lunes, 14 de marzo de 2011

Make: ESTUPIDEZ HUMANA



Mi querido idiota

Ayer vi la noticia de tu muerte en toda la prensa internacional y todo por la romántica e inteligentísima idea de meterte a 110 grados centígrados en una sauna con otros 135 idiotas. Dicen que te dio un colapso, pero si este consiste en la paulatina falta de riego al cerebro, deberías haber muerto hace un montón de años.

Por cierto ¿Tienes algún sobrino imbécil de 15 años vivo?, es que también me he hecho eco de la muerte de un anciano, por la fantástica y divertidísima broma de ir dando collejas por ahí a desconocidos, grabarlos en el móvil y colgarlos en internet. Bueno, es más probable que seas familiar de la chica de California que murió horas después de participar en un concurso llamado “Aguanta tu pipi por una Wii”. Si definitivamente es más tu estilo, beber un litro de agua cada 15 minutos hasta reventar por dentro.

¿Y algún primo anormal? Es que he visto sus vídeos en internet a 250 por hora, en una carretera comarcal, aunque a esos hay gente que les quiere, porque tienen un montón de amiguitos que hacen lo mismo, una cuadrilla de cretinos muy simpática sin duda.

Ya lo decía Enstein “La estupidez humana, igual que el universo, no tienen límites. Aunque en realidad no estoy completamente seguro de lo segundo”.

Bueno, querido majadero, me despido por hoy, me quedo tragándome la ira y la impotencia de seguir viendo familiares tuyos y contando hasta 10 para poder seguir con mi vida, que espero no se vea truncada por alguna de sus hazañas heroicas.

P.D.: Ahora que estás por ahí arriba, a ver si mueves unos hilos y me cae un puesto de controlador aéreo y en un quítenme de ahí esas pajas, podría dejar de creer que los actos estúpidos nunca favorecen a nadie, incluido el que los comete.

__________
(*) Make Martín o M.M. es una ex alumna que tiene en su haber ya numerosos artículos publicados en la prensa. Me ha enviado esta breve ironía o burla sobre la estupidez sin publicar que, yo, José Mª Amigo Zamorano, orgulloso de ella lo pongo en este blog. Esperando que no se ofenda.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Palabras al libro de Marcos Ana



Libro: Decidme cómo es un árbol
Autor: Marcos Ana
Editorial: Umbriel Editores - TABLA RASA
Copyright: 2007 Fernado Macarro 'Marcos Ana'
Depósito legal: B. 15628-2010

Marcos Ana, pseudónimo de Fernando Macarro en homenaje y recuerdo a sus padres Marcos y Ana, es un celebérrimo y mítico poeta comunista que se pasó media vida en la cárcel. Nació en 1920 e ingresó en prisión a primeros de octubre de 1939 y ya no la abandonaría hasta 23 años después. Allí se hizo poeta y sus poesías salían de entre las rejas volando por medio mundo. Fue un símbolo de la España aherrojada por el franquismo. Nosotros, ya un poco maduros, oímos alguna vez hablar de él en nuestra juventud más joven. Si bien no conocíamos su manera de escribir, su estilo. Solo algún que otro poema. Hasta ahora que, unos amigos, nos han dejado este 'Decidme como es un árbol' en el que se intercalan cerca de una treintena de sus poemas.

El título ya nos abre la puerta del libro y el subtítulo 'Memorias de la prisión y la vida' invita a traspasar el umbral. José Saramago, en el prólgo, lo resume atinadamente: 'díganle como es un árbbol porque la cárcel, como un insaciable vampiro, va sorviendo poco a poco los recuerdos del mundo exterior'.

A la entrada, en el frontispicio de la obra, podemos leer estos 6 versos del poema 'Vida' escrito en la prisión de Burgos en 1960:

Decidme como es un árbol.
Decidme el canto del río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar, habladme
del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.

Los hemos copiado para que se vea la claridad, sencillez y transparencia con que transmite la honda emoción de sus sentimientos. Y con esas cualidades literarias está compuesta toda la obra. Un relato de su vida carcelaria de prisión en prisión y de su transitar por la libertad siempre con la prisión metida en lo hondo: la angustia, por ejemplo, de los que esperan la lista en la que aparezca su nombre para ser asesinado; y su propia incertidumbre de si al día siguiente verá la luz del día o la negra boca de los fusiles preparados para matarlo. Estuvo varias veces condenado a muerte. Se salvó... de milagro.

