros que nosotros queramos y no perdernos por andurriales que la casualidad, las circustancias, el azar, la suerte, las personas del entorno o... o ¡vaya usted a saber!... quieran dirigirnos. Que seamos nosotros mismos, como decía Luis Vives a Erasmo de Roterdam, los autores de nuestro destino.
Y es que el azar, la carambola, la potra, el ambiente... como ustedes quieran denominarlo... tienen una gran fuerza. La mayor parte de las veces es imperceptible. Este poder, que ha sido  bautizado con numerosas palabras: sino, fatalidad, estrella, hado, destino, casualidad, ventura, chiripa..., moldeador por encima de nosotros y muchas veces a pesar o en contra de nosotros, lo descubrimos, ya tarde, leyendo, al azar nunca mejor dicho, la novela (Un hombre bueno en Africa) 'A Good Man in Africa' de William Boyd. Novela que hemos vuelto a recordar leyendo 'El don de vivir como uno quiere' que estamos presentando.
En la novela que citamos, un hombre blanco, inglés, segundo en jerarquía de un consulado en Africa al que nunca, ni por asomo, hubiera pensado ir, se ve envuelto, sin querer, entre las ambiciones de un político nativo corrupto; las ocurrencias de su jefe consular, a las que no sabe decir que no, las relaciones con la esposa del político nativo citado, que le salen al albur, el cadáver insepulto de una sirvienta africana del consulado del que tiene que hacerse cargo sin desearlo y su actuación a regañadientes como Papa Noel y otras varias peripecias. Es un sinvivir que casi lo vuelve loco, un trajinar estresante a causa de no saber decir no a las cosas más peregrinas que le encargan. Hasta que se revela. Y entonces, si, se planta y dice hasta aquí hemos llegado y comienza a ser él. Y las cosas le salen mucho mejor. 
De lo que trataba la novela, o eso sacamos en conclusión, es del poder conformador de la contingencia, del azar, de lo imprevisto, del albur, y similares que ya hemos nombrado, en la vida de los seres humanos. Porque, efectivamente, hay muchísimas personas, como el protagonista, que se deja llevar, nos dejamos llevar, por los acontecimientos sin oponer resistencia. De modo que, poco a poco, nos vamos yendo, por senderos que nunca hubiésemos pensado transitar. Es más, los sueños, las ilusiones, los más íntimos deseos, nos pedían, dirigirnos por otros caminos, esos que Concha en su libro nos anima a seguir porque 'estamos capacitados para alcanzar el sueño de vida'. 
Por ejemplo, un servidor de ustedes, para qué hablar de otros, de muy joven (hasta esos remotos tiempos me ha hecho retrotraerme Doña Concha Barbero de Dompablo), quería ser granjero, tener un gallinero propio; pero mi familia dijo que no, que verdes las han segado, y yo me quedé sin poder realizar mi cacareado deseo, qué se le a hacer; más tarde, estudiando magisterio, logramos tener una página juvenil, en un diario de Zamora y allí escríbiamos, cada 15 días, Antonio Casado (hoy muy connotado periodista) y yo; soñábamos con ser, eso, periodistas; y él se fue a examinar a Madrid y lo suspendieron; mas no se amilanó y se metió en la escuela de periodismo que tenía el diario YA y que fundó un obispo, Herrera Oria (de esto, creo, sabrá más D. Tomás García Yebra); y Antoñito Casado terminó de periodista eximio porque dice la autora, y cito textualmente: 'hay personas firmes en sus convicciones que saben muy bien cual es su vocación y se oponen a directrices familiares, sociales o culturales, llegando a ser lo que desean'..
Bueno, pues yo no,  y al ver el cero de Casado, me espanté abandonando esa ilusión. Me dejé llevar por el pesimismo sin luchar. 
Y hoy estaría, a lo mejor, hablando o escribiendo, todo el santo día, de la Santa Transición y de sus beatos protagonistas. O distrayendo al personal de sus inquietudes por el paro, las hipotecas y demás angustias, con isabeles pantojas o belenes estébanes y otros especímenes de la fauna patria alabando sus ocurrentes tonterías como si de genialidades se tratara, mientras en mi oído sonaría el tintineo gozoso del dinero que recibíría por decir o escribir sobre semejantes bobadas. 
Y, fíjense, yo, ahora, puedo exclamar ¡Qué horror, monaguillo de diarios y teles! o ¡Qué espanto, un servidor cuidador de gallinas! Pero mi exclamación de horror, o de espanto, nace porque el albur, el hado, el acaso etc. etc, me ha modelado así, como ahora soy. Me ha ido transformando a su capricho y encaminado mi pensamiento de acá para allá hacia estos espantables rechazos.
Debido a ese dejarse llevar, o a ese buenismo, del que estamos algunos creados, el azaroso e imprevisible vaivén del mundo va labrando con paciente labor nuestra carne y nuestro espíritu, arañándolos, hasta vernos transformados en otra cosa que no estaba plasmada en el programa de nuestras ilusiones. Esa cosa que puede ser un guiñapo humano o bien otra persona que, al final, se adaptó como un sancho panza al devenir sorprendente viviendo feliz. Y comiendo perdices. 
En fin, decía Goethe en su magnífico Fausto, en traducción de Cansinos Assens, que 'nuestros hechos nos amargan la existencia'. No las obras de otros, no; sino las realizaciones propias, las nuestras. Bueno, pues para no amargarnos y decir basta al viento del azar, del destino, del que dirán, del común denominador etc, etc,  el libro de Concha viene muy bien, que ni pintiparado, al descubrirnos, como nos descubre, ese poder de elección y decisión que tenemos para decir basta y ser feliz, para romperle la crisma al más atrevido azar, a la más osada eventualidad. Es un buen antidoto 'El don de vivir como uno quiere' y su lectura una buena inmersión en nosotros mismos. Sin duda.

