viernes, 9 de febrero de 2007

José González Torices: 'El Camino de los Trigos Libres'



EL CAMINO DE LOS TRIGOS LIBRES

Por José González Torices

Creo que nací con el camino pegado al zancajo. O cada dedo de los pies, andariegos de la tarde, fue marcando la trocha de mis escritos, de mis nombres; la senda misma de la grajea y la alondra, del teso, de la liebre y del lagarto, de la sanguijuela y de la carpa, del campesino castellano que es tanto como rezar salmos de cardo y de trompeta, y gritar, desde el púlpito de su alma, tomillo de filósofo: ‘¡Coño, coño, coño!’.
Que los dedos de mi mano fueron dando tinta de escritura a las veredas de no pocos cuerpos campesinos, dioses de barro y barbecho, de pan candeal e iglesia sin cigüeña y misa, casi Villamar de juventud comunera.
Así está el escribidor ahora: recostado en la pajera del propio folio y poema de su vida interior; viendo pasar, trashumantes, las pisadas de los demás; recordando, sin duda, las suyas propias con cierta complacencia amarga. Que el tiempo se disfraza de goma de borrar de no pocas mañanas transcurridas de llanto y gozo. Y es que desde la meseta de los años, sintiéndose un joven cuarentón, nacido en la cuna del universo, acarrea tantos recuerdos en el bálago de su memoria que la ventana de sus ojos se convierten en tren y vía por el mapa de la piel.
Creo que mi primer gateo fue en dirección de las eras, en busca del trillo de la trilla y de la parva. Dice, ahora, que todo mi cuerpo huele a bálago; y mi palabra huele a pudridera y a bálago también y a siesta junto a la botija y cantar de grillos y cigarras. Es lo propio de un camino mozuelo en un pueblo de adobe castellano. Y luego mis pies se dieron en escalar los árboles en busca de nidos, casi tirando al cielo la mirada rebuscando, entre nubes, al Dios del catecismo de don José María, el cura. Que mis manos, dicen, huelen a pájaro gorrión, todavía en pelajillo, y a pichón sin volar en día de tormenta. Y más allá de la piel más cercana, el río Valderaduey con los espadones y las aguas llaganosas. Y al otro lado de la tabla de multiplicar, al maestro don Manolo. Yo allí, escardando divisiones y tardes lluviosas y lecturas del Quijote. Y yo allí, aún niño, domesticando perdices dentro de los sueños de la bicicleta imaginada, nunca mía, que fuimos, aquellos, los hijos de los pobres.
Como dice mi palabra, yo trazando caminos de tiza y pizarrín cerca del arado, con mi padre. Era mi Castilla, la del horizonte, la que espantaba liebres a los señoritos que subían a correrlas desde la ciudad. Un conde había entre ellos. Dicen que decían que si se llamaba en conde Gamazo.
Y así los caminos de Castilla y de Zamora y de León, se arrosieron dentro del pecho de aquellos niños que solo veníamos a la ciudad, Valladolid, a través del tren Burra, o el de Palanquines, llamado de esa manera por su lentitud en la escalada de Torozos arriba. Éramos los niños, los caminos de la postguerra, los que aprendimos a hablar a base de padecer, de enfermar, de enterrar parientes y bautizar hermanos.
Entre otros senderos, conocimos el de la ermita de la Virgen del Socastro; y el de la otra ermita, la que se juntaba con el cementerio. La ermita del Cristo. Un yacente melenudo, con los ojos revirados y manos ensangrentadas. Le contemplábamos desde la puerta, pegadas nuestras barbillas a la misma ventana cruzada por las verjas. Luego salíamos corriendo, perdiendo la zapatilla, gritando ‘que nos coge Dios’. Y aquel don Jesucristo, sueño endiablado, nos fue metiendo, como en un horno de carracas y tenebrarios, el miedo a las horas de la vida, a los días, al pecado sin saber lo que es pecar. ¡Pecar!. El camino del pecado estaba en espiar las bragas, tendidas en el tendal, al fresco, de doña Felisina, la viuda que según oímos estaba liada con don Simplicio Otero, un rico de andar a caballo, veterinario de nombre y no de estudio; que la vagancia le capó los cursos de la Universidad, en Salamanca (‘Lo que natura no da…’)
Los mozancos se hicieron hombres y los hombres poetas y páginas de novela y escena de teatro. Y aquellos hombres se hicieron ciudad y la ciudad les borro de la mirada, los campos de trigo y las amapolas y las ovejas y los días cerca de los nidos y los nidos oliendo a niños y los niños oliendo a cansancio ahora, a asfalto, a palabras sin pan, vacías.
Desde la línea que escribimos, que no es más que el patinete para volver al corral de nuestra infancia, vamos marcando la trocha de retroceso hacia aquello que fuimos y no volveremos a ser. ¿Volver? Nadie vuelve, nadie. La ciudad y el pueblo eres tú, como el mar de vientos y barbechos y sementeras eres tú o los campos de trigo libres o las alondras. Tú y tus alondras. Sólo hay un camino: el camino de la voz recordada que pueda que repita el campanario de un libro en la estantería, como un vetusto castellano, castellano viejo: ‘Era un buen hombre, coño. Coño, coño, coño, coño, era un buen hombre’.