Y un milagro es que, siendo tan joven e hijo de jornaleros, haya florecido, entre rejas, un joven sin apenas estudios. Un milagro de la naturaleza. Los hay. Sin olvidar, claro está, la organización del Partido Comunista de España que fue educando con mimo estos tiernos brotes. Regándolos frecuentemente. Sin esa organización, sin ese abono, sin ese humus, la planta se hubiera secado. O se hubiera cerrado el horizonte sin aliento de perspectiva. De una perspectiva abierta a la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Este libro es una joya. Un brillante redondo, liso, que la ideología -y aquí está el pero que nosotros le encontramos- ha dejado sin horizontes. Una joya que acaba en ella misma. Sus rayos, sus destellos, sus irisaciones luminosas no irradian para afuera, sino para adentro. Una alhaja, si. Hermoso poema todo el libro. Pero al que se le han limado las aristas. Y es como un ser que anda sin que en su avance acaricie o hiera, o rasguñe... a nadie. Marcos Ana, sobre una ideología de combate, de lucha de clases, de brega, le ha puesto una capa protectora tan gruesa de tolerancia del enemigo, de respeto con todos, de comprensión hacia los contrincantes, de mansedumbre, de transigencia, de resignación, de docilidad, de suavidad, de 'reconciliación nacional'... que ha dado como resultado esta obra magnífica, sencilla, bella... pero tanto ha limado las aristas, las asperezas, los filos, que no sirve, no nos sirve, de arma contra los muros que se alzan al avance hacia una sociedad, como él dice, más justa y no digamos hacia el socialismo o el comunismo borrados ya de su lenguaje; por ejemplo: el muro de esta monarquía heredada del franquismo; franquismo que le metió en el tubo, en las mazmorras, 23 años; que no nos sirve para combatir a esta derecha ultra, a esta iglesia cavernícola, a este capital explotador, ni a este imperialismo que invade pueblos y los masacra.

Esta obra es una alhaja, un dije, una sortija, una maravilla literaria que quedará ahí, singular en su rareza, con sus caras y facetas vueltas hacia si, sin mostrarle el pecho al porvenir porque no existe; la reciedumbre, los vientos y tormentas de la lucha se quedaron allá, en esa dictadura que los aires del tiempo barrió.

Una alhaja que brilla solitaria como testimonio de un tiempo de lucha, de un morir peleando. Lo que viene después no tiene apenas importancia para él; así, cuando el dictador, antes de morir, asesina a 5 antifascistas: 2 de ETA y 3 del FRAP y toda Europa se moviliza y manifiesta tratando de evitar el crimen, Marcos Ana, que no trata para nada en su libro de este acontecimiento, ni menciona que su CISE hiciera nada por salvarlos del pelotón de fusilamiento, guarda silencio escribiendo de pasada estas palabras: 'los últimos ejecutados fueron cinco miembros de ETA y del FRAP en septiembre del 75'. 

Crónica, memoria del tiempo de un partido comunista heroico, glorioso. 

Que ya no lo es.

 Marcos Ana: tu vida -como la de muchos antifascistas- casi de titán, casi de quijote luchando contra los molinos fascistas, que te maltrataron torturándote, te cubrieron de maledicencias, contradice ese -para nosotros- unguento ideológico, ese barniz político que has puesto a tu obra: de tolerancia, respeto, comprensión... cuando no conmiseración o caridad casi cristiana... como un mártir que se ha resignado a su muerte... hacia esos tipejos indeseables, criminales sin duda... Todo para justificar esa 'reconciliación nacional' que por la otra parte no se ha dado.

Marcos Ana, tienes que perdonar que pongamos estas pegas porque el libro no se puede analizar solo y exclusivamente bajo un prisma literario; el análisis político es imprescindible y esa 'reconciliación nacional' es una clara manifestación -para nosotros- de rendición, un arriar de banderas en pos de una paz que sabes que no se ha de dar porque la lucha de clases, aunque unos dirigentes abandonen las armas, no desaperece; y lo único que se consigue es prolongar el sufrimiento de los de abajo.

De modo que tu hermosa escritura no sirve de barricada a esta crisis ni a las batallas del porvenir.

Pero bienvenida sea esa joya poética literaria: sencilla, clara, transparente: un momento historíco español transformado en testimonio eterno de la lucha proletaria en un tiempo concreto.