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Queríamos subrayar el valor literario de la obra de Concha, pues puede correr el riesgo de quedar reducido, su libro, a una obra de autoestima. Y es algo más: un libro valiente, sincero, veraz; vibra una persona, late un espíritu; y se nota un trabajo concienzudo para colocar en el lugar preciso, en el momento oportuno el yo o el nosotros de manera notabilísima: el yo de ella con el nosotros a los que nos dirige la palabra, para demostrar, mostrándonos, que su experiencia quiere compartirla con los demás; es su manera de llevar a la práctica el desasimiento, el desprendimiendo, la generosidad, el amor que predica; y lo defiende, así, con hechos, dejándonos su experiencia, por si pudiera servirnos, en contra del egoismo, en contra del todo para mi, que invade el entorno y el contorno y lo corrompe; subrayamos el valor literario también porque vemos utillizar en numerosas páginas un lenguaje muy cercano a la poesía o a la metáfora poética; en la musicalidad de las palabras; en un lenguaje limpio, rítmico en ocasiones, naciéndole de si como agua de manantial.
En su existir, subyugada por lo que le rodea, asomada a su mirador, inclinada en su atalaya, le viene rondando a  la cabeza un aleteo de ideas que va cogiendo al vuelo. Abre un hueco para que todas ellas vayan posándose con serenidad; es como amarrar un torrente; como controlar sus emociones sin dejar estrangular su espontaneidad, porque los frenos -dice- paralizan el ímpetu de arcoirisados destellos. Hay que conocer -añade - el haz y el envés de la vida, abrir la cortina de las posibilidades, desterrando la ociosidad que es la carcel donde se encierra la rutina preñada de un vaiven de preocupaciones que chirrían por doquier; ella, a su modo, desea rasgar la cortina de la uniformidad, desenredando sus tramas. Concha, para dar frescura a la existencia, abre un rincón de esperanza, meciéndose suavemente en las dulzuras de esa misma esperanza, dejándose acunar por el movimiento de la vida, espolvoreando de ilusión el mundo, moviendo los hilos que la enganchan a la vida. Luego, no deja que su entusiasmo se convierta en humo y su idea se la lleve el viento y con el sentido del humor, la alegría y el optimismo, que son refrescos para la imaginación, se anima a soltar las cadenas, a romper amarras, a salir del remolino, aunque cueste, distorsionando la calma existencial,  proyectando una nueva imagen; y si dibujamos fantasías -nos dice convencida de sus gozosas consecuencias-  nos advendrá una racha de alegría, o tal vez alguna ráfaga de agradecimiento, y así recorreremos el sendero de la vida, percibiendo su silbido melodioso, que producirá un hormigueo en el estómago; en realidad son mieles de la vida plena, pequeñas pinceladas de euforia; todo ello contribuye a que Concha Barbero de Dompablo esté seducida por su propia existencia. Y nos lo contagie a  los lectores.