(*) José González Torices nació en Quintanilla del Olmo (Zamora). Profesor, escritor y editor. Premios Unamuno, Sijé, Ciudad de Valladolid y Martín Abril de cuentos, novela, teatro y periodismo respectivamente.

DE LAS PÁGINAS 32-33, DEL NUMÉRO 5, DE LA REVISTA DE LA JUNTA DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL DE Las NAVAS DEL MARQUÉS, TITULADA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ DE JULIO DE 1996

(*) GONZALEZ TORICES, José

(Quintanilla del Olmo, Zamora, 17/03/1947)
Estudia Magisterio en Tarragona y Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona. Becado por la Embajada Francesa, cursa estudios de Arte Dramático en Madrid. Desde 1976 reside en Valladolid, donde ejerce la docencia. En 1978 funda la editorial Castilla Ediciones, que publica libros destinados al estudio de la región castellano-leonesa. Actualmente dirige las colecciones Fuente Dorada, de Teatro Infantil y Juvenil, que edita Caja España de Valladolid; Zoo de Papel de Literatura Juvenil, en Ediciones Paulinas de Madrid; Campo de Marte, de Teatro Joven y Galería del Unicornio, teatro Infantil y Juvenil, de la editorial CCS de Madrid.Ha recibido numerosos premios, entre ellos el "Miguel de Unamuno", "Ciudad de Reinosa", "Villa de Aller" y otros, de cuentos. "Ciudad de Valladolid, "Xove" y "San Viator" de teatro. En poesía el "Fray Luis de León", el "San Lesmes Abad", "Florián de Ocampo", etc., además del premio "Villalar" de novela y el "Francisco Javier Martín Abril" de periodismo.

Bibliografía:
- Textos para una dramatización en la Escuela.- Bruño, 1972
- El rey de madera (Teatro).- Colección Bambalinas, 1973
- Teatro infantil.- Colección Bambalinas, 1974
- Cuentos infantiles.- Revista "Vida y Luz", 1974
- El cerco de la peste (Teatro).- Valladolid : Caja de Ahorros Provincial, 1976
- Villadormida. El cerco de las escobas (Teatro).- Edit. San Pío X, 1976
- Proceso a un espantapájaros (Teatro).- Valladolid : Caja de Ahorros Popular, 1980
- Nacho, el amigo de los pájaros.- Edic. Paulinas, 1980
- El milagro de las manos (Teatro).- Edic. Paulinas, 1982
- Teatro infantil.- Everest, 1983
- Esperando a Mambrú (Teatro).- Edic. Paulinas, 1983
- Cuentos infantiles y juveniles.- Edic. Paulinas, 1983
- Cuentos de fiesta.- Didascalia, 1983
- El dragón (Teatro).- Escuela Española, 1986
- Los miedos del general Tambor.- Escuela Española, 1987
- Tolo y los tambores. La Posada (Teatro).- Valladolid : Caja España, 1987
- Los secretos de la gata Nieva.- Everest, 1987
- Cuentos y poemas.- Santillana, 1987
- Las trompetas del rey Baltasar.- Escuela Española, 1987
- La noche de San Juan.- Everest, 1988
- Cuentos.- Revista F.C., 1988
- Palomas sueltas (Poesía).- Escuela Española, 1988
- Irico de Belén (Teatro).- Edic. Paulinas, 1989
- Mi teatrillo.- AGESA, 1989
- Canciones : Zoo musical, I.- Edic. Paulinas, 1989
- Déjame tener un gato.- Edic. Paulinas, 1989
- Los vencejos rojos (Teatro).- Valladolid : Diputación, 1990
- Tilín tilón, tijerilla y tijerón (Teatro).- Valladolid : Caja España, 1991
- Jugamos con los animales.- Edic. Paulinas, 1991
- La niña y el unicornio (Teatro).- Revista F.C., 1991
- El rey León (Teatro).- Revista F.C., 1991
- Tengo mucho cuento / il. Mª Jesús Leza.- Bruño, 1992
- El león y la familia Pococomo.- Edic. Paulinas, 1992
- El grito de las lechugas (Teatro).- Santillana, 1993
- Cuentos.- Santillana, 1994
- La cabeza del toro (Teatro).- Castilla Edic., 1994
- Cuentos.- Santillana, 1995
- El señor de las guerras (Teatro).- Edit. CCS, 1996
- La posada (Teatro).- Edit. CCS, 1996
- El laberinto de los pájaros y otros cuentos.- Castilla Edic., 1997
- Teatro de Navidad (3 v.).- Everest, 1997

1 comentario:

Al59 dijo...

Amigos: gracias por haber colocado un enlace a Campos de Fresa. Por desgracia, hay algo mal en la URL: para que funcione, creo que habría que cambiarla a esto.