Iswe Letu


lunes, 14 de febrero de 2011

Jose Agustín Arrieta: Oso latza izan da (Joseba Arregui)




l
la
tza
latza
latza latza
Joseba Joxe Joseb
hauts errauts Joseba lats
lits odol lats auhen lats lits la
tza bizi odol bizi hots herio herio heri
otz herio herio dario odol lats hotz Joseba neb 
a ba dario darigu intziri odol odol hauts errauts hauts
hautsia untzia errautsa hautsia herio lats lits hotz latza
malditos malditos malditos malditos malditos malditos mada
madari odol madari hotz madari herio madari madari katuaak
madari txakurrak madari katuak txakurrak txakurrak txakur
rroto gorroto gorroto te han roto te han roto gorroto roto
Joseba anai Joseba neba Joseba neba Joseba anaia Josebala
tza Joseba neba Joseba latsa Josena latza Joseba anaialazz
tana Joseba laztana Joseba laztana Joseba laztana Josebaa
neba never neba never neba anaia laztana never nebaa
naia anaia herriak nahia inoiz neba never anai
aaa gorroto laztana Joseba laztana inoiz
Joseba intziri Joseba hilerri latz
odol laztana Joseba herriak
ez du eztu ttu ttu odol
odol ttu lats latza
Joseba ez laztana e
zzzzzz herriak ezzz
zzzzzzzzzzzz
tuuuuuuuuuu
barkatuko
---
José Agustín Arrieta: Ha sido horrible (1)

h
hor
horr
ibl ibl ibl
ee horrible
Joseba Joxe Joseb
polvo ceniza Joseba arroyo
hilacha sangre arroyo grito horrible arroyo hor
rrible vida sangre vida frío muerte muerte mue
rte muerte muerte mana sangre arroyo frío Joseba
neba (2) mana nos mana gemido sangre sangre polvo ceniza polvo
roto el vaso la ceniza rota muerte arroyo hilacha fría horrible
malditos malditos malditos malditos malditos malditos mal
mal sangre mal frío mal muerte mal mal malditooos
malditos perros rabiosos rabiosos malditos perros rab mal perr
rroto gorroto (3) gorroto te han roto te han roto gorroto roto
JosebahermanoJosebanebaJosebanebaJosebahermanoJosebahor
rrible Joseba neba Joseba arroyo Joseba ble horr Joseba mano her
mano querido Joseba hermano Joseba querido Joseba her Josebaa
neba never neba never neba hermano querido never nebaa
mano hermano tu pueblo quiere nunca neba never her
manoo odia ama Joseba tumba horrible
sangre amada Joseba tu pueblo
no nunca no sangre tu sangre
tu horrible arroyo sangre escupida
Joseba no nunca jamás
sss tu pueblo jamásss
sssssssssss
perdonará

(traducción al castellano del autor)
***

Notas:
(1) Oso latza izan da (Ha sido horrible): Palabras pronunciadas por Joseba Arregui en el hospital Penitenciario de Carabanchel antes de morir, el 11 de febrero de 1981 a causa de las torturas que le hicieron en la Dirección General de Seguridad
(2) Neba es hermano
(3) Gorroto es odio
___ 
Poema aparecido en Antología Poética Vasca, Frankismoaren Biktimei eta Askatasunaren Aldeko Borrokariei Omenaldia. A los 50 años de Gernika; Ediciones Vanguardia Obrera S.A (ya desaparecida pero que suponemos puede aun adquirirse en Ediciones 'El Garaje'); DL: Madrid, 1987. Páginas 266/267.



miércoles, 2 de febrero de 2011

Charles Simic: A los criadores de cochinos, mis predecesores

Cuando jamo cochino, es asunto grave.
Me estoy jamando a mis predecesores.
Jamando la tierra en la que laboraban.

Beodos molondras de nabo, cuatreros de caballos,
desenfrenados, descorteses, trabajadores sucios,
dentro de mi corriente sanguínea los rememoro.

Si le incorporo ajo a mi cochino
es por aquel que llegó a clérigo,
dejó la tierra, se ató a la ciudad
y se cambió de nombre para jamás aparecer.