Foto de la izquierda: Tomás García Yebra, Concha Barbero de Dompablo, José Mª Amigo Zamorano, David Lentisco
Foto de la derecha: Concha Barbero de Dompablo
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jueves, 27 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Bebe Mientras Puedas (*)

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Bebe, amigo, mientras puedas, el vino embriagador.

Irás luego a dormir la mona para siempre en tierra.

Allí no tendrás confidentes, ¡ni amantes, ni nada!

¡Sé discreto! Y no divulgues por ahí este secreto:

una vez muerta, ya no abrirá la flor sus pétalos,

¡nunca, nunca jamás! Brillo, frescura, esplendor...

¡estarán perdidos para siempre! Si, para siempre.

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(*) Versión sacrílega de una rubayata de Omar Khayyam

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lunes, 24 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Oled el Suelo de la Taberna (*)

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Cuando Muera, purificad mi cuerpo con vino. 


Y recordadme, asi, con la copa desbordante.




Y si deseárais hallarme en el último día de los siglos,


tras del cual nada más habrá, ni aurora ni atardecer,


esa jornada que llaman Eximio Día del Juicio Final, 


oled con sumo detenimiento el suelo de la taberna: 


camaradas y amigos, estaré sin duda con vosotros.

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(*) Título y versión propia

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viernes, 21 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Meapilas Austeros (*)

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¡Camarada, oye este consejo! Hazte burro siempre que estés entre burros,

esos meapilas austeros, de proverbial ignorancia, pero que se consideran

detentadores de la ciencia, con el privilegio de todos los conocimientos.

Aprende pronto: todo aquel que no se adapte al nivel de sus burradas,

burro de verdad, será denunciado como ateo, irreverente, contrario a Alá.

Tal como hoy dia las religiones tratan a aquellos que no siguen sus tonterías.

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(*) Título y versión, libre, nuestra

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martes, 4 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Vino y Fugacidad (*) (1) -dos rubayatas-

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1.


La vida sigue. ¿Qué sabes de Balk y de Bagdad?
El menor roce es letal a la rosa demasiado tierna.


Bebe vino y mira la luna; trata, si puedes, de recordar
a las muertas civilizaciones que alumbró en su apogeo.

2.


Escucha lo que la Sabiduría te repite cada día: 
la existencia es breve.


En nada eres semejante a las plantas que retoñan 
después de podadas.


(*) Título nuestro
(1) Versión libérrima

viernes, 30 de abril de 2010

Antonio Jiménez Pericás: La Cuenta y la Lista / Kontua eta Zerrenda

  .
No cuentes nunca cuanto tu vida dura
ni la distancia de la mar cuentes
ni la tortura cuentes
pero cuenta con la esperanza.
(Ez konta sekula zeure bizitzarik
haren luzeera, ez itsasorik konta
zabalberan, torturarik ez konta
halabaina izan esperanza kontuan)

Pasa la lista de los hombres
uno a uno que ni uno falte
La lista de los besos que ya diste
no te sirve. Solamente la lista de los hombres.
(Konta banan banan pasa gizonen zerrenda
ez diezaiala batek hutsegin
Emandako musuen sailak ez dik
balio iada. Soilik gizonen zerrenda)

La mar se mide por los ahogados
y rumbos que no conoces
se mide la mar con barcos perdidos
España se mide ssólo con sus pobres
(Itoez duk itsasoa neurtzen
ezagun ez diren norabideez
han galduriko untziez
Aldiz Espainia soilki bere txiroez)

midiéndose se anda en cuerdas de presos
desmesurada España tan sin cuenta
y hombres sin medida. Desmidiéndose
su aceite y su vino y el temple del acero
(presoen soketan dabil nuertzen bere burua
tamaina bariko Espainia hau hain neurtezina
eta tenturik gabeko gizonena. Galtzen
bere olio, ardo eta altzairuzko tenplea