Adaptación al castellano de Iswe Letu


jueves, 13 de enero de 2011

'El sueño del celta' reivindica a Roger Casement, por José Mª Amigo



En cuanto a 'El sueño del celta', última novela del flamante Premio Nobel Vargas Llosa, es en realidad un fresco histórico y biográfico: la recuperación, dentro de un marco histórico, de un personaje irlandés, Roger Casement, luchador independentista, pero que antes de transformarse en furibundo nacionalista fue uno de los primeros europeos en denunciar la salvaje explotación, las atrocidades, del colonialismo en África y mas tarde en el Amazonas.

Los hechos que narra son conocidos, al menos para muchos de los que llevamos años interesándonos por los pueblos africanos.

La novela comienza en una cárcel del Reino Unido donde Roger Casement aguarda la decisión del Consejo de Ministros de su majestad británica acerca de si le conmuta la pena de muerte o si por el contrario hace oídos sordos a las voces que claman clemencia y es ahorcado.

Los jueces lo han condenado a la última pena acusado de alta traición ya que, siendo cierto para qué negarlo, en torno a laPrimera Guerra Mundial, negoció con el Gobierno Alemán a fin de aunar esfuerzos para derrotar con las armas al Imperio Británico. Es un hecho poco conocido que una parte del nacionalismo irlandés creyó que de esa manera lograría la independencia.

La novela está estructurada de forma que, en los capítulos impares, Vargas Llosa describe la vida en la cárcel de este anticolonialista y luchador por la independencia de Irlanda, sus pensamientos, sus recuerdos, las visitas que recibe; y en los capítulos pares podemos leer los viajes que Roger Casement realizó al Congo, primero, en las expediciones del famoso explorador Stanley y luego, como cónsul de Inglaterra, en la Amazonía y otros lugares. La novela nos dice de los informes que, para el gobierno inglés, realizó, demoledores, sobre la actuación colonial del rey de los belgas Leopoldo II que llegó a matar, bajo su batuta, a millones de congoleños; de igual manera llevó a cabo una misión en la Amazonía para denunciar la esclavización de los indígenas para que extrajeran caucho. En ambos informes recoge todo un catálogo de maneras de aterrorizar a los trabajadores y múltiples formas de matarlos cuando no les servían que hielan el alma al más duro. 

(Recordamos, ahora, al hilo de este comentario, de lo que la reacción imperialista acusa a Stalin y, desde luego, ante este monarca y ante estos empresarios del caucho, el lider bolchevique fue una hermanita de la caridad.)

Asi transcurre el relato, hasta dejarnos un cabal retrato del personaje (o esa es la intención del Premio Nobel; que lo consiga, o no, eso solo puede decir lo cada uno de los que lean la novela) hasta sus más escabrosas intimidades como sus relaciones sexuales con otros hombres al ser, como lo era, Roger Casement, homosexual. Contactos carnales que va volcando en un diario; diario aireado en la prensa mientras permanece en prisión y que algunos estimaron, entonces, y aun hoy mismo dudan de su veracidad, llegando a creer que, y están seguros de ello, fueron falsificados por los servicios secretos de su excelsa majestad británica para desprestigiar a un hombre muy popular, al que, años antes, habían premiado nombrándolo sir por los servicios realizados a la corona. Una forma malvada, como otra cualquiera, de preparar a la opinión publica para su ejecución. Como así hicieron, ahorcándolo. No desvelamos ningún arcano secreto de la narración pues cualquiera que abra Internet puede enterarse del  trágico final de este insigne anticolonialista y patriota irlandés.

Todos estos datos el escritor los va novelando, metiéndolos poco a poco, con el ritmo que considera más adecuado. Y con su maestria va logrando un lento transcurrir hacia el fatal desenlace.

Fiel a su ideología, opinamos nosotros, el colonialismo, el imperialismo y su sistema económico capitalista -que según Marx rezuma sangre de los pies a la cabeza- se parapeta, se esconde, se agazapa, teóricamente, tras la codicia humana y detrás de una serie de hombres crueles, sanguinarios, desalmados, quienes, saltándose leyes y éticas, arramblan con todo; empero, al final, el sistema se salva, condenándolos, como le ocurrió al cauchero peruano Arana, que se cuenta en la novela. Creemos que esto es falso, que el sistema es así y no puede ser de otro modo, queleopoldos y aranas los produce este sistema donde el hombrre es lobo del hombre.