Pasa la lista de los hombres
por si vinieran todos. Por si todos
por aquí pasaran. Pasa lista.
No cuentes malvas. Qué importa el pasado
(Pasa gizonen zerrenda baldin dena
etorrikobalira era. Baldin denak
pasako beliren. Pasa zerrenda.
Ez izarrik konta. Zer ajola dik iraganak)

Hay cosas que no se miden
que no hay que decir en la lista
Los ahogados no regresan. Ni el ahogado
sobrenada. No calienta un sol retrocedido
(Zertasn neurtuezkoak badira
zerrenda aipa ezinezkoak
Iheslaririk ez dator atzera. Itorik
ezin da urgainditu. Ez eguzki atzeratuak berotu)

Cuenta los hombres con el agua hasta el cuello
o con la tierra que la cuenta fertiliza.
Los años no. No restes a la cuenta
ni las olas sumergidas en la arena
(Ura leporaino duten gizonak
edo lurrarekin kontua bizitu dutenak
konta. Urteak ez. Ez kendi zerrandari
hodarretan azpiraturiko uhinik ere)

No te pares cuando cuentes
cuenta al paso y la estatura pones
y la fuerza. No pierdas el pulso contando
haz gabilla haz suma y futuro.
(Ez geldi kontatzean
pasaera konta eta jarri estatura
eta indarra. Ez pultsurik galdu kontatzen
egin azaoak egin batuteka eta futuroa.)

-De 'Burgos Prisión Central', publicado en París por 'Ediciones de la Librairie du Globo', 1965-

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(Del poemario "Antología Poética Vasca" (1) -Frankismoaren biktimei eta askatasunaren aldeko borrokariei omenaldia-", páginas 120, 121, 122, 123; Ediciones Vanguardia Obrera, S.A. //ya desaparecida//; calle Libertad, 7 tercero-derecha, Madrid 1987; traducción al euskera: Jon Arzallus Eguiguren (2); ISBN: 84-96293-38-3; D.L.: M-11182-1987; imprime: Gráficas Maluar, Sdad. Coop. Ltda)
(1) Antología dentro del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo y a los Luchadores por la Libertad'
(2) Que este poema sirva además para recordar la labor de Jon Arzallus Eguiguren quien tantos poemas tradujo y que no ha sido nombrado como se merece.

miércoles, 14 de abril de 2010

Por la III República

Por la III República


República .Manifestación contra la crisis capitalista y la monarquía borbónica
- Sábado, 17 de abril - 18.30 Cibeles-Sol - Madrid

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¿Qué pueden pensar los cerca de cinco millones de parados y los más de un millón de familias sin ningún ingreso de una monarquía sostenida generosamente por la hacienda pública y que ha amasado, sin que se sepa cómo, una de las fortunas más grandes de Europa? Lo que se siente en la calle es que la monarquía borbónica, integrante y heredera de la dictadura fascista, está más deslegitimada cada día. Aún así, en aras de hacer tragar a la clase obrera, sin que se revuelva, las ruedas de molino que el capital ha preparado, el rey se dispone a ejercer el papel de maestro de ceremonias en la misa concelebrada entre patronal y cúpulas sindicales en aras de la salvación, económica, esta vez, de la patria. No pueden echar mano ahora de la cobertura ideológica usada en otras épocas de crisis para descargar sobre las espaldas de trabajadores y trabajadores las durísimas medidas de ajuste que pretendían imponer. Ya no vale hablar de la corrupción de la dictadura como en 1977 o de la entrada en la CEE como en la “reconversión” industrial de 1984. Por ello es más necesario que nunca hacer presidir al fantoche real la comitiva de fuerzas políticas del marco institucional, “agentes sociales” y empresariales, para recuperar la esencia de los Pactos de la Moncloa, referente histórico de la llamada Transición: la paz social. Paz social y consenso fueron indispensables para perpetuar a las fuerzas más reaccionarias en los aparatos del Estado y para facilitar tres décadas de acumulación de beneficios por la burguesía, a partir de la intensificación de la explotación de los trabajadores y las trabajadoras.De esos polvos vinieron estos lodos, dice el sabio refranero popular.
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¡¡Contra la crisis capitalista y la Monarquía borbónica!!.


¡¡Contra la constitución antidemocrática de 1.978!!.

¡¡Por la soberanía popular y la autodeterminación de los pueblos!!.

¡¡Viva la III República!!