Pero, ideologías aparte, está bien escrita y se lee con gusto, no exento de angustias y malestares por esos lobos. Y por esos corderos.



lunes, 3 de enero de 2011

Kenneth M. Stampp: Recordando a Nat Turner (*)


 Nadie que habitara el Sur de los Estados Unidos en el tiempo anterior a la guerra de Secesión podía decir que no conocía a Nat Turner (1). La trayectoria de este hombre marcó profundamente al pueblo sureño blanco, lo mismo que le marcaron la vida de John C. Calhoum (A) o Jefferson Davis (B). Aunque, Turner, es verdad, no era más que un esclavo en el condado Southampton, Virginia; además, una gran parte de su vida permaneció insensible a su condición esclava. Hombre piadoso, predicador baptista por vocación, aparentemente humilde y obediente como se suponía que debía de comportarse un esclavo. No se tiene testimonio alguno de que fuera mal alimentado, ni que se le sobrecargara de trabajo o que fuese tratado con especial crueldad. De modo que, si Nat Turner no podía ser persona de confianza, ¿quién podría serlo? Esto es lo que transformó su comportamiento en aterrador para el mundo esclavista.

Fuera lo que fueses, lo real, lo verdadero, cierto, es que Nat Turner llegó a creer que el destino lo había elegido para liberar a su pueblo de la servidumbre logrando convencer a numerosos esclavos para que lo ayudaran a conseguir esa meta. En un momento determinado observó indicios de lo que había estado esperando; y con el alba, el 12 de agosto de 1831, él y los suyos se alzaron en armas. Lo primero que hizo fue asesinar a la familia que lo tenía esclavizado. En su avance por las haciendas de Southampton se le fueron incorporando otros esclavos hasta conformar una cuadrilla de setenta hombres. (Otros parecían dispuestos a sumarse en cuanto los amotinados pasaran por sus fincas. Así, por ejemplo, el esclavo Jacob declaró 'que si pasaban por donde él estaba se les uniría y los ayudaría a exterminar a todos los blancos'.)

En dos días llegaron a matar, aproximadamente, setenta blancos y es muy posible que sobrepasaran esa cifra. Respetaron sin embargo a una pequeña y humilde familia de raza blanca 'porque no se veían a si mismos superiores a los negros'. Para justificar estas muertes, los miembros de la partida de Turner declararon que estaban hartos de castigos o que su intención era enriquecerse igual que sus amos. Uno de los esclavos rebeldes hizo alarde de su nueva condición poniéndose los calcetines y zapatos de su difunto propietario.

La revuelta dirigida por Nat Turner no duró mas de 48 horas. Rápidamente unidos, en  irresistible milicia, los blancos desperdigaron con facilidad a los levantiscos esclavos; a la derrota siguió una matanza; en ella no solo se asesinó a rebeldes sino a numerosísimos esclavos inocentes. Otros, acusados de 'haberse levantado... con criminal deliberación, resolución y acuerdo... de haber animado a la revuelta y de haber asesinado a personas libres de etnia blanca pertenecientes a esta comunidad', fueron juzgados por un tribunal especial durante los meses de septiembre y de octubre. Algunos fueron ejecutados; otros, trasladados. La mayoría de estos últimos no habían participado en la rebelión: solo habían declarado su simpatía por los rebeldes.

Nat Turner no pudo ser capturado hasta el 30 de octubre, unos dos meses mas tarde del levantamiento. Se le juzgó el 5 de noviembre, fue declarado culpable ese mismo día y ahorcado 6 días después. De esa forma finalizó un acontecimiento que logró en el Sur efectos parecidos a una gran conmoción social general y de la cual, tras tres décadas, no se habían recuperado todavía los blancos. La amenaza de que pudiera resurgir otro Nat Turner, de que pudiera nacer algún día una sublevación con mas envergadura, se convirtió en constante preocupación mientras pervivió la esclavitud. Los escritores partidarios de la sociedad esclavista sostenían, firmemente, que los habitantes del Sur no temían a los esclavos y que era mas fácil advertir señales de una posible rebelión de la clase obrera en el Norte que una revuelta en el Sur; no obstante, el miedo a que se produjera, vago unas veces, preciso otras, los acompañó hasta el fin de su 'peculiar institución' (2).

__________
(De la obra de Kenneth M. Stampp titulada 'The Peculiar Institution', 1956)
(*) Tïtulo nuestro
(A) http://es.wikipedia.org/wiki/John_C._Calhoun
(B) http://es.wikipedia.org/wiki/Jefferson_Davis
(1) para mas información leer en: http://es.wikipedia.org/wiki/Nat_Turner
(2) La esclavitud